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Hola cuquirunner, quiero ser tu amigo


"¿Qué pasa tío?, ¿cómo lo llevas? Te veo fino, debes estar entrenando #atopedepower. Oye, te veo siempre en el parque con tu grupo de entrenamiento y tu personal trainer. ¿alguna vez corres algo? Lo digo porque siempre estás dando saltitos y haciendo rectas de 15 metros con conos en el suelo. Pero si el personal trainer dice que así puedes preparar la maratón él sabrá lo que hace.

Ya sé que este fin de semana no tienes carrera. Es que ha coincidido que es el primer fin de semana del año que no hay ninguna, que si no ya sé que no te la perderías. Ahí dándolo todo. Te debes dejar una pasta compitiendo cada fin de semana. Ya sé que no tienes otros vicios y que tu hobby es correr. Bueno correr y dar saltitos con el personal trainer, además de lucir ropa técnica molona y el último modelo de zapatillas.

Hablando de zapatillas, te ví con el último modelo de adidas. Tiene que molar ese boost. Por los 150 pavos que has pagado estoy seguro de que no te lesionarás nunca y que mejorarás tus marcas. Seguro que acabas bajando de 5:30 min/km en el próximo 10K. Tienes que hacer un review de las zapatillas para tu canal de youtube.

Oye, vi unas fotos tuyas en facebook de la carrera del otro día. Qué mamón eres, siempre sales posando. No sé como lo haces. Puedes ir a tope pero siempre posas. Me gusta el rollito ese que haces con las manos. Y mira que eres rápido, en cuestión de minutos ya habías subido tus fotos de después de la carrera a facebook. No se puede ser más rápido.

¿Tienes algún objetivo próximo? Ya sé que cada fin de semana tienes algún objetivo, pero me refiero a algo más serio, algo que te motive más que correr todas las carreras de la isla. ¿La Spartan Race de Madrid? ¡Qué cabrón! Vas a disfrutar como un cerdo en el barro, con la cinta esa en el pelo. Además, vas con el entrenamiento de la Bestial y de la Guayre. A ver si este año va también Bustamante y te puedes hacer una foto molona con él. Joder, con una foto con Busta lo petas, serías el rey.  Sólo por la foto con Busta ya vale la pena ir.

Oye, la Spartan de Madrid te tiene que salir una pasta, ¿no?. ¿A cuánto sale el kilómetro? Bueno, tampoco te tiene que doler mucho si es tu hobby. Además, ya te clavan más de 2€/km en los 7K de Gando o en la Transgrancanaria que hiciste el mes pasado. ¡Cómo mola decir que has corrido la Transgrancanaria! No hagas caso a los que dicen que la distancia PROMO no es una verdadera carrera de montaña, tú has corrido la Transgrancanaria y eso es lo que cuenta.

Tengo el GPS estropeado, podrías prestarme alguno de los tres que tienes, sólo por un tiempo, hasta que me lo arreglen. Cómo mola la tecnología, ¿eh?. Llegas a casa después de entrenar con el personal trainer y a pasarlo todo al ordenador para analizar el entrenamiento y subirlo a las Redes Sociales inmediatamente. Si no lo subes es como si no hubieras entrenado. Ayuda mucho la tecnología, compruebas cómo cada vez los saltitos en el banco del parque cuestan menos. 

A mí lo que más me mola de tí es tu canal de youtube. Esos vídeos que subes con el palo-selfie son la pera. Súper-motivadores. Y lo haces en carrera hablándole a la cámara. Joder, vas dándolo todo, al límite y todavía tienes energías para hablar a la cámara. Eres un motivador nato. Me moló el video de la circular de Moya, ¿y lo del palo no era peligroso para los otros corredores? Ah, ya sé que lo que querían todos era salir en tu video, eso es que eres un influencer.

Bueno ya te dejo, que voy a entrenar algo. Pero antes una cosa, ¿tienes ya decidida la ropa para la carrera del domingo? ¿es de montaña? ¿11 kilómetros? Uff, eso ya es una distancia considerable. Supongo que no te faltarán los bastones, manguitos y la bandana Buff. Bueno, estaré pendiente al facebook para ver cómo saliste al final. Seguro que me sorprendes. Adiós amigo, hasta la próxima. Recuerdos al personal trainer. Por cierto, lo ví con un coche nuevo."
 

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Bobbi Gibb, la pionera de Boston Marathon


Quienes corremos hoy podemos llegar a pensar que el fenómeno de las carreras populares siempre ha sido así. Pero sólo tenemos que remontarnos diez o quince años atrás para encontrar un panorama muy diferente al actual. El grueso de corredores de carreras estaba formado por corredores de equipos de atletismo, gente que entrenaba duro con años de experiencia y colmillo retorcido. La participación en estas carreras era ínfima comparada con el boom actual y en general se corría para competir, no para pasarlo bien. En este escenario la participación femenina era muy escasa.

Para mí el aspecto más positivo del boom actual es la propagación del correr como fenómeno de vida sana y activa. Y eso ha provocado la incorporación de la mujer al Running. Queda mucho camino aún por recorrer, pero en muchas de mis horas de entreno suelo encontrar más mujeres corredoras que hombres.

Si nos vamos un poco más atrás, a hace 50 años, la carrera de larga distancia estaba vetada para la mujer. Era generalmente aceptado que las mujeres no podían soportar el estrés de la larga distancia e incluso se pensaba que ésta podía causar la muerte a las mujeres que osaran adentrarse en este campo. En Estados Unidos la mujer no podía correr carreras más largas de 2.4 kilómetros. Así estaba prohibido que las mujeres corrieran maratones, por ejemplo.

Cuando pensamos en la primera mujer que rompió esta regla todos visualizamos la imagen de Kathrine Switzer con su dorsal 261 en la Maratón de Boston y el director de carrera intentando echarla. Se había inscrito como K. Switzer y la organización pensó que era un hombre. Pudo terminar la carrera en un tiempo modesto de 4 horas y 20 minutos y se convirtío en la primera mujer en correr una maratón con dorsal. Se llevó la gloria para siempre por el efecto de la foto captada en el momento justo.   



Pero un año antes en 1966 una heroina desconocida había sido la primera mujer en correr una maratón. Recordemos que estamos en una época en la que todos pensaban que las mujeres no debían de correr larga distancia. Roberta "Bobbi" Gibb tenía 24 años en 1966. Era corredora y corría simplemente por placer, no era profesional de la carrera. Se había casado con un militar y se había mudado a San Diego. Quizás por el buen tiempo de San Diego y por su matrimonio con alguien acostumbrado al trabajo físico, comenzó a aumentar su volumen de entrenamiento. 



Roberta, que había quedado fascinada por la magia de la maratón de Boston en 1965, envió una carta a la Organización para que le permitieran inscribirse. Fue rechazada. Pero le dió lo mismo, se había metido entre ceja y ceja que podía acabar, quizás su entrenamiento de San Diego así se lo confirmaba, y viajó en autobús durante cuatro días a la costa este, llegando a Boston agotada apenas 24 horas antes de la salida.

Una vez en Boston se escondió y después del pistoletazo de salida saltó al circuito mezclándose con los cientos de bandits típicos de Boston. En Boston está permitido correr sin dorsal, se sale al final y se recibe avituallamiento, pero no hay oficialidad en los tiempos. Bobbi Gibb acabaría la maratón en tres horas y 21 minutos, un auténtico tiempazo. Kathy Switzer conoció la proeza de Bobbi Gibb y se inscribió de incógnito un año después en 1967, el resto ya es historia.

En carrera Bobbi nunca escondió su condición femenina, se soltó la larga melena que tenía y corrió de corto. Pensaba en que no terminaría, en que sería expulsada o incluso arrestada, pero terminó. Comenta que la camaradería runner a su alrededor fue muy reconfortante, y que los corredores alrededor le comentaban que "no dejarían que la expulsaran".

La historia de Roberta "Bobbi" Gibb es una historia preciosa, de imposibles, de consecución de un sueño. Inocente como era a los 24 años, sólo quería correr, demostrarse que podía hacerlo, y así lo hizo. Rompió un paradigma establecido, unas reglas que impedían correr a la mujer. Cuatro duros días en un autobús para correr de incógnito sabiendo que no habría oficialidad en su tiempo. Años después se haría justicia y se reconocería a Bobbi Gibb como la ganadora femenina de la maratón de Boston de 1966, 1967 y 1968. 

Es un guión digno de película de Hollywood, una historia para mí mucho más impactante que la de K. Switzer. Hoy se dedica al arte contemporáneo. Escribió un libro sobre su experiencia llamado "Wind in the Fire" y cambió para siempre con 24 años la concepción que se tenía sobre el deporte de resistencia en la mujer. Mucho respeto.

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Andreas Lubitz y el Running


Casi inmediatamente después del triste incidente con el avión de German Wings y el ya famoso copiloto Andreas Lubitz, comenzaron a circular fotos suyas corriendo. La foto que ilustra esta entrada, en la AirportRace de Hamburgo, ha sido la más popular aunque han aparecido otras. Durante días los medios de todo el mundo han utilizado esta foto para ilustrar sus artículos sobre el personaje. 

El fotógrafo anónimo que hizo fotos de esta carrera nunca pensó que una de sus fotos acabaría estando en las portadas de los periódicos de todo el mundo. El otro día le decía a un amigo medio en broma que si hacíamos algo como lo de este avión nos sacarían también cientos de fotos de nuestras carreras de los los últimos años.

He escuchado varios comentarios de corredores indignados comentando que incluir siempre las fotos de Andreas Lubitz corriendo puede hacer que la opinión pública considere que el Running vuelve a la gente obsesiva, como parece indicar que era su carácter. Andreas Lubitz hacía otras actividades en su rutina diaria, entre ellas volar, y no ha salido ninguna foto suya volando. La imagen suya corriendo una carrera a todas horas no hace ningún bien a la comunidad runner.

Si bien parece lógico que el Running no es el culpable de generar personalidades obsesivas, sí es cierto que deportes de repetición y mejora como el Gym o el mismo Running atraen a mucha gente obsesiva. Para mí no es el Running el que genera personalidades obsesivas, pero sí atrae a este tipo de personalidades por su naturaleza de mejora contínua. Gimnasios y parques de todo el mundo están llenos de tipos obsesivos cuya vida se centra en mejorar su mejor marca unos segundos. 

Correr puede convertirse en una adicción con base biológica, generamos endorfinas cuando lo practicamos, la hormona de la felicidad. Liberas tus problemas y recibes placer cuando corres. Y dentro de este círculo de esfuerzo-recompensa es lógico que puedan existir personas que lo sitúen más alto dentro de sus preferencias de vida y pretendan mejorar casi de forma obsesiva. Y en el grado extremo, Correr al igual que otras actividades puede atraer a personalidades con trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo. 

Andreas Lubitz según dicen los expertos, era la típica personalidad de pensamiento rígido y obsesivo, caractetizado por "una autoexigencia desmedida, elevado nivel de perfeccionismo, tendencia a sobredimensionar los problemas y dificultad para flexibilizar". Uff, leo esto y parece que estoy viendo a muchos runners que conozco. 

En definitiva, no creo que el Running genere personalidades obsesivas sino que en muchos casos las atrae. El país con la marquitis más acuciada, con un nivel de exigencia más alto y con el mayor nivel de perfeccionismo en el Running es Japón. Toma los resultados de carrera de cualquier Media Maratón en el país y te asombrarás del porcentaje de corredores con marcas estratosféricas. Y España no se queda muy atrás en este sentido. Y es que el japonés culturalmente es también persona de alta autoexigencia y perfeccionismo. Mi opinión es que tiene todo el sentido de que un tipo obsesivo como Andreas Lubitz acabara practicando el Running.  

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Las subastas de arte contemporáneo y el Running


Admito que me apasiona el arte como negocio. Esa peculiar combinación de casa de subastas, marchantes, galeristas y artistas, todos con el único propósito de "cazar al zorro" que tiene la cartera a rebosar de billetes. Hoy en día los zorros están en China, Rusia, Dubai, etc. Las intrigas de este mundo tan pequeño son dignas de argumento de película.

El arte contemporáneo ha vivido como el Running una tremenda burbuja. Precios desorbitados que se multiplican en cuestión de poco tiempo. Algo no muy distinto de los precios de los dorsales y las carreras que completan sus cupos en horas. Sin embargo, en el mundo del arte la mayoría de las veces sólo gana uno, mientras que en las carreras la recompensa por correr está más democratizada. 

Reconozco que disfruto viendo las disputas entre millonarios por un cuadro. Esd algo que me pone. Las pujas suben, el ambiente se caldea. Eres Tobias Meyer (en la foto), el frontman de la subasta, "el vendedor del siglo" y con chulería dices "¿Quién me da 50 millones de euros?" . Cuando eres capaz de subirte a la tarima y hacer bromas con gente que va a pagar decenas de millones de euros por un cuadro eres el puto jefe, sin discusión. En la última subasta de la única copia en manos privadas de "El grito" de Munch, Tobias Meyer con sus gestos habituales se permitió la frivolidad de parar y decir "Tengo todo el tiempo del mundo". Imagina la tensión, millonarios dándose hostias por poseer "El grito" y este tipo para y dice que puede esperar. El puto jefe. La subasta acabaría coronando a Tobias Meyer como primer subastador de la historia que superaba los 100 millones de dólares.

¿Sabes ese momento de las carreras donde ves que tu mejor marca personal está a tiro y decides darlo todo? Piensas que hay que conseguirlo como sea, porque quizás no tengas más oportunidades similares. En las subastas pasa lo mismo, sólo hay un artículo y estos millonarios deben darlo todo para conseguirlo, quizás nunca más tengan otra oportunidad similar. Es morborso, ¿verdad?.

Cuando uno adquiere un artículo lo que realmente está adquiriendo es el servicio que ese artículo le presta. Si compras un taladro para hacer agujeros, lo que realmente quieres son los agujeros en la pared, no el taladro en si mismo. El mundo de las carreras es igual, cuando adquieres un dorsal estás comprando una experiencia global que va desde el momento que anuncias que te has inscrito, hasta los entrenos que publicas, la carrera en sí, las fotos, las crónicas en facebook, el decírselo a tu cuñado, a tus amistades, etc. Hay un cúmulo de experiencias que justifican el precio que pagas.

Algo muy habitual en el mundo del arte es que un galerista te venda un cuadro a mucho menos precio del que el mercado marca. Son irregularidades del mercado. Al galerista le interesa que la cotización para uno de los artistas que representa no baje, eso sería fatal para su negocio. Digamos que está en una feria de arte tipo ARCO y tiene un cuadro a la venta por 1.000.000€ para el que no tiene ofertas. Si encuentra a alguien interesado en comprarlo por la mitad, probablemente le ofrezca el cuadro por la mitad de precio pero firmando un contrato de confidencialidad en el que el comprador no puede publicar el precio pagado ni decírselo a nadie. Lo llevará a una esquina y le dirá "te lo vendo por la mitad pero no vas a poder decírselo a nadie". De esta forma se asegura que la cotización de su activo no disminuya.

Como decía antes, pagar por un dorsal no es sólo el hecho de correr en sí. El dorsal te impulsará a publicar fotos en facebook, a hacer la crónica si la haces, a decírselo a tus compañeros de trabajo, etc. No es el dorsal en sí sino el servicio que te presta. Cuanto más pagas por un dorsal, se supone que mayor servicio te presta. Pagas por correr la maratón de Nueva York no por el hecho de los 42,195 metros que los puedes hacer en tu casa, sino porque es una carrera icónica y selecta de la que vas a estar postureando un año.

Pongamos el caso de que quieres correr la Maratón de Nueva York. La Organización contacta contigo y te dice "mira, queremos petar la carrera, ya no se vende como antes. Si quieres un dorsal te lo damos por la mitad de precio (150€) pero a cambio no vas a poder decírselo a nadie, no podrías publicar ninguna foto y nadie puede saber que has corrido la Maratón de Nueva York". ¿Lo aceptarías? Probablemente el 99.9% de los corredores que conozco no aceptarían esta oferta y pagarían el doble pero con la libertad de poder publicar fotos y posturear. Interesante, ¿verdad?. ¿Qué es lo que compramos cuando compramos un dorsal?



Al final del día, los corredores somos clientes y consumidores y nos comportamos como tal. Las casas comerciales lo saben y sus expertos en Marketing nos retuercen hasta sacarnos todo el dinero posible porque con la compra de un dorsal o una camiseta molona de correr no estás comprando sólo eso, sino una experiencia global. Y si no que se lo digan a Tobias Meyer y a Usain Bolt arriba en la foto.   

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What do you do for the money Honey


Estos días he comenzado a construir mi calendario de carreras para los próximos meses. Por ahora nada de retos estratosféricos sino mucha carrera corta, principalmente de montaña o de perfil que no invite a marca personal. Aunque el asfalto es y será mi principal terreno de entrenamiento, introducir esfuerzos que utilizan músculos diferentes creo que es la decisión correcta ahora. Lo fácil es continuar haciendo aquello que dominas, lo difícil pasarte a un terreno que entrenas poco y que te cuesta mucho más. En la variedad está el placer y la mejora.

Ha coincidido también estos días que he leido un interesante artículo de The Guardian sobre las maratones más caras del mundo. Se puede ver en este enlace. No hay que tener mucha imaginación para saber que la maratón más cara es la de Nueva York, y eso sin tener en cuenta los gastos de viaje. Según el artículo de The Guardian, el dorsal para correr Nueva York te costará más de 300€. De ahí para abajo tenemos la Honolulu Marathon (208€), Boston (204€), Chicago (190€), Los Angeles (186€), Orlando (186€) y así hasta cerrar el top ten con Estocolmo y la Marine Corps con 114€. 

Es bastante obvio que se está produciendo una concentración en ciertas maratones que cada vez se hacen más grandes mientras otras se estancan. Cuando comiences a ver sorteos, listas de espera, cierre de inscripciones en tiempo récord, asústate. El organizador siempre cobrará los que el corredor esté dispuesto a pagar y estos fenómenos sólo indican que los precios continuarán subiendo. En España es fácil de anticipar que maratones como Sevilla, Valencia o Barcelona continuarán subiendo sus precios en los próximos años.

Adquirimos un artículo o servicio porque después de hacerlo somos más felices. Esa es la lógica de toda compra racional. Esos corredores que cuando empiezan "se apuntan a todo lo que se menea" es porque están en plena luna de miel runner y con cada dorsal son más y más felices. Pero hay un momento de madurez donde uno empieza a seleccionar objetivos, no necesitas colgarte un dorsal cada fin de semana para ser feliz corriendo. Compites menos (aunque entrenas más), te preparas mejor las carreras y obtienes tu dosis de endorfinas más espaciadamente.

Y existe una tercera etapa que creo que es donde estoy entrando. Una vez has decidido elegir mejor tus objetivos, llegas a la conclusión de que eres feliz simplemente corriendo y que una salida con los amigos a correr, o un entrenamiento de trail puede hacerte tanto o más feliz que una carrera. Supongo que este estado zen-runner dura hasta que te ponen delante algún objetivo atractivo, pero mientras eso ocurra, mis próximos meses van a ser mucho de carreras pequeñas donde el retorno por lo que pagas es muy alto, no en bolsa del corredor, sino en experiencia.

Habrá más carreras de las que consideramos humildes, de esas de 300 corredores donde te tratan fenomenal, que de esas que se ponen de moda y que cierran inscripciones en tiempo récord. Y es que por el momento no estoy dispuesto a cualquier cosa por el dinero. 

 

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Barcelona Maratón 2015, mi crónica


No hay carrera en asfalto que te deje las sensaciones de la maratón. Los meses de entrenamiento, la incertidumbre, las diferentes sentimientos de la carrera, el estallido de felicidad final. Cualquier otra distancia menor se ha convertido en un divertimento, en eso que haces mientras piensas en la siguiente maratón. 

El día previo

Apenas 24 horas en Barcelona para correr mi maratón número 14 y aseguro que esta ha sido muy especial, probablemente la más especial hasta el momento. Desde la misma llegada al aeropuerto donde te va a buscar un histórico del Running local, el "Abuelo Runner" hasta el momento donde tienes que salir a toda prisa al terminar la carrera cual Cenicienta porque tu avión se marcha, todo ha sido una magnífica experiencia que me llevo conmigo.

Apenas un par hora después de llegar a Barcelona ya estoy en la Feria del Corredor, una feria a lo grande, digna de una de las maratones más importantes de Europa como es Barcelona. Allí me encuentro con Joan y David Aouita de La Bolsa del Corredor, gente magnífica. Al rato vuelvo a salir porque hemos quedado un grupo de clásicos blogueros en una de las grandes columnas venecianas que enmarcan la preciosa salida de la Marató. En pocos minutos llega Gemma Boix con su familia, Ana Bailón, Miguel "corre corriendo", Manuel Tintoré, Halfon y su mujer y el Abuelo Runner. A algunos ya los conocía en persona y a otros era la primera vez, lo cual me generaba muchísima ilusión. Sin embargo, después de seguir sus aventuras durante tantos años, casi era como si los hubiera visto el día anterior. La familia bloguera unida se mantiene unida. 

Llovía, hacía algo de frío y el cielo amenzaba tormenta. A un profano le parecía que a la mañana siguiente ibamos a mojarnos, pero la predicción meteorológica indicaba que las nubes se irían de madrugada, como así fue. Tras un largo paseo por la Feria me despido de todos en dirección al hotel, no sin antes tener un feliz encuentro con David de "blog maldito" y Mon de "Último cajón". La tarde había sido un éxito, ahora sólo quedaba que lo fuera la mañana siguiente.

La carrera

A las 8.30 se daba la salida. Los que corríamos habíamos quedado a las 7.15 y tenía que darme prisa si quería estar a la hora porque el desayuno del hotel abría a las 7. Desde minutos antes de que abrieran la puerta del comedor aquello estaba lleno de maratonianos en mi misma situación. Un italiano se pone nervioso y aporrea la puerta minutos antes de las 7 y consiguió que nos abrieran y ganar unos minutillos para llegar a tiempo al encuentro. Allí nos encontramos algunos amigos de Las Palmas como Jose Yanez y Fran Expósito, Miguel, Halfon, el "Abuelo Runner" que haría de voluntario en un avituallamiento, el gran Isidro y tendría la oportunidad de desear suerte en persona Angel "Contador de kilómetros", lo cual completaría mi lista de encuentros deseados en Barcelona.

Abuelo Runner, servidor, Miguel e Isidro

Con El gran Angel "Contador de kilómetros" y Fran

 

Después del chute de motivación que te da saludar a toda esta buena gente, directos al arco de salida. Cada uno a su cajón según sus objetivos. El mío el cajón de 3:15-3:30. Mi objetivo era bajar de 3:20 y de paso hacer marca personal. Siempre he pensado que para que te salga una buena maratón deben cumplirse cuatro condiciones:

1) Motivación
2) Entrenamiento
3) Condiciones adecuadas (sin viento, sin calor, etc) 
4) Estrategia correcta (salir más rápido de lo debido puede arruinar tu carrera, por ejemplo)


Las dos primeras las tenía, el día a pesar de estar soleado estaba fresco y sin viento. Y la estrategia era la siguiente: Tenía que pasar la Media silbando pero sin alejarme del ritmo objetivo. En Múnich había pasado la Media sobre 1:38 y había sufrido en los últimos kilómetros. Aquí intentaría pasar un pelín más conservador, más hacia el 1:39, y luego tomaría el control de la carrera si me veía con fuerzas. Además, el perfil de la Maratón de Barcelona es menos favorable en la primera Media, razón de más para ser conservador. 

Comienza la carrera. Hemos salido en oleadas lo cual hace que no haya demasiado problema para correr. Estamos en la Champions de las maratones, calles amplias, avituallamientos cada 2.5 kms que hace que si se te pasa uno no te hundas, perfectamente señalizada, avituallamientos todos con isotónica, geles en dos puntos, voluntarios que saben lo que tienen que hacer y se sitúan por delante de las mesas con brazos extendidos y siempre con una sonrisa. A nivel de carrera en sí, completamente impecable. 

Los primeros 7 kilómetros son hacia arriba en buena medida. Corro fluido y por mi cabeza sólo pasa un pensamiento "no te quemes en este tramo que lo pagas muscularmente al final". Voy a un ritmo algo por encima de 4:45 min/km. El primer parcial de 5K sería el más lento de mi carrera, como mandan los cánones. Manteniendo el glucógeno casi intacto.

Esta vez creo que elegí bien la música de carrera, mucho Rock motivador, nada de tonterías poperas. En el kilómetro 7, coincidiendo con el cambio de rasante donde comenzaría un tramo descendente, me suena "Rock Bottom" de UFO en directo. Sabía que tendría 12 minutos por delante de una de las más grandes canciones del Rock, pero me mantengo en mi ritmo. Soy un robot frío y calculador y no me dejo llevar por los que me pasan como flechas en este tramo de bajada. "Ya los cogeré. Criaturas".

Los parciales de 5K se mantienen muy constantes. Paso el 5-10 en 23:38, el 10-15 en 23:40, el 15-20 en 23:35. Todo muy constante a pesar de los cambios el el desnivel de la carrera. Se me han pasado los primeros 20 kilómetros muy rápido. Recreándome con la ciudad, la cantidad de gente que hay en la calle y alimentando mi hambre de kilómetros tras el tapering. Veo el arco del paso de la Media e intuyo que estaré algo por debajo de 1:40. El objetivo era el planteado, estoy en ritmo de hacer MMP pero tengo que aguantar este ritmo de 4:45 min/km. Me automotivo pensando "si has llegado hasta así en la parte menos favorable, ahora sabes lo que tienes que hacer, toma el mando de la carrera". Era hora de dar algo de alegría a las piernas, gradualmente, aún quedaba mucho.

Isidro me había comentado que después de la Media había muchos kilómetros que picaban hacia abajo. El ipod comienza a "hablarme" enviándome señales de que acelere mediante temazos que no paran de saltar uno tras otro. Hago el parcial 20-25 en 22:53, el más rápido hasta el momento en una muestra de que voy a por la carrera.

Continúo aguantando bien, cada vez adelanto a más gente sin la sensación de ir extenuado. Llego al kilómetro 30 y no hay signos de decadencia muscular. El muro no aparece. Estamos en zona costera donde hay algo menos de animación y el calor comienza a aumentar. Llegados a este punto la concentración es máxima, no oigo a Mon que me grita en el km. 33. Ahora soy un Terminator.

Voy mejorando los parciales. Me convenzo de que la estrategia ha salido bien, no tengo malas sensaciones. Comienzo a hacer cábalas sobre qué ocurriría si peto y los kilómetros de aquí hasta el final me salen a 5 min/km. Me doy cuenta de que aún petando haría MMP, pero la carrera aún es muy larga y estamos en los kilómetros de la verdad. Todo se puede perder al final.

En el kilómetro 35 voy metiendo hachazos a todo el que se me pone por delante, voy acalorado por el sol radiante de toda la carrera. Luego vería que en la segunda Media pasaría del puesto 3124 al 2221 final, 900 puestos ganados en la segunda parte de la carrera. Concentración máxima y mis cálculos siguen indicándome que haré MMP, pero ojo cuidado que queda el terrible paralel.lel. Ya no hay grupos para ir juntos al mismo ritmo, el grupo soy yo. Tengo la sensación de ir adelantando a todo el mundo, y no porque vayan caminando sino porque me siento fuerte. Mirando los parciales, el tramo entre el kilómetro 35 y el 40 fue mi parcial más rápido de toda la carrera. Sobran las palabras, cuchillo entre los dientes, lo estoy dando todo.


Killer del asfalto

En el 40 llega el paralel.lel. Esta subida constante durante dos kilómetros me tenía algo asustado, pero a falta de dos kilómetros sé que ya no se me va a escapar. El ritmo en el paralel se ralentiza algo, pero no demasiado. Tengo gasolina suficiente para subirlo. El estómago me ha estado haciendo cosas raras desde el kilómetro 35 y rezo para que no me chafe la carrera como a veces me ha chafado los últimos kilómetros de una tirada larga. 



Estamos en el kilómetro 41. Se me está haciendo duro pero sigo subiendo. Me están dando ganas de vomitar por dar hasta la última gota de energía que llevo dentro. La gente hace un pasillo y te llevan en volandas. Lo voy a conseguir. Veo a Gemma que me sonríe y me anima, al equipo de la Bolsa del Corredor con el maestro Castilla. Miro hacia arriba y veo la Plaza de España que no llega. La gente sigue haciendo pasillo. Estoy convencido de que la llegada está a la derecha y casi sin darme cuenta ya estoy arriba, pero la llegada es a la izquierda! 


Subiendo el temible Paralel
Últimos 195 metros, miro el reloj y veo que le voy a rebajar un buen pedazo a mi marca. Manos arriba, gestos de alegría. Toda la energía de la carrera y de los últimos tres meses de entrenamiento se concentran en un único punto, dedos índices arriba. Hoy he ganado yo, MMP con 3:17:19. Le he recortado más de tres minutos a mi mejor marca anterior, todo en la segunda Media, corriendo en negativo de menos a más como los campeones. Primera Media en 1:39:57, segunda Media en 1:37:22

Epílogo


Con una inmensa alegría y bastante entero para como he acabado otras maratones de más calor, me voy directo a buscar mi bolsa en el guardarropas. De camino me encuentro a Isidro que también ha pulverizado su mejor marca anterior. Oliver, un chico que me reconoce por el blog (un saludo, amigo) nos saca unas fotos y salgo corriendo hacia el hotel. Un avión me espera.



Barcelona es una maratón muy recomendable. Como carrera es absolutamente impecable. Alrededor de la misma mejoraría el guardarropa y el avituallamiento final, simplemente. Es una carrera para repetir. Un perfil que no es llano completamente casi nunca pero que tiene kilómetros con perfil favorable que compensan las cuestas, pero que hay que leer bien la carrera. Cebarte en los primeros kilómetros de subida te puede arruinar el resto. Una famila bloguera/tuitera magnífica que hay en Barcelona, una maratón del más alto nivel, una ciudad preciosa para visitar. Una carrera absolutamente recomendable. 


MMP, ¿alguien lo dudaba?
  

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El plan caganer, semana 11 en revisión


A falta de un par de días más de entrenamiento con muy pocos kilómetros y algunos chispazos de calidad, doy por concluido el plan caganer. Es el plan número 14 de maratón que he seguido y he de admitir que me ha gustado. Ahora sólo queda ver los resultados, aunque ya se sabe que entrenar es condición necesaria pero no suficiente para hacer una buena carrera. Juegan otros factores como el clima, cómo estés ese día, la cabeza, etc.

Esta semana 11 ha sido la segunda de las tres de tapering. Le he dado una nueva vuelta de tuerca al recorte de kilómetros terminando la semana con sólo 51 kilómetros. Es más o menos lo que toca a estas alturas. Las grandes kilometradas de las semanas anteriores deben estar asimiladas.

La novedad esta semana ha sido un resfriado que me dejó KO tres días. Puede entrenar pero sin estar muy católico. A esto se ha sumado una infección en un dedo del pie que me generaba algunas molestias al caminar. Pero en el momento de escribir estas líneas estoy bien y nada de esto va a ser excusa para no rendir a plenitud.

Comencé la semana el martes con 14 kilómetros para continuar el día siguiente con el primer día de calidad que incluía 3x2000. No se me hizo demasiado duro aunque bien es verdad que a estas alturas uno levanta un poco el pie del acelerador por miedo a cualquier sobrecarga final.

El viernes un cochinero de 12 kilómetros y ayer domingo el último entrenamiento serio del plan que incluía 2x2000. En resumen, pocos kilómetros pero manteniendo calidad para no perder la forma.

Suerte echada. He entrenado bien, no me duele nada, he terminado el plan sin dolores. Ahora sólo queda que todo esto salga el domingo en Barcelona. Me aterra un poco el perfil que no es llano precisamente y hay que mantener control en el esfuerzo para no pagarlo al final. Espero que el entrenamiento salga en los últimos kilómetros y me ayude a completar el último tramo sin pérdida notable de tiempo. Allá vamos!

Así fue esta semana:

  • Martes: 14K
  • Miércoles (Q2): 3K + 3x2000 + 3K
  • Viernes: 12K
  • Domingo: 3K + 2x2000 + 6K
 Total kilómetros de la semana: 51