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El runner toyboy




El boom del running ha traido consigo una fuerte incorporación de la mujer a las carreras. Esto es algo muy positivo socialmente. A la hora que corro habitualmente hay más mujeres que hombres corriendo, es un hecho. Como también es un hecho que somos más lentos corriendo que hace un par de décadas, nos esforzamos menos, nos tomamos en general las carreras más como fiesta que como competición, cada vez hay más gente que se apunta a carreras cada fin de semana, etc. Básicamente seguimos el modelo americano que nos lleva unos 20 años de ventaja. 

Si miramos lo que ocurre en Estados Unidos vemos nuestro futuro cercano atléticamente hablando. Carreras con alta participación, tiempos medios mediocres, miles de corredores que superan las 5 horas en Maratón, corredores disfrazados, etc. No digo que sea malo ni bueno, sino que es un camino que estamos tomando.

Uno de los fenómenos actuales que más me llama la atención y que apenas se veía hace años es el "runner toyboy". Yo llamo así al tipo que corre con su pareja habitualmente, generalmente a ritmos cochineros. Cada vez se ven más parejas corriendo juntas a diario. Yo puedo entender que en una carrera se haga de liebre para tirar del otro, pero las parejitas que corren juntas me empalagan.

Sé que me voy a ganar algunas críticas con lo que voy a decir, pero un runner no entrena con su pareja. Esto es cosa de joggers, de "futingueros". Y sí que defiendo hacer de liebre del otro en determinada carrera, pero ¿entrenar juntitos de diario? No way. 

Voy a intentar explicarme mejor antes de empezar a recibir hostias. Un runner de verdad no sale a correr, sale a entrenar. Entrenar significa poner el cuerpo bajo determinados estímulos para que genere adaptaciones y seas cada vez más fuerte. Cuando entrenamos trabajamos diferentes cualidades fisiológicas como la fuerza, la resistencia, la velocidad, etc. Si salimos con nuestra pareja a correr, probablemente uno de los dos sea más rápido o más resistente o más veloz que el otro, con lo que éste estará perdiendo el tiempo y actuando como jogger. Si su elección es ser un pacífico jogger pues está bien que salga a trotar con su pareja mientras pone cara desafiante a los que le pasan y miran a su novia, pero por favor, que no diga que es un runner. Un runner no hace esas cosas.

Lo cierto es que cada vez hay más "toyboys" de estos. Lo puedo entender si estás en fase de cacería y corres con alguien a quien te quieres beneficiar, pero sólo por eso. Si sientes algo por el Running no deberías correr juntito con tu pareja, es ridículo y hace que te estanques. Si tu pareja también corre, podéis llegar juntos al sitio de entreno, y hasta hacer el mismo plan de entrenamiento, pero cada uno a su ritmo, fuera de zona de comfort. Y tranquilo que tu novia puede correr sola una hora, no le va a ocurrir nada. Y en la siguiente carrera que no tengas como objetivo te apuntas y haces de liebre para que tu pareja consiga batir sus marcas. Eso sí. Pero entrenar juntitos no, por favor. Que correr sea ese momento de calidad contigo mismo. Nadie como el Fary ha explicado mejor esto que quiero decir.

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El plan Oktoberfest, semana 5 en revisión


Al fin puedo dar buenas noticias. Han tenido que pasar cinco semanas simplemente para encontrar ritmo. Parece que ya voy entrando en el plan, que tengo el control y que no es el plan el que me controla a mí. Los ritmos son los que son y los que deberían ser a estas alturas y eso al menos son buenas noticias. Las malas sensaciones de la semana anterior han desaparecido para convertirse en sensaciones normales. 

El martes comencé la semana con 16 series de 200 metros, divididas en dos tandas de 8. Son adictivas, te sientes como un pistolero. Bam, Bam, Bam una serie detrás de otra con poca recuperación. Salieron todas entre 42 y 45 segundos. Me gustan cuando las series salen regulares. En principio podría parecer que estas series ultracortas tienen poco que ver en una preparación de maratón, pero te ayudan con la técnica de carrera y te dan algo de chispa quitándote la carbonilla de las piernas. 

El miércoles 12K cochineros para recuperar del día anterior y el Jueves sesión de gimnasio. Y el viernes tocaron series largas con algunas incidencias:

1) El puto Garmin perdió la señal en el calentamiento y ya no la recuperó.
2) Salí de casa a las 21:30 con lo que las primeras series se harían sobre las 22:00.

Cuando haces series a las 22:00 sabes que vas a dormir mal, y así fue. No entiendo por qué hay tan poca gente corriendo los viernes por la noche. ¿Qué hacen? ¿salen de fiesta? con lo bien que está el viernes para hacerse unos dosmiles. Con la jugarreta del maldito Garmin tuve que hacer las series por tiempo ya que estaba en la Avenida Marítima y no tenía las medidas exactas. Al acabar una de las series, me paro, me llevo las manos a la cintura y agacho la cabeza para que la sangre tenga que ejercer menos presión sobre la gravedad. Pasa un señor trotando y me pregunta: 
- "¿Estás bien?"
- "Sí, son sólo series, gracias" 

Queda gente buena por las calles.

Y el domingo tirada larga. Las sensaciones de la tirada larga son clave para ver si estás asimilando bien el entrenamiento. Hice 20 kilómetros progresivos que salieron a 4:51 min/km de media, lo cual es bastante aceptable para estos inicios de preparación. Sensaciones muy diferentes a la semana anterior, notaba que si apretaba las piernas me respondían, tenía el control y eso es importante.

La semana quedó así:

  • Martes: 3K + 8x200 + 1K + 8x200 + 3K
  • Miércoles: 12K cochineros
  • Jueves: Gimnasio
  • Viernes: 5K + 1000 + 2000 + 1000 + 500 + 2K
  • Domingo: 20K progresivos
 Menos kilómetros, más calidad. Muerte al cochinero. Esta semana más.
 

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¿Cómo se llama el pollito?


Tuve un profesor de Marketing que cada vez que ibamos a analizar un caso comenzaba preguntando: "¿Cómo se llama el pollito?". Como pollito se refería al problema y el nombre normalmente era en cifras, por ejemplo el pollito se podía llamar "30 millones de euros" o cualquier cifra parecida.

Pues mi pollito actual se llama "42 kilómetros", y más concretamente 42 kilómetros de la 1ª edición de la Maratón de Tenerife. Estoy inscrito a la I Maratón de Tenerife y además lo he hecho en los primeros 5 días de apertura de inscripciones donde he disfrutado de unos precios imbatibles (15€), a 0.35€ por kilómetro, precios de los años 90, de los que ya no se ven.

Es una primera edición, es maratón, se hace en Canarias, tengo muchos amigos de Tenerife, viví un par de años en esa isla, etc., etc. Las razones para estar ahí son muchas, sobre todo porque tengo simpatía por la distancia de Maratón y porque me apetece estar ahí apoyando. Haya o no haya más ediciones de la carrera siempre podré decir que estuve en la primera edición, lo que te da un glamour especial cuando le cuentas estas batallitas a los que se inician en el correr, o a tus nietos si llegas para poder hacerlo. Te da caché decir "corrí dos maratones en cuatro semanas" o "estuve en la I Maratón de Tenerife en 2014 cuando era joven".

¿Y por qué considero que esta Maratón es "un pollito"? Pues porque es sólo cuatro semanas después de la Maratón de Munich. Tendré maratón el 12 de Octubre y el 16 de Noviembre. Ya lo sé, es una idiotez, una imbecilidad propia de #tontosmotivados, un ticket en el tren de la lesión, un juego muy peligroso. No le recomendaría a nadie hacer esta idiotez, pero no me he podido resistir. 


Pollito lesionado


El año pasado corrí dos maratones en dos meses consecutivos y me dejaron bastante jodido, aunque intenté hacer un papel digno en ambas sin conseguirlo. Esta vez será diferente, intentaré correr bien en Munich, pero en Tenerife iré a chocar manitas. Será parecida a la Gran Canaria Maratón, calor y soledad, pero me la tomaré con mucha calma, con el #sub4 como concepto. Si lo piensas, tienes 4 semanas, la primera no haces nada, la segunda comienzas a correr suavemente, en la tercera puedes entrenar algo y en la cuarta haces tapering para correr una nueva maratón. Mejor tomárselo con filosofía para que no sea un suplicio físico y psicológico, pero ahí estaré, apoyando este proyecto en su primera edición. 

Siempre digo que yo no hago estas cosas, que soy frío, que no me caliento y me apunto a todo lo que se menea y luego me pasan estas cosas. "¿Cómo se llama el pollito?"

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El Plan Oktoberfest, semana 4 en revisión


Si hay algo que puedo certificar en esta semana 4, como dice la letra de "Creep" de Stone Temple Pilots, es que "I´m half the man I used to be" (soy la mitad de hombre de lo que solía ser). Y no lo digo porque haya disminuido los kilómetros o porque me haya asociado al selecto club de los Runners Blandengues, sino porque los ritmos no salen.

Quedan 13 semanas por delante y aún no es motivo de mucha preocupación, pero es un hecho que no estoy fino aún. Los rodajes salen lentos y las tiradas largas salen más lentas de lo que antes hacía de forma natural. Entrenar en verano tiene estas cosas, pero no todo es achacable a las temperaturas. Siento que no estoy asimilando aún la carga de entrenamiento, el binomio entrenamiento-descanso no me está funcionando como debería. Habrá que vigilar, aún estamos en pretemporada, pero probablemente la combinación de calidad-rodaje-fuerza aún no encaja.

El lunes comencé con una sesión de pesas. Llevaba unas tres semanas sin ir al gimnasio y se nota, no tanto en el hecho de levantar más o menos peso, que no me importa demasiado, sino en la recuperación. El cuerpo debe asimilar el trabajo de pesas y esto sólo se consigue con la constancia. En realidad el plan me hace combinar en un mismo día pesas + rodaje, y así tengo un día más de descanso, pero yo estoy metiendo las pesas como quinto día de entreno. 

El martes tocó el primer día de calidad, seis intervalos de 1000 con sus kilómetros de calentamiento y de vuelta a la calma. Ritmos sobre 4:10 min/km. No panic por los ritmos todavía, pienso que tenía las piernas cargadas del trabajo de gimnasio del día anterior.

El Jueves metí un 1x6000 cortesía de la casa (no tocaba) que salieron muy lentos. No estaba bien recuperado aún del inicio de semana y este 6000 lo que hizo fue machacarme aún más, tanto que al día siguiente hice un rodaje de 12K con malas sensaciones, tanto en piernas como en respiración.

Y el Domingo el día clave de la semana. 21K pero que también salieron muy lentos (5:10 min/km). Hacía calor, pero el ritmo natural de las tiradas debe estar por debajo de 5 min/km. Seguiré vigilando el equilibrio entre entrenamiento y descanso estas próximas semanas. Aún es pronto. La marca objetivo dependerá de la mejora o habrá que ser realista.

  • Lunes: Gimnasio
  • Martes: 5K + 6x1000 + 2K
  • Jueves: 5K + 1x6000 + 1K
  • Viernes: 12K
  • Domingo: 21K 

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I Maratón de Tenerife


En un par de horas se presentará la I Maratón de Tenerife. El nacimiento de una nueva maratón de asfalto en Canarias es un acontecimiento para celebrar y desde aquí tiene todo mi apoyo. Tenerife como importante enclave turístico también necesitaba una Maratón de asfalto que le diera visibilidad en el mundo Runner. Mucha suerte en este viaje.

Sólo los políticos pueden ver rivalidad en el nacimiento de una maratón en la isla de enfrente. Un runner sólo ve carreras complementarias, más oferta, posibilidad de correr una maratón sin salir de la Comunidad Canaria. Junto a Lanzarote y Gran Canaria ya son tres maratones de asfalto en esta Comunidad, y nos pone a la altura de otras comunidades punteras en Running.

Santa Cruz tiene una orografía complicada, no sé por donde meterán el recorrido, no tengo detalles de la carrera. Únicamente desearía que la Organización haga las cosas pensando en el corredor, ese es el secreto para que todo funcione y sea un éxito, más allá de promociones europeas de fantasía y de pensar en el número de corredores más que en tratarlos bien.

En Octubre corro maratón, esta carrera caería apenas un mes después. Pero quien sabe, si pinta bien, quizás me de un salto a acompañar esta 1ª edición aunque sea a ritmos cochineros. El Running canario gana con esto, aunque le cueste verlo a los políticos. Nace una nueva maratón en Canarias, viva los 42,195 metros!

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El plan Oktoberfest, semana 3 en revisión


Lo mejor de esta semana es que ya ha terminado. Vaya semana más horrorosa! Como conté en la entrada anterior, el lunes me vine arriba y salí a hacer 18 kilómetros nocturnos. Los últimos kilómetros costaron algo más de lo habitual, pero lo achaqué al cansancio y a la nocturnidad. Pero al día siguiente me sentía como si hubiera corrido 45 kilómetros, como si hubiera envejecido 30 años en una noche. Tenía dolor articular e inflamación en manos, rodillas y tobillos especialmente. Lo de las manos me confundía bastante, primera vez en mi vida que una tirada larga me deja secuelas en las manos!

Los corredores populares también enfermamos, como todo el mundo. Pero cuando lo hacemos buscamos explicaciones a porqué hemos enfermado, que si nos hemos pasado de entrenamiento, que si no hemos estirado, etc. Así lo hice yo también y pensé que iba a ser un episodio de sobreentrenamiento que ha tenido reflejo en el sistema nervioso. La sabia opinión de Luis Epicteto, gran corredor-bloguero y médico, me puso sobre la pista de que podía ser una artritis vírica provocada por un virus cabrón llamado parvovirus B19 que pulula por los colegios. Atando cabos, en la clase de mi hija mayor ha habido algunos casos de este virus últimamente, así que ahí podía estar la explicación. Si es así, duraría unos 7-10 días y se iría sin dejar secuelas.

Pero estoy inmerso en la preparación de una maratón y cuando eso ocurre me convierto, como todos nos convertimos, en una máquina obsesiva sin ningún tipo de cuidado por uno mismo. Estábamos a miércoles y apenas podía abrir un bote porque me dolían tremendamente las articulaciones, era la fiel imagen del Señor Burns de los Simpsons.

Una opción recomendada por casi todos era dejar de entrenar unos días hasta ver si los efectos pasaban. Otra opción salir a probarme a ver qué tal y decidir el entrenamiento sobre el terreno según las sensaciones. He de decir que elegí la segunda opción (lo siento chicos). Pensé que si el dolor era causado por un virus hijoputa que se aloja en las bolsas de amortiguación de las articulaciones, los músculos y tendones deberían estar bien, así que podría correr más o menos aunque fuera como Robocop.

Me presenté en el parque dispuesto a hacer un 12x300 con sus kilómetros antes y después. Los kilómetros de calentamiento fueron muy raros, tenía molestias pero me dejaba correr. Eso sí, ni miré el reloj. A partir de ahí saqué la artillería y comencé a disparar series de 300 hasta que acabé con el entreno. Volví a casa dolorido y sin saber muy bien si aquello estaba bien hecho o emperoraría mi estado.

El viernes me encontraba algo mejor, ya podía abrir botes aunque mantenía dolor y cansancio general. Miro el plan y me dice que tocan 8 series de 800. El cuerpo no está para series de 800, pero valor y al toro. Llego al parque y hay muy poca gente (¿qué pasa los viernes que siempre hay poca gente corriendo?). Mentalmente va a ser duro, así que me voy a la Avenida Marítima a tragar humo y me hago los 8x800 como un campeón a ritmos entre 4:03 y 4:13 el km, lo cual no está mal del todo para correr como Robocop.

El Domingo por la mañana la cosa parece que mejora al despertarme. Aún hay tirón en las articulaciones, pero puedo girar las muñecas, los tobillos no parecen los de Srek y puedo hacer una sentadilla sin que tengan que ayudarme. Parece un buen día para una tirada larga. Estaba apuntado en un trail (Saucillo Trail) ese día pero decidí no ir porque el terreno genera demasiada tensión sobre las articulaciones. No hubo trail pero sí hubo 18 kilómetros en 90 minutillos. Sensaciones no magníficas pero se cumplió.

Esta semana parece que el virus comienza a abandonarme. Nunca me había pasado algo así, ahora ya sé lo que es. Esta semana más y mejor, vamos "partido a partido". Así quedó esta semana horribilis:

  • Lunes: 18K
  • Miércoles: 5K + 12x300 + 3K
  • Viernes: 4K + 8x800 + 2K
  • Domingo: 18K

  

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La bailarina y el elefante


El lunes fue mi primer día de vuelta de casi una semana de vacaciones. Fue bastante estresante, algo más que un lunes cualquiera. A la obligación de levantarse a las 6:30 AM como cada día se unió que trabajé mañana y tarde, utilizando el mediodía para comer rápido y pasar por la guardería y supermercado en tiempo récord.

Y a las 8:30 de la noche salí a entrenar. Como no había hecho la tirada larga el día anterior me hice 18 kilómetros que no está nada mal para "empezar la semana con buen pie". Pero el estrés del día fue mucho y me acabó pasando factura en forma de sensaciones raras al final de la tirada.

Estas sensaciones raras las achaqué al cansancio del día y a tener que hacer la tirada larga tan tarde. Esa noche no dormí bien. Normalmente duermo sin problemas aunque me haya metido la sesión de entrenamiento más estresante sólo una hora antes de irme a la cama. Pero el lunes dormí mal, apenas 3-4 horas de sueño neto, utilizando jerga de runner.

Al día siguiente me levanté mucho más cansado de lo normal, como si en lugar de 18 kilómetros hubiera hecho 35, algo muy raro. 18 kilómetros a ritmo normal no es nada demasiado estresante como para dejarme estas sensaciones. 

A lo largo del día no me recuperaba, no eran agujetas, era cansancio. Según pasaban las horas empecé a notar dolor articular pero me imaginé que con una noche de descanso me recuperaría. Ayer miércoles me levanté y el dolor articular no había desaparecido. Me dolían las rodillas y algo muy extraño, las muñecas, especialmente la derecha. Pero si no había hecho ningún ejercicio con las manos!

Por la tarde las articulaciones seguían doliendo, tenía los tobillos y dedos de las manos inflamados. Mis tobillos parecían los de Shrek, mis dedos parecían salchichas. Había perdido fuerza y apenas podía abrir un bote porque me dolían las manos. Me tomo pulsaciones y tensión y estoy como un roble, es sólo la hinchazón de las articulaciones. Acudo a internet y busco cuál puede ser el motivo. Por lo encontrado hasta el momento puede ser algún tipo de infección (lo dudo) o un simple episodio de estrés corporal que a veces se refleja en este dolor articular.

Como los corredores somos gente obsesiva, a las 9 fuí a hacer unas series, me quería probar. Hice 5 kilómetros más o menos bien aunque con sensaciones regulares y luegos dos tandas de 6x300 en las que me limité a cumplir. No me impidió entrenar Volví a casa y seguía con los tobillos de Shrek.

Después de un par de ibuprofenos me noto algo mejor, pero aún me ganaría un niño de 5 años haciéndome un pulso. Parece que mejora y que pasará pero ha sido algo muy extraño. Ninguna de nuestras vidas es fácil y encajar un plan de entrenamiento en nuestro quehacer diario a veces es estresante. He pasado por unos días de bailarina a elefante, pero volveré a bailar.