Mapoma 2009: Show me the Wall

Ya sé que hace casi dos meses que completé la Maratón de Madrid (Mapoma) 2009, pero tenía la necesidad de escribir algunos detalles de mi experiencia para que pueda releerlos años después desde la óptica del paso de los años.
Realmente la maratón comienza el día que decides correrla y te apuntas. A partir de ese momento has tomado una decisión que va a cambiar tu vida para siempre. No importa lo rápido o lo lento que la hagas, cuando cruzas la línea de meta de una carrera de 42,195 kilómetros tu concepción de la vida habrá cambiado para siempre.

En mi caso, yo era feliz con carreras de 10K, luego dí el paso a correr medias maratones y de ahí a la maratón sólo era custión de tiempo. Soy lo que se llama un corredor popular "diesel", no soy explosivo y veloz, pero sí constante y resistente. Es por ello que prefiero las distancias largas a ritmo que las cortas de velocidad.
Sobre el mes de Octubre, después de haber cubierto una carrera de montaña donde no acabé precisamente cómodo (dolores musculares y agarrotamiento por las continuas bajadas), tomé la decisión de apuntarme a Mapoma 2009. Fue mi hermano con cuatro ironmans en sus espaldas quien me dió el último empujón con un "si has acabado esta carrera puedes acabar una maratón".
Seguí un plan de entrenamiento de 16 semanas como tantos otros y para ser la primera vez que entrenaba de forma metódica lo digerí bastante bien. Unicamente tuve una sobrecarga tres días en el cuadriceps que hizo que me olvidara de las series el último mes.
El día M había llegado cuatro meses más tarde, me encontraba bien pero con la duda de si éstaba bien preparado o no. En los últimos cuatro meses prácticamente había corrido una media maratón cada domingo, aunque mi tirada más larga había sido sólo de unos 26-27 km. en dos horas y media. El volumen semanal medio fue de unos 55 km.
Y llega el día de la maratón. Salgo de casa de mi hermana en Madrid y voy al metro, una vez dentro empiezo a ver runners que salen de todos lados, yo pensaba que tan temprano un domingo estaría solo en el metro, pero no, el metro estaba repleto de pantalones cortos y mochilas que salían de todos lados.
Al llegar al paseo de Recoletos me cambio, me embadurno de vaselina y caliento con 11.000 corredores dispuestos a atravesar la línea de salida. El día estaba frío y llovía, luego supe que hacía unos 7 grados en la salida, perfecto para correr. Colas kilométricas para los baños y me uno a un par de decenas de corredores que deciden desaguar en un muro. No exagero, unos 25 o 30 corredores meando al unísono en un muro.

La carrera de fondo es un deporte principalmente solitario, son muchos los kilómetros que uno corre en soledad. Había ido a Madrid en viaje relámpago (ida sábado, vuelta domingo) sin compañía, únicamente la maratón y yo. En un momento del calentamiento escucho mi nombre y me giro, allí estaba un primo pequeño mío que luego me enteré que vivía en Madrid. Había corrido conmigo a mi ritmo una media maratón en Gran Canaria y también se iba a estrenar en maratón. La completaría por debajo de cuatro horas igual que yo, aunque pude sacarle algunos minutos. Alegrándome de verlo nos vamos a la linea de salida, miles de corredores esperando arrancar. A partir de aquí cada uno a su ritmo.
Suelo correr siempre con música, en carreras organizadas y en entrenamientos en solitario. Con el fin de no acelerarme en los primeros 10 km. decidí "echar el freno de mano" y prescindir de música, que junto con el frío y la lluvia de la primera hora de carrera iban a hacer que pudiera reservar fuerzas para lo que venía más tarde. Prescindí de música durante los primeros 10km y pude efectivamente reservarme corriendo a 5.36 min/km. Mi tope para estar por debajo de las 4 horas era 5.40 con lo que pensaba que si los primeros 10 km los había hecho en plan trotón para reservar, basta que mi cuerpo aguantara los 42 km. para lograr mi objetivo.
Los primeros 10 km. se me pasaron muy rápido, el ambiente y la masa de gente te lleva en volandas. A partir del kilómetro 10 dejó de llover, me enchufé el mp3 y me convertí en un terminator, me aislé del mundo y puse el ritmo de 5.30 min/km. que llevaría hasta el final. Recuerdo tener un nivel de concentración muy alto (el flujo?); me pasa en las carreras, una vez arranca la carrera mi mente se queda casi en blanco y sólo me nutro de sensaciones y recuerdos de carrera, pero con grandes lagunas entre kilómetros. Eso es lo que llamo convertirse en un terminator (finisher en la terminología más purista).
Pasé la media al ritmo que quería, como si no hubiera corrido, a 5.30 min/km. A partir de aquí contaría los kilómetros hacia atrás. En la entrada de la casa de campo, donde se acaba la animación de la gente, iba algo temeroso esperando encontrarme con "el muro" u "hombre del mazo". Mi cabeza me decía que cuidado que puede golpearte el muro en cualquier momento, pero mi cuerpo respondía, me sentía bien y adelantaba a otros corredores que ya empezaban a sufrir. Me envalentoné y mantuve el ritmo a pesar de las cuestas de Madrid y en broma le decía a la Maratón "Show me the Wall", con la chulería de la primera vez.
Es curioso como después de tres horas de música únicamente tengo dos recuerdos musicales de toda la carrera (me suele pasar), de ahí que afirme que logré conseguir un alto nivel de concentración durante la carrera. Recuerdo una de las cuestas salvajes alrededor del km. 34 donde se estrechaba la carretera y la gente te animaba muy de cerca, y donde se me empezó a atragantar la subida. En ese momento comienzan los timbales brasileños de comienzo del "Ratmahatta" y las guitarras asesinas de los hermanos Cavalera de Sepultura que me hicieron subir sin darme cuenta.
Llegué bien a los últimos kilómetros de la maratón, el hecho de llevar un ritmo conservador de 5.30 hizo que estuviera bien cardiovascularmente aunque los cuadriceps se me empezaban a cargar. Recuerdo a gente del público con un cartel muy grande que decía "Patea el Muro".
A partir del kilómetro 30 comienza lo que los americanos llaman la experiencia "mind-over-the-body", ya es tu mente la que tiene que coger el control porque las piernas empiezan a perder fuerza, es fácil desfallecer si no tienes el "coco" fuerte. A partir de aquí iba haciendo juegos mentales y diciéndome a mí mismo que 12 kilómetros es un rodaje suave de cualquier día entre semana que había hecho muchas veces. También iba calculando lo que me quedaba y pensaba que si lograba mantener el ritmo estaría por debajo de cuatro horas. Cuando quedaban 5 km y los cuadríceps me quemaban, me decía a mí mismo que ya no me paraba ni Dios, que 5 km. son sólo cinco vueltas al parque romano que he hecho miles de veces.
En los últimos 4-5 kilómetros cojo al globo de las 4 horas que iba bastante adelantado respecto al ritmo que debía haber llevado. En un momento dado, el globero del quipo Ñ de ultrafondo se para en seco y grita "ánimo chavales, a partir de aquí continuáis solos, váis por debajo de las cuatro horas". Este fue el último empujón y es lo último que recuerdo antes de la llegada, los últimos dos kilómetros flotas y hueles a meta. El paso por la línea de meta es algo que recordaré siempre. Al final, primera maratón en 3:52:27.
Me salió una primera maratón de libro, de menos a más, más suave al principio, luego ritmo de crucero hasta el final, sin muro y sin sufrir demasiado. Pasé los primeros 10 km. en el puesto 5556 y a partir de ahí comencé a adelantar puestos, pasando la media en el 5422 y acabando la maratón en el puesto 4114.

Muestra de las reservas que tenía acumuladas al final: en los últimos 10 km no me adelantó ni Dios (Jesucristo puesto 4115) y "corté casi 1000 cabezas", adelantando a 972 corredores en solo 10 kilómetros, cien adelantamientos por kilómetro.

La próxima maratón el 24 de Enero de 2010 en Las palmas, mi ciudad. Creo que esto es el comienzo de una bonita relación...

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2 Comentarios:

  1. Gracias Gonzalo. A falta de 8 días para mi estreno se agradece y ayuda leer una crónica como la tuya.
    Felicitarte a estas alturas por esta carrera igual ya queda un poco "trasnochado" con las que ya has pasado, pero te felicito por contar las cosas como son, o como también son ("zas en toda la boca" como diría Sheldon Cooper)
    Un saludo

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  2. Yo también me estrené en ese MAPOMA 2009 y debimos entrar casi a la par... Primer maratón a los 29 años, más vale tarde que nunca!No he vuelto a repetir (segundo embarazo, parto, postparto, etc.). Pero ahora el pequeño tiene casi un año y me pican las piernas...Tu crónica me ha animado mucho muchísimo. Cuántos recuerdos...creo que mi segundo maratón está muy cerca. Un abrazo desde Valencia.

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