Sosaku Hanga


Todos tenemos en nuestra mente las imágenes de grabados japoneses tradicionales de geishas o escenas cotidianas del antiguo japón. Este movimiento tiene el nombre de ukiyo-e. Los grabados eran el resultado de economías de escala en los que diferentes especialistas colaboraban con el fin de obtener la máxima calidad. Aunque quién realmente ha pasado a la historia es el artista diseñador (Hiroshige, Hokusai, Utamaro, etc.), los grabados eran el trabajo en equipo de un diseñador, un editor, un grabador de la madera y un impresor.


Los japoneses del siglo XVIII y XIX tenían culturalmente poco aprecio en el arte de una sola obra al estilo occidental. Preferían reproducir una misma obra varias veces para que esta pudiera ser disfrutada por cientos de personas. Inteligente, ¿no?. ¿por qué pintar un cuadro si sólo lo iba a disfrutar una sola familia en su casa cuando podemos hacer cientos de impresiones? De esa forma utilizaban bloques de madera en los que excarbaban el diseño que luego se iba a imprimir repetidas veces.



A principios del siglo XX, siguiendo la filosofía occidental de que el artista se tenía que involucrar en la producción de la obra, nace la Japanese Creative Print Society (1918). El ukiyo-e tradicional estaba en crisis y se veía como arte barato y comercial, el principal destino de las xilografías (woodblock) japonesas eran los anuncios, cartas de restaurantes, invitaciones a fiestas, etc. Con la apertura de Japón a occidente y la introducción de la fotografía, el ukiyo-e se convirtió en una especie en vías de extinción.



A partir de 1915 nacen dos nuevos movimientos artísticos en el arte de imprimir grabados, el shin-hanga (nuevos grabados) y el sosaku-hanga (grabados creativos). Es este último movimiento el que más me interesa artísticamente y del que me he convertido en modesto coleccionista. Los artistas del shin-hanga trataron de convertir un producto barato en un producto exquisito para un número de coleccionistas limitado. Lo curioso del caso es que el shin-hanga tuvo un grandísimo impacto comercial, pero fuera de Japón.






El grabado de arriba es un precioso diseño de Ito Shinsui, uno de los maestros del Shin Hanga.
Este estilo vendió muy bien en Europa y USA utilizando los motivos típicos japoneses que servían de atracción a los occidentales. Los editores japoneses no paraban de darle cuerda a la máquina de producir grabados (artista-grabador-impresor) que enviaban a USA y Europa que demandaba cada vez más.

Producto de la occidentalización de Japón nacen los chicos "do-it-yourself" del Sosaku Hanga. La apertura de Japón al mundo en el perído Meiji hizo que entraran médicos, profesores y artistas de occidente y al mismo tiempo los artistas japoneses tuvieron la oportunidad de estudiar fuera.

Los artistas del Sosaku Hanga entendieron que el arte no era únicamente el diseño, sino también la producción de la obra y se involucraron de la A a la Z en sus producciones. Hacían el diseño, el corte de la madera, muchas veces el papel hecho a mano, la impresión y la comercialización. Aparecían los grabados creativos con un estilo muy occidental salvo excepciones. Era la primera vez que se utilizaba la antigua técnica del grabado japonés con un enfoque occidental.

El movimiento Sosaku Hanga no triunfó de forma instantánea, era demasiado cambio para la tradicional mentalidad japonesa. Tuvo un reconocimiento lento y hoy en día los grabados de Sosaku hanga forman parte de colecciones de varios grandes museos en el mundo.

El grabado en blanco y negro que abre este post es parte de mi colección y fue hecho por uno de los grandes maestros del Sosaku Hanga, Unichi Hiratsuka. Representa la casa de Lafcadio Hearn en Japón, escritor griego que tras pasar por Estados Unidos decidió ir a vivir y escribir en Japón en los primeros años de la apertura.

De vez en cuando iré compartiendo en el blog grabados e historias del Sosaku Hanga que me apasiona como movimiento cultural del siglo XX. No sólo de running vive el hombre.






















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