Gente


Esta mañana he salido temprano a correr para ser Domingo. Quizás por el calor y las vacaciones se vea menos gente sobre el asfalto, pero siempre te encuentras con el grupillo de incondicionales que nunca faltan.
Es curioso que dos de estos incondicionales en diferentes partes de mi recorrido de hoy me saludaran levantando la mano y sonriendo (yo también los saludé por supuesto) sin realmente conocerme de nada. Esto es algo habitual en nuestros deportes al aire libre y con un componente de soledad. Cuando dos ciclistas se cruzan en la carretera se saludan aunque sea sólo con la mirada, cuando dos runners se cruzan se saludan, cuando un grupo de amigos haciendo trekking en la montaña se encuentra con otro se saludan. Así por lo menos debería ser.
El saludo es una forma de decirle al otro "sé lo que sientes y lo que te ha costado salir hoy a correr, conozco tu afición porque yo también lo practico y te respeto". Nunca he hablado con estos dos runners con los que hoy he intercambiado un saludo, nos hemos visto infinidad de veces pero nunca hemos hablado, no sé sus nombres.
Después del segundo saludo y mientras completaba mi recorrido semi-largo de hoy pensé la cantidad de gente con la que te relacionas a diario y que no te aporta absolutamente nada. La masa de gente que te rodea de una u otra forma (trabajo, amigos de amigos, conocidos, etc) y que no aporta nada en tu vida y cómo el saludo de un runner que no conoces de nada pero que has visto muchas veces puede llenarte más que gente con la que interactúas.
No conozco personalmente a los runners de esta mañana, no sé sus nombres, pero sí sé su capacidad de sacrificio, conozco las sensaciones que tienen cuando están en carrera, sé que tienen una serie de valores personales que comparto, sé de donde vienen y hacia donde van. Los respeto. No sé sus nombres, no sé a qué se dedican, no sé nada de sus familias y amigos, pero los conozco. Y todo por un simple saludo.

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