Gonzalo y la fábrica de Chocolate


Trabajo en una fábrica de chocolate, no es coña. Realmente es una fábrica de chocolate, café, galletas, caramelos, mermelada...en fin, el paraiso del runner.



Muchas veces hemos oido que si sales a correr habitualmente puedes comer de todo sin engordar. Y una mierda, necesitas cuidar la alimentación si quieres mejorar tus marcas o si simplemente quieres mantener la línea. Es extraño que muchos runners populares desarrollan una fuerza de voluntad descomunal, casi obsesiva, para cumplir con el plan semanal de entrenamientos y luego caen tontamente ante una tableta de chocolate. Ese es mi caso, es como si no hubiera una única fuerza de voluntad sino muchas y tu cerebro tirara o aflojara según los instintos que recibe. Con los kilómetros en las piernas y las carreras corridas el coco se hace más resistente y aguanta fácilmente sentimientos de dolor o abandono ¿No debería ser más sencillo negarse a comer una chocolatina que aguantar un 8x1000?. Pues no, para mi "controlador central" es más sencillo acabar el día de series largas que negarse a comer dulce.

Probablemente haya gente que sea totalmente al revés, que tengan una fuerza de voluntad de hierro para la alimentación y que luego se rindan ante el primer día fuerte de entrenamiento. Comencé este post de autocontrol diciendo que trabajaba en una fábrica de chocolate (no es coña). Es cierto que no soy un Ooompa Loompa que trabaja por una ración ilimitada de semillas de cacao, no tengo contacto directo con el producto, pero cada mañana a la hora del desayuno suben de la fábrica chocolate, galletas, etc., para "control de calidad" del personal administrativo. Cuando te lo ponen en la mesa es difícil negarse, y cuando encima el entorno no te ayuda (todos comen) pues mucho peor.

A semejanza de la película "Charlie y la fábrica de Chocolate" debemos (debo) ponernos fronteras, límites que no debemos traspasar. Si recordamos la película, Willy Wonka abre su fábrica a los cinco niños que han encontrado el ticket de oro. El comportamiento de los niños y sus debilidades hacen que uno a uno se vayan metiendo en problemas una vez entran en la fábrica.

Si mi debilidad son estas chocolatinas puestas delante de la mesa cada mañana, debo forzarme a desarrollar mi auto-control, nadie me dice que no las coma, debo ser yo mismo si no quiero acabar como los niños de la película. ¿Cómo puedes ser capaz de correr una maratón y no tener fuerza de voluntad para negarte a comer una simple chocolatina?

Trabajo en una fábrica de chocolate, no es coña.




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CONVERSATION

2 Comentarios:

  1. Te visitaré a menudo, buena letra.

    Oye, lo de la próxima carrera esa que vas a correr... la del terror policial local... da un poco de miedo.

    Fdo un manifestante

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  2. Es como los entrenamientos esos de natación australianos donde te lanzan un cocodrilo a la piscina unos metrillos detrás. Aquí es lo mismo pero con la pasma. No veas lo bien que sienta adelantar a "la local" aunque sea corriendo.

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