Yo también corro


Hace pocos meses decidí completar mi afición mata-estres de correr con un día de gimnasio a la semana. Aunque sólo sea un día, me ayuda a mejorar el tono muscular y hace que los días de carrera los lleve mejor y con menor posibilidad de lesionarme.
Como soy hombre de costumbres fijas, voy todos los lunes, pero esta semana me cogió con el paso cambiado y fuí ayer martes. Basta cambiar un día tu rutina para encontrarte gente que hace tiempo que no ves. Ayer me tocó encontrarme a una amiga de mi mujer.
Más o menos la conversación fue algo así:
- (Ella) ¿Qué tal? Hace mucho que no te veía.
- (Yo) Sí, no vengo demasiado pero he vuelto a empezar.
- (Ella) ¿Y cuántos días vienes?
- (Yo) Sólo uno, los lunes
- (Ella) Es poco, ¿no?
- (Yo) Es que también corro otros cuatro días
- (Ella) Ah, muy bien y ¿cuánto corres?
- (Yo). Pues tres días variados alrededor de una hora y un cuarto días dos horas, unos 55 km. a la semana.
- (Ella) Yo también corro. Corro en la cinta del gimnasio, pero en verano como hace mucho calor me voy fuera y corro encima de las tablas del muelle.
Nota para el lector: Cuando dije que corría unos 55 km. probablemente ni se enteró. Su "yo también corro" está justificado por su "yo interior" por unos trotecillos encima de unas maderas de adorno en un muelle deportivo que deberán tener unos 15 metros de largo. ¿Soy yo el extraterrestre?

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