Run, Fat Boy Run


Siempre se ha dicho que la vida se hace de pequeños momentos y recuerdos vividos que nos acompañarán para siempre. Nunca recordaremos lo que pagamos por una entrada de ópera, pero sí lo que nos hizo sentir en aquel momento. Nuestro cerebro tiende a olvidar los momentos no satisfactorios vividos, quedándonos sólo con los buenos. Cuando pensamos que "cualquier tiempo pasado fue mejor" es simplemente una ilusión de nuestro cerebro que olvida los malos momentos pasados y de esa forma comparamos el pasado de únicamente buenos momentos con el presente que tiene momentos buenos y malos, y lógicamente en esta comparación el pasado sale ganando.

Este mecanismo cerebral nos proporciona calidad mental de vida y nos ayuda a ser felices. La experiencia me demuestra que este mecanismo cerebral de olvidar lo malo se aplica también a las carreras. A pesar de que durante una carrera pasan por nuestro cerebro multitud de pensamientos diferentes como alegría, euforia, sufrimiento, abandono, fracaso, una sonrisa que hemos visto en el público, un olor, una canción que suena en tu mp3, etc., mi cerebro únicamente recuerda los buenos momentos de las carreras pasadas. Mi controlador central se queda con la llegada a meta, con una canción determinada que me sonó en el mp3 cuando subía una cuesta dura, con una anécdota de carrera, etc. y olvida las sensaciones de sufrimiento que he sentido por ejemplo en una maratón.

Obviamente, cuanto más larga es la carrera, más sensaciones diferentes se sienten, siendo la maratón una auténtica montaña rusa de sensaciones en el mundo de las carreras populares, a no ser que seas un terminator y que seas capaz de dejar tu mente en blanco durante la carrera.

Uno de los recuerdos permanentes de mi primera maratón (Mapoma 2009) son los mensajes de las camisetas de los corredores y alguno que otro del público, imágenes que se te quedan de una primera experiencia. Recuerdo las camisetas con "Km. 32, la leyenda continúa", el cartel del público de "patea el muro", y muchas otras. Uno de esos mensajes que más intrigado me dejó fue el de la parta trasera de las camisetas de un par de guiris que ponía "Run, Fat Boy Run". En aquel momento pensé que era algún tipo de chiste personal que sólo ellos conocían. Ha sido meses después cuando me he percatado que era el título de una película con un trasfondo de running. Nada de películas de duro entrenamiento con final feliz, nada de Rocky ni the "Spirit of Marathon", lo que tenían estos dos guiris a sus espaldas era el título de una jodida comedia romántica inglesa con una sinópsis tan empalagosa como la que sigue:

Un perdedor con baja estima deja plantada a su novia embarazada en el altar. Años después, el sigue siendo un fracasado, pero hasta cierto punto, es un buen padre y por tanto mantienen una relación de amistad con su ex. Todo sigue su curso, hasta que se mete por medio el nuevo novio de esta, un hombre que parece perfecto, que incluso corre maratones para la caridad. En ese momento nuestro protagonista decide preparar también una maratón para recuperar a su ex.


Los traductores nacionales han traducido "Run, Fat Boy Run" como "Corredor de fondo", desvirtuando entre el gran público la dureza de nuestro deporte favorito. No tengo demasiadas ganas de ver esta comedia romántica (ni ninguna comedia romántica, la verdad), pero encuentro insólito el guión en el que la motivación de un corredor en su primera maratón es recuperar a su chica. Seguro que algún caso hay en la realidad.


Bueno si algún friki-runner que se traga todo lo relacionado directa o indirectamente con el running ha visto esta peli, que nos la cuente. Ahora me doy cuenta de lo cachondos que eran los dos guiris estos de mapoma...

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