Ryan Hall vs. Chema Martínez, el héroe de barrio

En ningún deporte se idolatra tanto al héroe local, al héroe de barrio, como en el running. Quizás por el gran tirón popular o porque correr es uno de los pocos deportes donde puedes compartir la pista con tus ídolos y correr la misma carrera, tendemos a idolatrar al paisano que destaca, a ese corredor local que obtiene mejores marcas que nadie, que sonríe siempre y que nunca pone mala cara cuando le piden sacarse una foto con el móvil.
¿Te imaginas compartiendo cancha con Michael Jordan? o ¿compitiendo en una etapa ciclista con Lance Armstrong?. Claro que no, son sueños inalcanzables. En cambio, en una maratón podemos calentar al tiempo que vemos a Sammy Wanjiru haciendo progresiones, o estirar mientras estira Haile Gebrselassie. Y lo mejor de todo es que nos ponemos juntos en la línea de salida y empezamos a correr al mismo pistoletazo. Aunque ellos tengan prioridad en la línea de salida, sabemos que estamos pisando el mismo asfalto que los cracks que sólo han pasado por allí unos minutos antes, y eso nos sube la moral y nos ayuda a llegar a la meta. Sabemos lo que han tenido que entrenar para estar ahí, porque nosotros a nuestro nivel también hemos entrenado duro. A pesar de que fisiológicamente y competitivamente la distancia entre nosotros y la élite keniata es similar a la que tenemos con Michael Jordan (bueno, cuando no fumaba puros, jugaba al golf y salía con jovencitas), a los keniatas los vemos más cercanos y si algún español remotamente destaca en el panorama internacional, entonces se convierte en Dios, centro de todas las discusiones deportivas entre los runners. ¿Cómo sería el mundo si Sammy Wanjiru fuera español? ¿Te imaginas las portadas de los periódicos, del as y del marca, las camisetas de los niños?
Pero, a pesar de lo sano de practicar un deporte popular donde compartimos asfalto con nuestros ídolos, ¿friamente no estaremos exagerando la idolatría sobre el héroe local, el héroe de barrio si en el fondo no son nada en el panorama internacional?. Para abrir este debate me gustaría poner como ejemplo a dos atletas cuyas características y palmarés siempre me han parecido muy similares: Chema Martínez (España) y Ryan Hall (USA). Que nadie me crucifique todavía por favor.
Aunque nacidos en generaciones diferentes (Chema 1971, Ryan Hall 1982) ambos son los corredores de fondo más populares en sus respectivos paises, ambos son seguidos por miles de corredores populares, llenan las portadas de las revistas de running de gran consumo y ambos son el ejemplo a seguir por miles de aficionados al running. Basta por darse un salto por los foros y blogs americanos para darse cuenta de que todos los populares quieren ser como Ryan Hall. Y tanto Chema como Ryan Hall tienen otra cosa en común: en líneas generales sus resultados en el panorama internacional son mediocres. ¿Cómo puede la mediocridad generar héroes?, pues yo lo achaco a la cercanía entre corredores populares y atletas de élite. Mientras en otros deportes idolatramos al número 1 mundial, en el running valoramos al currante, al héroe de bartio al héroe local, al simpático corredor que corrió la misma Media Maratón donde nosotros corrimos y que contamos a los amiguetes (suena "Local Hero" de Mark Knopfler).
Tanto Ryan Hall como Chema Martínez empezaron destacando en el cross (Chema campeón de España de Cross 2002). Chema tiene una medalla de oro y una de plata en los campeonatos de Europa de 10.000, fuera de Europa nunca ha significado nada. Su mejor marca en 10.000 es 28:09, la mejor marca de Ryan Hall en 10.000 es 28:07. Chema ganó su primera y única maratón en Madrid Mapoma 2008, tiene un mejor tiempo de maratón en 2:08:09. Ryan Hall quedó 5º en la maratón de Londres 2005, tercero en la maratón de Boston 2009. Tiene como MMP en maratón 2:06:17. En las últimas olimpiadas de Pekín, Ryan Hall entró en el puesto décimo, segundo americano detrás de Dathan Ritzenhein. Chema Martínez entró en el puesto 16.
Cualquier profano del running diría que vaya ídolos tan chapuceros que tenemos a los que les cuesta subir al podio internacional y que se pasean por carreras populares de segunda para hacer caja al ver que se les acaba la vida atlética. Pero nosotros runners sabemos que más que los resultados apreciamos la cercanía, la simpatía, el ser ejemplo para los niños, el ser abanderados de la vida sana, y el reconocer que de nuestro barrio y de las mismas carreras que corremos los domingos puede salir el próximo Chema Martínez y el próximo Ryan Hall.

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