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Soy invencible



En primer lugar, por favor que nadie se sienta ofendido con el título de este post, nada más lejos de mi intención. Soy un humilde corredor del montón, del "middle-of-the-pack", cuyo único objetivo es superarme a mí mismo y que corro simplemente porque me gusta, porque me siento mejor después de correr que antes de haberlo hecho. Tengo bajo espíritu competitivo y puedo hasta dejarme ganar si voy a hacer feliz a alguien que empieza. Alguno estará pensando "¿siempre te sientes mejor después de correr?, te voy a meter un 4x2000 a 4:30/km y me vas a decir tú si te sientes mejor después de correr que antes". Pues sí, siempre.

Ayer comenzó el segundo ciclo de preparación de mi segunda maratón, y "la caña" se empieza a atisbar entre los rodajes de kilómetros basura. Llegan las series largas tan importantes para mejorar la potencia aeróbica, llega "la caña" y se hace más importante que nunca escuchar bien a tu cuerpo y adelantarte a cualquier dolor muscular que te pueda llevar hacia el dique seco. So far, so good. Ayer tocaban 14 kilómetros repartidos de la siguiente forma: 3K + 4x2000 + 3K (2 min rec.), las series las hice segundos arriba segundos abajo a 4:30/km lo cual está bien para mí, por debajo de mi ritmo de umbral.

Lo realmente importante no es lo rápido o lo lento que hagas las series, ("a cada uno según sus necesidades y de cada uno según sus capacidades". Marx) sino las sensaciones al acabar. He escuchado comentarios sobre corredores que acaban extenuados y que las odian, otros que las dejan hasta que sean imprescindibles en el plan, otros que nunca hacen series...a mí lo que me ocurre al acabar un día de entrenamiento de calidad exigente es que me siento invencible, capaz de lograr cualquier reto que me proponga y con una sonrisa tonta en la vuelta a casa de haber hecho bien el trabajo, de haberlo conseguido. Es posible que tengan incluso un efecto más mental que físico en mí, pero cuando acabo me siento que nadie va a poder conmigo, y supongo que así de positivo es como se debe sentir alguien en un plan de maratón. Aún quedan muchas semanas y días para sufrir y disfrutar por haberlo conseguido, cuando alguien vea a un runner volviendo a casa con una estúpida sonrisa en su casa, den por hecho que ese día lo ha conseguido.

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Edward Norton correrá la maratón de Nueva York

Lo reconozco, tengo una debilidad especial por los famosos que corren maratones. El running es probablemente el único deporte donde puedes compartir prueba con los atletas de élite, esa cercanía es una de las virtudes que más valoramos los corredores populares, poder correr en la misma maratón que Samy Wanjiru por ejemplo u otros atletas de fama. De la misma forma, cuando se anuncia que una "celebrity" va a correr una maratón, a mi me transmite una sensación de cercanía que hace que aprecie mucho más al personaje, porque sé lo que hace falta para conseguirlo.
Me ha pasado muchas veces, he llegado a admirar a personajes por los que no tenía ningún respeto (p.e. Mikel Erentxun) tras saber que preparaban maratones. Cuando piensas que no tienes nada en común con estos personajes famosos y que te separa una barrera cultural y de forma de vida, te enteras que también son capaces de preparar una maratón y correrla para reunir fondos para una buena causa y comienzas a sentir al menos cierta simpatía por ellos. No importa lo rápido o lento que corran, lo importante es que saben sufrir para acabarla.
Correr una maratón no es hacer el saque de honor de un partido con zapatos de tacón y salir en la foto, para tener la osadía de ponerse en la línea de salida hay que entrenar, y hay que entrenar duro. Sabemos lo que tienen que sufrir estas celebrities para acabar una maratón, muchas veces más que nosotros pues no siempre parten de una buena base, sabemos que si lo hacen son capaces de conseguir cosas importantes en el día a día, igual que nosotros. Con los pantalones cortos y las zapatillas de running todos somos iguales.
El próximo Domingo el estupendo actor Edward Norton, al que se le une la cantante Alanis Morrisette, correrán la maratón de Nueva York para recaudar fondos para la Masai Wilderness Conservation Trust. Edward Norton presta su nombre para recoger fondos y ayudar en la conservación de la biodiversidad del entorno natural donde viven los Masai en Tanzania y Kenia. A Edward le impresionó el entorno donde viven y su capacidad para correr, a veces hasta 40 kilómetros para traer agua. Ha estado compartiendo meses con los Masai e incluso ha estado entrenando para la maratón de NY en Kenia. Lo curioso del caso es que correrá la maratón con tres guerreros Masai, estaremos atentos a su carrera. Amigo Edward, baja de kilometraje y descansa en esta última semana, el trabajo está hecho, compañero.

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Cuentos del Japón Viejo


Un día salió a la mar, pero en vez de pescar un pez,
¿qué pensaréis que sacó? Una magnífica tortuga de
cabeza arrugada, concha dura y cola pequeñita.
Debo advertiros (pues probablemente no lo sabéis)
que las tortugas viven exactamente mil años:
al menos las tortugas japonesas.

Tengo en mis manos una de esas maravillas que se editan sólo fruto de una serie de agradables coincidencias. El 3 de Febrero de 2009, víspera del solsticio de Primavera se acabó de imprimir el libro que ahora tengo en mis manos: "Historias del Japón viejo".
Hace más de un siglo, un español ve un anuncio en el periódico y viaja a Japón como profesor. Era el año 1906 y el español es Gonzalo Jiménez de la Espada, discípulo predilecto de Giner de los Ríos. Desde la restauración Meiji en 1868 Japón es un pais en plena transformación y se siente cada vez más atraído por occidente. En torno a Jiménez de la Espada se reúne un grupo de hispanistas nipones y hacen la primera traducción del Quijote al japonés. A Gonzalo se le encarga traducir al español una serie de cuentos tradicionales japoneses que se editan sólo en Japón en una encuadernación de lujo con papel japonés e ilustraciones de maestros grabadores de ukiyo-e de la época. Cuentos de samurais y de habitantes de los bosques.
En 1938 ya de vuelta en España muere durante la guerra civil. Su hija Ana guarda todos sus libros hasta su muerte a los 99 años en mayo de 2008. Gracias a sus hermanos se ha reeditado en España esta maravilla "Cuentos del Japón viejo" que recomiendo a cualquiera con algo de sensibilidad. está editado en la editorial Langre.
Ah, y cómo es de recibo que encontremos alguna conexión runner, Gonzalo Jiménez de la Espada era un gran aficionado al senderismo y al alpinismo, llegando a subir al Monte Fuji.

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Semanas 5 y 6 en revisión

Debido a estar una semana de hospitales en Tenerife, estas dos semanas han sido un mix de rodajes sencillos y alguna sesión de calidad, con el objetivo básico de "no perder forma". Creo que he conseguido el objetivo, la semana que viene volveremos a la normalidad.


Semana 5:

  • Lunes: gimnasio


  • Martes: 3K + 8k(4´duro + 3´fácil) + 2K


  • Miércoles: 14K


  • Viernes: 12K


  • Sábado: 12K

Total kms: 51


Semana 6:

  • Martes: 12K


  • Miércoles: 12K


  • Viernes: 3K + 7k(4´duro + 3´fácil) + 2K + gimnasio


  • Sábado: 3K + 2x2000 (1´rec) + 9K


  • Domingo: 12K

Total kms: 64 64

Canción inspiradora de estas dos semanas: "Beat on the brat" (Ramones)

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Mi semana en Tenerife

Tras una cancelación que comenté en un post anterior, esta semana por fin pudimos ir a Tenerife a enfrentarnos a una de las experiencias vitales más importantes por las que he pasado. Antes que nada decir que la operación ha sido un éxito, el tumor de mi mujer fue extirpado mediante una técnica que hace unos años era de ciencia ficción (entran por debajo de nariz para acceder a la base del cerebro) y ya estamos de vuelta esperanzados de que la recuperación va a ser un éxito. El cambio en esta semana está siendo increible y la mejora, casi como en el mejor plan de entrenamiento, se observa día a día. Utilizando un símil maratoniano, hemos pasado el kilómetro 40 habiendo superado más de un "muro", pero ya olemos a meta y quedan dos kilometrillos de nada con la moral muy alta.
Pasando a comentar temas más triviales, desde un punto de vista de preparación a la maratón de Gran Canaria en Enero, planteaba esta semana con el objetivo simplemente de "no perder". Dormir en una silla un par de noches y pasar horas y horas en un hospital no es lo mejor para afrontar un plan de entrenamiento de maratón, pero sabía que podía sacar algún rodaje, aunque fuera a horas intempestivas. Y así fue, "saqué petróleo" de mi estancia en Tenerife y pude hacer 4 rodajes de 12 km. en seis días. Poniendo las sesiones de calidad antes y después de estos días de rodaje suave hace que no haya perdido tanto en principio.
Cuando uno viaja fuera y corre habitualmente puede integrarse en uno de estos dos perfiles:
1. El intrépido. No pregunta, se pone las zapatillas y sale a correr a las 7 de la mañana por el barrio en el que esté en una ciudad que no conoce. Le puede pasar de todo.
2. El planificador. Previo a su viaje estudia el perfil de la ciudad, se baja rutas en GPS, elige su hotel dependiendo de las rutas por las que vaya a correr y prefiere coger 4 autobuses y un metro para ir al parque elegido antes que salir a correr por calles que no conoce.
Yo soy un intrépido. Vale, lo tenía fácil ya que tenía un paseo marítimo delante y ahí me fuí. El primer día estimé los kilómetros de un circuito de ida y vuelta a lo largo del paseo marítimo de Santa Cruz de Tenerife (foto de arriba, mi circuito eran unos kms hacia adelante y unos kms. hacia atrás de lo que se ve). Volví a sentir la llamada de la manada y volví a correr sin Garmin, corriendo por tiempo y por sensaciones a horas que hace mucho que no experimentaba como las 6:15 AM de la mañana. Cuando pensaba que a esta hora no iba a haber nadie, me encuentro con runners a esa hora, supongo que gente que entra a trabajar a las 8. Somos multitud, runners of the world unite!.
Me dediqué estos días a correr 60-65 minutos más o menos por sensaciones, con algún cambio de ritmo cuando mi cuerpo me lo permitía. Me sorprendió el gran número de mujeres corriendo por la mañana, casi más que hombres, y el mal estado del paseo, lleno de baches, tipos de terreno diferentes, bordillos asesinos, etc. En una de estas a las 6:30 de la mañana caí atravesando un paso de peatones, de pecho con los brazos hacia adelante como esos futbolistas que se deslizan por el césped húmedo tras meter un gol, la diferencia es que aquí no había césped, sino duro asfalto.
En resumen, una semana fantástica donde hemos puesto fin a una pesadilla de dos años y donde creo no haber perdido demasiado en la preparación de maratón. Qué bueno volver a despertarse a las 6 de la mañana para correr por sensaciones sin garmin ni chorradas, vuelta a lo básico.

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Ryan Hall vs. Chema Martínez, el héroe de barrio

En ningún deporte se idolatra tanto al héroe local, al héroe de barrio, como en el running. Quizás por el gran tirón popular o porque correr es uno de los pocos deportes donde puedes compartir la pista con tus ídolos y correr la misma carrera, tendemos a idolatrar al paisano que destaca, a ese corredor local que obtiene mejores marcas que nadie, que sonríe siempre y que nunca pone mala cara cuando le piden sacarse una foto con el móvil.
¿Te imaginas compartiendo cancha con Michael Jordan? o ¿compitiendo en una etapa ciclista con Lance Armstrong?. Claro que no, son sueños inalcanzables. En cambio, en una maratón podemos calentar al tiempo que vemos a Sammy Wanjiru haciendo progresiones, o estirar mientras estira Haile Gebrselassie. Y lo mejor de todo es que nos ponemos juntos en la línea de salida y empezamos a correr al mismo pistoletazo. Aunque ellos tengan prioridad en la línea de salida, sabemos que estamos pisando el mismo asfalto que los cracks que sólo han pasado por allí unos minutos antes, y eso nos sube la moral y nos ayuda a llegar a la meta. Sabemos lo que han tenido que entrenar para estar ahí, porque nosotros a nuestro nivel también hemos entrenado duro. A pesar de que fisiológicamente y competitivamente la distancia entre nosotros y la élite keniata es similar a la que tenemos con Michael Jordan (bueno, cuando no fumaba puros, jugaba al golf y salía con jovencitas), a los keniatas los vemos más cercanos y si algún español remotamente destaca en el panorama internacional, entonces se convierte en Dios, centro de todas las discusiones deportivas entre los runners. ¿Cómo sería el mundo si Sammy Wanjiru fuera español? ¿Te imaginas las portadas de los periódicos, del as y del marca, las camisetas de los niños?
Pero, a pesar de lo sano de practicar un deporte popular donde compartimos asfalto con nuestros ídolos, ¿friamente no estaremos exagerando la idolatría sobre el héroe local, el héroe de barrio si en el fondo no son nada en el panorama internacional?. Para abrir este debate me gustaría poner como ejemplo a dos atletas cuyas características y palmarés siempre me han parecido muy similares: Chema Martínez (España) y Ryan Hall (USA). Que nadie me crucifique todavía por favor.
Aunque nacidos en generaciones diferentes (Chema 1971, Ryan Hall 1982) ambos son los corredores de fondo más populares en sus respectivos paises, ambos son seguidos por miles de corredores populares, llenan las portadas de las revistas de running de gran consumo y ambos son el ejemplo a seguir por miles de aficionados al running. Basta por darse un salto por los foros y blogs americanos para darse cuenta de que todos los populares quieren ser como Ryan Hall. Y tanto Chema como Ryan Hall tienen otra cosa en común: en líneas generales sus resultados en el panorama internacional son mediocres. ¿Cómo puede la mediocridad generar héroes?, pues yo lo achaco a la cercanía entre corredores populares y atletas de élite. Mientras en otros deportes idolatramos al número 1 mundial, en el running valoramos al currante, al héroe de bartio al héroe local, al simpático corredor que corrió la misma Media Maratón donde nosotros corrimos y que contamos a los amiguetes (suena "Local Hero" de Mark Knopfler).
Tanto Ryan Hall como Chema Martínez empezaron destacando en el cross (Chema campeón de España de Cross 2002). Chema tiene una medalla de oro y una de plata en los campeonatos de Europa de 10.000, fuera de Europa nunca ha significado nada. Su mejor marca en 10.000 es 28:09, la mejor marca de Ryan Hall en 10.000 es 28:07. Chema ganó su primera y única maratón en Madrid Mapoma 2008, tiene un mejor tiempo de maratón en 2:08:09. Ryan Hall quedó 5º en la maratón de Londres 2005, tercero en la maratón de Boston 2009. Tiene como MMP en maratón 2:06:17. En las últimas olimpiadas de Pekín, Ryan Hall entró en el puesto décimo, segundo americano detrás de Dathan Ritzenhein. Chema Martínez entró en el puesto 16.
Cualquier profano del running diría que vaya ídolos tan chapuceros que tenemos a los que les cuesta subir al podio internacional y que se pasean por carreras populares de segunda para hacer caja al ver que se les acaba la vida atlética. Pero nosotros runners sabemos que más que los resultados apreciamos la cercanía, la simpatía, el ser ejemplo para los niños, el ser abanderados de la vida sana, y el reconocer que de nuestro barrio y de las mismas carreras que corremos los domingos puede salir el próximo Chema Martínez y el próximo Ryan Hall.

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Semana 4 en revisión

Acaba la cuarta semana de preparación para la I Maratón de Gran Canaria.
El entrenamiento de esta semana ha sido el siguiente:

  • Lunes: 10K + gimnasio
  • Martes (Q2): 2K fácil + 9K (4´duros+3´fácil) + 2K fácil
  • Miércoles: 13K
  • Sábado: 15K
  • Domingo (Q1): 21 K

Total kilómetros semanales: 72

Canción inspiradora de la semana: "It´s a long way to the top (if you wanna rock n roll)", ACDC (1975)

Buena semana con cinco días de entrenamiento incluida sesión de fuerza en gimnasio. Buenas seansaciones en general aunque el miércoles me notaba algo cansado tras encadenar cuatro días seguidos de entrenamiento. Firmaría más semanas como esta. El entrenamiento continúa su curso, silencioso, pero provocando una mejora física de la que poco a poco me iré dando cuenta. Sin embargo, it´s a long way to the top (if you wanna rock n roll)

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¿En qué quedamos, soy o no soy un runner?

Leía el otro día un artículo de John "The Penguin" Bingham, el gurú de los corredores del pelotón de cola o del back-of-the-pack que me ha dejado anonadado durante días. Casi todos los que disfrutamos corriendo hemos nacido en un entorno de libertad donde cada uno se pone la vestimenta que considere adecuada y sale a correr a la hora que quiera al ritmo que desee sin que nadie se sorprenda. De hecho, si un día me desvelara y al mirar por la ventana viera a un runner a las 3 de la mañana corriendo, creo que no me sorprendería, sino pensaría "Eso sí que es un runner, seguramente tiene todo el día ocupado y sólo puede salir ahora".
Todos tenemos claro que un individuo vestido con ropa deportiva e impulsándose hacia adelante a la vez que va poniendo un pie delante del otro es un corredor. A nadie se le ocurre hoy en día diferenciar entre un "trotón" y un corredor dependiendo de a la velocidad que vaya, o diferenciar a los runners porque llevan camisetas técnicas y no de algodón. Sabemos que ser runner es un estado de la mente y que cada uno ha heredado una fisiología diferente que hará que corra más o menos rápido, pero cuando compartes ese estado mental eres un runner, y da igual cómo vistas o a la velocidad que vayas.
¿Pero fue esto siempre así?. Pues básicamente no. Según John Bingham, los libros de running de finales de los 70 y principios de los 80 diferenciaban entre un runner y un jogger según la velocidad a la que corrieran en un ejercicio de "apartheid runneril". Así, todo el que corriera más lento de 7 min/milla (aprox 4:30 min/km) no era un runner sino un jogger. Se sabía quién era un runner por su ritmo de carrera.
Cuando años más tarde comienza el boom del running, los libros comienzan a tener cierta deferencia hacia los nuevos runners y se generaliza que runner es el que corre por debajo de 9min/milla (aprox 5:40 min/km). Sólo hace unos 10 años, los corredores dejaron de definirse por su ritmo y empezaron a definirse por su actividad, runner era el que corría y punto. Es bastante increible que esto que tenemos todos tan aceptado hoy no fuera así hace sólo 10 años.
El mundo ha cambiado en muchos aspectos, incluido el running. Sólo en 1972 se permitió a las mujeres correr la maratón de Boston, Kathy Switzer la había acabado ilegalmente camuflada 5 años antes. Debemos dar gracias a la vida cada día por permitirnos correr y también porque hoy se nos considera "runners", porque sabemos que nuestra afición no tiene nada que ver sobre los tiempos que hacemos, sino con un estado de la mente.

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Sammy Wanjiru en Chicago este Domingo



Este Domingo se celebra la maratón de Chicago. A los que amamos este deporte, citas como esta nos dan una sobredosis de disfrute, especialmente si corre Sammy Wanjiru. (vamos a ver si encontramos algún canal de internet que retransmita la carrera en vivo).

¿Quién es Sammy Wanjiru?. Pues probablemente "the next big thing", un corredor keniata con sólo 22 años y un palmarés impresionante. Conjuga los genes de los Kalenji keniatas con el entrenamiento de los maestros japoneses de maratón, vive y entrena en Japón desde hace 7 años, es decir desde los 15 años se lo llevaron los ojeadores japoneses. Veamos un resumen de su palmarés:

  • Récord olímpico en maratón (Pekín) con 2:06:32
  • Recordman mundial de media maratón (2007) con 58:33
  • Con 17 años corrió un 5K en 13:12:40
  • Este pasado Abril ganó la maratón de Londres con 2:05:10, récord de la prueba.

A pesar del gran record del mundo de Gebrselassie (2:03:59), todo puede suceder el Domingo con este hombre. La maratón de Chicago le pondrá liebres para llegar a la media en 1:02 seguramente, a partir de ahí tendrá él que apretar. Si amanece con buen tiempo podemos ver un nuevo record del mundo. Y de postre tenemos el mismo día el campeonato del mundo de Media Maratón en Birmingham con el dream team keniata.

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El humanismo en el running

Los runners somos gente rutinaria y obsesiva. Lo mires por donde lo mires, amamos el orden, el sacrificio, la rutina y los objetivos a largo plazo. Cada semana es igual, tirada larga el domingo, series los miércoles, rodajes de una hora, etc. Vemos cualquier pequeña variación de unos kilómetros como un gran cambio clave en nuestra semana. Y por encima de todo nos obsesionamos con marcas y tiempos cuando se supone que hacemos esto porque nos gusta. Si te gusta leer, disfrutas con un buen libro, pero no te obsesionas con leerlo lo más rápido posible para coger el siguiente.
El otro día leía el blog de una corredora popular que se lamentaba de no haber podido ser sub-4 en una maratón en Estados Unidos por sólo unos segundos. Al leerlo te dabas cuenta que había sido abordada por una sensación de tristeza y fracaso y que tras meses duros de entrenamiento se había quedado con una sensación agridulce, se sentía derrotada. Siendo una corredora popular que disfruta entrenando y saliendo a correr, ¿qué más da que haya corrido unos segundos más rápido o más lento?, pensé. ¿no debería de estar feliz por superar una maratón y tener una forma física envidiable, habiendo salido horas y horas a entrenar haciendo lo que le gusta?.
Nuestra obsesión por las marcas en un entorno popular es casi enfermiza. Siempre me ha hecho gracia esas firmas de los participantes en foros donde debajo del nombre se pone la mejor marca personal en tal o cual carrera al estilo "Fulanito de tal, 3:40:08". Tanto tengo, tanto valgo. ¿en qué otro deporte se ve esto?, ¿no estamos llevando la competitividad de un deporte noble y sencillo como el running a niveles enfermizos? ¿por qué se decepciona una chica por no haber conseguido ser sub-4 por unos segundos?. Aprecio a los corredores humildes, esos que salen cada día a hacer kilómetros a ritmos envidiables pero que no presumen, que hablan con humildad y con la sabiduría de los años de experiencia y que aconsejan y apoyan a los que empiezan, esos para los que correr es parte de la ilusión por la vida y esos que dan gracias cada día por poder seguir corriendo. Aprecio a los humanistas del running.
Entrenar tiene que ser divertido, como lo es recibir nuestra dosis diaria de endorfinas, vale que obsesionarnos es propio de los runners, pero con moderación, hay otras cosas importantes en la vida también. Para mí siempre será más motivador haber inoculado en alguien el virus del running y ver cómo se engancha y progresa cada día que rebajar unos pocos segundos mi mejor marca personal, yo lo que quiero es llegar corriendo a los 70, simplemente. Y que nadie me responda que sí que hay otras cosas importantes en la vida como las pesas y los estiramientos, coño, que hoy toca intentar escribir esto en serio.

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Ya recuerdo por qué odiaba los lunes

Esta mañana me he levantado muy temprano. Tenía muchísimas cosas que dejar arregladas antes de coger un avión a las 9:30 AM dirección Tenerife. Con algo de agobio llegamos al aeropuerto quince minutos antes de que cierren el vuelo.
Una vez habíamos facturado las maletas, llamada en el móvil. Es el hospital, ¡oh, cielos! no puede ser nada bueno. Efectivamente, el neurocirujano ha cogido la gripe, creen que es la gripe A, se suspende la operación esta semana.
Maletas dentro del avión, nosotros a punto de entrar, las sacan justo a tiempo para que volvamos a casa. Me toca deshacer todo lo hecho de la preparación de este viaje.
Llego realmente estresado a casa, necesito una cura. Salgo a hacer 10K más una sesión suave de gimnasio. A más estrés, más correr. Gimme more fire.

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Semana 3 en revisión

Entrenamiento completado de la tercera semana del plan.
  • Lunes: gimnasio
  • Martes: 13K
  • Miércoles: (Q2) 2K + 9k fartlek (4min.duros + 3 min suave) + 1K
  • Viernes: 16K
  • Domingo: (Q1) 3K+ 5x1000 + 11,5K

Total kilómetros de la semana: 60,5

Canción inspiradora de la semana: "Over the hills and far away", Led Zeppelin (1973)

Semana de 4 días de entreno más gimnasio. Se sigue basando el entrenamiento en dos días clave (Q1 y Q2) más resto de días de kilómetros de relleno. Me noto que acabo mejor que cuando seguí el plan a principios de año. Primer entrenamiento verdaderamente exigente del plan hoy Domingo, un auténtico "exprime-limón" donde después de las series ya te sientes vacío y te queda un rodaje de una hora. El efecto de este entrenamiento en el cuerpo con el fuerte calor ha sido como de haber hecho un rodaje de 27K.

El objetivo aún no se vislumbra, lo percibo aún detrás de las montañas y lejos, muy lejos, pero seguimos progresando.

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La llamada (the story of my life)

Echando un vistazo a las carreras populares uno se da cuenta fácilmente de cómo han cambiado. Hace años las carreras populares se nutrían mayoritariamente de corredores que habían sido educados en el atletismo y unos cuantos despistados más. Hoy es todo lo contrario, en las carreras vemos a una masa de populares que comenzaron a correr relativamente tarde y unos pocos que vienen del atletismo de toda la vida. Salvo que realmente se venga del atletismo, todo runner siente una primera vez "la llamada", esa motivación primaria que hace que uno se enganche a esto del correr y no lo deje jamás, ese día en el que uno sube de nivel, deja de ser un "jogger" y se convierte en un "runner".

Cada uno tenemos nuestra historia y "la llamada" difiere en cada caso, pero siempre hay una razón, una motivación y una explicación lógica de por qué comenzamos a pensar como un runner y salimos a rodar cada semana, racionalidad que explica nuestra irracionalidad de corredor.

Comencé a "trotar" justo antes de empezar la universidad (18 años). Había practicado baloncesto, squash y frontenis con amigos (gracias a diós en aquella época no existía el absurdo paddle, deporte sobrevalorado donde los haya) y correr lo veía como algo secundario para estar en forma y practicar un deporte, pero no como un deporte último en sí mismo. Comencé a correr como una forma de bajar de peso. A partir de ahí ya nunca lo dejé (puntualizo que cuando digo correr me refiero a joggings de 30 minutos), mi razón primaria fue la de perder peso, casi como el chavalito de la camiseta de "Follo en la primera cita" de arriba.

El running me acompañó en mis primeros años de experiencia laboral fuera de casa, me ayudaba física y mentalmente. Así estuve 18 años, saliendo tres o cuatro veces por semana a correr siempre el mismo tiempo a la misma velocidad, justo lo que no hay que hacer si se quiere progresar. En los últimos años yo también sufrí la fiebre de las carreras populares y corrí varios 10K con el objetivo de bajar de 50 minutos que siempre conseguía, aunque no sobradamente. Pero seguía siendo un "jogger" aunque con mentalidad algo obsesiva que hacía que no faltara a mi trotecillo al menos 4 veces por semana.

Hace dos años recibí "la llamada". Un buen día y sin motivo aparente y sin traumatismo mi mujer se rompe la cadera, algo insólito para una persona joven. Meses de recuperación, tardaba más en recuperar de lo normal por una osteoporosis de caballo. Médicos y más médicos que no encontraban respuesta. Cuando se recupera y comienza a trabajar, nueva rotura de estrés, el hueso sacro. Nueva recuperación y nueva recaída con una tercera rotura de hueso de runner, el metatarso. Todo esto aderezado con una niña de un año que comenzaba a dar sus primeros pasos (hoy tiene tres años). Esta presión me tenía que saltar por algún sitio, o me daba a la bebida (es broma, ¿eh?) o salía a correr. Elegí la segunda opción, pero a más presión más kilómetros. Salía a correr de noche, cuando la niña se había acostado. De forma natural fuí aumentando los kilómetros, necesitaba desconectar. A partir de ahí las primeras medias maratones y la preparación para mi primera maratón, no hay nada como un plan de maratón para desconectar tu mente de la realidad. Así empezó todo, así sufrí "la llamada" y así empezó una relación con el running que ya no va a terminar nunca.
El próximo miércoles operan a mi mujer, operación técnica como las carreras de montaña, pero de pronóstico optimista de buen final como un 5K. Descubrieron después de casi dos años que el culpable de todo era un pequeño tumor en el "controlador central", la hipófisis. Ese desgraciado que nos envía mensajes de abandono en las maratones también es el culpable a veces de que las hormonas se nos vuelvan locas. Estaré toda la semana que viene en Tenerife durmiendo mal, pero sacaré algo de tiempo en los relevos de hospital para salir a rodar al ritmo que pueda. Una vez sientes "la llamada" ya te sigue para siempre.

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Sobre cómo recrear el muro en el entrenamiento, el exprime-limón


El otro día leía que más de la mitad de los maratonianos populares se habían dado contra "El Muro" al menos una vez en su vida. La buena noticia es que al mismo tiempo más de un 40% de maratonianos populares nunca han pasado "El Muro" en sus carreras.
Darse contra el Muro es básicamente quedarse sin energías. Los corredores sabemos que para potenciar cada una de las habilidades fisiológicas existentes debemos variar el entrenamiento, así la tirada larga nos prepara aeróbicamente, los intervalos (¿por qué las llamamos series cuando queremos decir intervalos?) refuerzan nuestra potencia anaeróbica, el gimnasio nos da fuerza muscular, etc. De la misma forma, también podemos entrenar para pasar mejor el Muro.
Vamos con algo de fisiología básica. Las fuentes de energía básicas del corredor son la grasa y los carbohidratos. Podría parecer lógico que en carrera fuera grasa lo primero que consume el cuerpo ya que es energía más concentrada, pero no es tan sencillo. El metabolismo de las grasas requiere gran cantidad de oxígeno, lo cual es un bien preciado en una maratón. El metabolismo de los carbohidratos es menos dependiente de oxígeno. Las células generan energía en presencia de oxígeno (aeróbicamente) o sin la presencia de éste (anaeróbicamente).
Si comenzamos una maratón a un ritmo apropiado, estaremos trabajando en un ratio aproximado de 75% carbohidratos / 25% grasa y esto va cambiando durante la carrera a favor de las grasas. Si salimos muy rápido, nuestro corazón no va a poder empujar sangre suficiente para enviar oxígeno a los músculos, con lo que al no tener suficiente oxígeno nuestros músculos se decantarán por quemar glucógeno (glucosa). Además se acumulará ácido láctico que es un producto de desecho del metabolismo anaeróbico. Nos quedaremos sin reservas de glucógeno mucho antes.
Totalmente cargados de glucógeno y corriendo a una velocidad adecuada tenemos unas 2.000 calorías de glucógeno almacenadas, lo cual nos da para llegar sobradamente hasta (tacháaaaaann!!!) el kilómetro 30. Si se acaban nuestras reservas de glucógeno podemos decirle hola al Muro, nos será imposible mantener nuestro rtimo y si encima tenemos la sangre más viscosa por la deshidratación, peor todavía.
Durante el entrenamisnto de maratón debemos acostumbrar a nuestro cuerpo a acercarse al muro y a aumentar el consumo de grasas como fuente primaria de energía. Sabiendo que tenemos esas 2.000 calorías almacenadas, tendríamos que hacer bastantes tiradas cercanas a los 30 kms. para adaptar a nuestro cuerpo al metabolismo de las grasas, pero esto no es recomendable desde un punto de vista físico. Nuestra lógica nos podría decir que para simular el metabolismo de las grasas que vamos a pasar en la maratón podemos hacer dos cosas:
1) Comer lechuga una semana (vaciar nuestro glucógeno) y rodar en una tirada de unos 20k (no es muy recomendable, ¿no?)
2) Buscar la forma de acelerar el consumo de glucógeno inicialmente en el entrenamiento y luego hacer un rodaje de distancia media.
El plan de entrenamiento de maratón que sigo combina tiradas largas con el punto 2 de arriba. ¿Cómo acelera Jack Daniels, autor del plan que sigo, el consumo de glucógeno más rápido para habituar al cuerpo al metabolismo de las grasas? Pues muy fácil, como si saliéramos más fuerte de lo debido en una maratón y nos diéramos contra el Muro, pero en plan más radical: intervalos + tirada media. Conocía todo tipo de entrenamientos (fartlek, intervalos, escaleras, rodajes a ritmo de umbral, cambios de ritmo, tiradas largas, etc.) pero nunca hasta que corrí mi primera maratón había visto este tipo de entrenamientos a los que llamo cariñosamente (Jack, no te lo tomes a mal) "el exprime-limón".
El Domingo me tocará el primero de este ciclo y básicamente consiste en:
  • 3k calentamiento
  • 5 x 1000 ritmo de series
  • Rodaje de una hora (aprox 12 k a mi ritmo)

Al final habremos hecho unos 20 kilómetros pero con un nivel de exigencia anaeróbica mayor que en una tirada larga de 20k. Si lo pensamos tiene cierta lógica, en los intervalos mi cuerpo acelerará el consumo de glucógeno ante la falta de oxígeno y vaciaré mis reservas energéticas mucho antes, para que sobre los últimos kilómetros del entrenamiento comience a tirar de las grasas, justo como haríamos en el paso por el Muro, pero 10 kilómetros antes y sin tanto sufrimiento muscular.

Es posible que corredores experimentados como el "maestro" Manuel Binoy y otros ya conocieran este tipo de "exprime-limones", yo lo descubrí hace relativamente poco (un año) y me fue bien. Próximo Domingo, reencuentro con mi amigo el "exprime-limón".