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He vuelto a correr

Han pasado sólo seis días desde la última Maratón y no he podido contener hoy las ganas de salir a correr. Después de una Maratón es normal que te entre desgana y apatía y que te cueste volver a salir a correr, el cuerpo y la mente deben avisarte sobre cuando estén preparados para salir nuevamente. A veces pasan semanas, a veces meses, hasta que la cabeza vuelve a darte señales de que necesita salir a correr.

En mi caso mi cuerpo y mi mente ya enviaban señales de volver a salir a correr desde el tercer día de descanso, pero sabía que no estaba físicamente recuperado. Hay múltiples microrroturas que necesitan cerrarse y hay que contener las ganas de salir a correr. Durante estos días de descanso no he hecho nada deportivamente hablando, ni entrenamiento cruzado ni descanso activo, nada de nada. Las ganas de salir a correr eran muchas y no me he podido contener.

Ha sido una mañana de bastante calor y he hecho simplemente 9 kilómetros que me han sabido a gloria, me he sentido libre. Me han sonado en el mp3 algunas de las perlas que por falta de tiempo no llegaron a sonarme en Dublín, entre ellas el "I´m gonna make you sweat" (te voy a hacer sudar) con ese estribillo ochentero que dice "Everybody dance now...". ¿La canción definitiva del Running?. Quizás. He dado unas cuantas vueltas a mi parque favorito y he notado las piernas algo pesadas, normal en estos primeros días de post-maratón. Sin embargo, al mirar el reloj al final de rodaje, he ido a 4:53 min/km, lo cual no está mal para sentirme algo pesado. La forma física no se ha ido, pero las microroturas necesitan aún cerrarse.

Al acabar el rodaje he notado especialmente los gemelos muy cargados y han vuelto las agujetas que ya parecía que se habían ido. Habrá que ir poco a poco. Normalmente me ha ido bien el estar una semana de descanso total y una segunda semana con rodajes suaves y no demasiado largos. A la tercera semana ya estoy listo para empezar de menos a más con el entrenamiento normal.

Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Cómo me gusta salir a correr, a pesar de los dolores de gemelos.

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XXXI Dublin Marathon: mi crónica




Epílogo

La mañana después de la Maratón era muy corta, tenía que coger un avión y tan sólo disponía de una hora para conseguir mi fetiche. Ese día se ponía a la venta "Life", la autobiografía de Keith Richards. No era cualquier libro, era la vida contada en primera persona de su satánica majestad Keith Richards, si hay alguien que puede contar de verdad los entresijos del Rock de las últimas décadas ese es el amigo "Keef" y yo lo tenía que tener antes que nadie.

Me presenté en la librería más cercana minutos después de abrir, husmeé por si veía el libro y nada de nada, me pongo nervioso y me decido a preguntar. La chica duda unos segundos y luego dice "Sí, es verdad, se publica hoy. No lo tenemos aún ni expuesto, hay restricciones muy fuertes, pero ya hoy se puede vender". Llama a un compañero y sube de los almacenes unas cuantas copias del libro. Ahora sí que era feliz, mi misión en ese pais ya se había completado.
72 horas antes

Dublín me recibe con mucho frío y lluvia. Abrigo, manos en los bolsillos y a recorrer la ciudad. El tiempo hasta la carrera seguro que cambia, no hay motivo para preocuparse aún. Intento descansar por la tarde para no pasar el día caminando y agotado. Además de pasar por (casi) todos los típicos enclaves de turistas, rebusco en el ambiente musical de la ciudad y me saco una foto con la estatua de Phil Lynott (para tí Jan) y con el famoso teatro Olympia donde han tocado todos los grandes (para tí Miguel).



Los irlandeses son los negros de Europa, se respira música y blues por todos lados. Pero ese fin de semana se respiraba también Maratón. Una ciudad 10 veces menor que Madrid que organiza una maratón un 20% mayor en número de corredores que Madrid tiene a la fuerza que respirar Maratón. Se veían carteles en los supermercados sobre la carrera, grupos de turistas "finos" que sabías que iban a correr nada más verlos, corredores en los hoteles, etc. Mucho ambiente maratoniano por las calles.

Hacer algo de turismo me evade de los nervios pre-carrera. Pero necesito saber algo más de mi enemigo, necesito encontrar dónde vive, a qué se dedica. Mientras tanto me acerco a la feria del corredor. Todo muy bien organizado y salgo de allí bastante rápido sin ninguna compra. Tengo tiempo de dejarle un mensaje en el "Muro de Adidas" donde los corredores escriben mensajes de motivación.

Cuando ya pensaba que no lo iba a ver, ahí estaba, un gordo leprechaun con cara de bonachón y con un mazo que tenía especialmente guardado para mí y que quería sacar en el kilómetro 32 para atizarme. Le arrebaté el mazo y le dije que aquello no era nada personal, que no tenía nada en contra de los enanillos verdes, pero que había ido allí desde tan lejos para capturar uno en una carrera justa, saliendo los dos al mismo tiempo. El tenía le ventaja de que conocía el terreno y el clima, yo ponía el coraje.



El día de la carrera

Me levanto temprano y después de desayunar lo habitual, nada de experimentos, salgo a la calle y lo primero que hago es mirar hacia el cielo. Hacía mucho frío, 3-4 grados, pero estaba despejado, eso eran buenas noticias. Camino despacio y en silencio hacia donde empieza la carrera como para no malgastar energías y comienzan a salir corredores de todas las calles. El centro de Dublín no es grande y 13.000 corredores se hacen notar fácilmente. El momento crítico es cuando uno tiene que dejar la bolsa, ahí me desprendo de chandal y jersey y me quedo simplemente con un gorrito polar, una camiseta técnica sin mangas, una camiseta de algodón desechable y una bolsa de basura por encima. Se notaba el frío, mucho frío. Tiritaba y miraba a mi alrededor pensando "estos cabrones están todos acostumbrados a correr con frío y yo no".

Me voy hacia la zona de salida y siguiendo algún consejo que me han dejado en el blog me coloco con los "titancillos" entre el globo de 3:15 y el de 3:30. La salida es en zig-zag y si sales muy atrás puedes perder mucho tiempo. El Garmin obtiene señal sólo en unos segundos, también es buena señal. Suena "Eye of the Tiger" tocada por una orquesta, himno irlandés y se da la salida. Tardo sólo unos 30 segundos en pasar por el arco de salida. Salgo a buen ritmo pero controlando la euforia, con mi gorrito y mi camiseta de algodón para tirar aún puesta. Poco a poco iba entrando en calor y en el kilómetro 5 decido desprenderme ya de la camista y el gorro. Corro un kilómetro más y noto que me falta ritmo, voy bien pero no llevo el ritmo, me falta algo. Meto la mano en el bolsillo trasero y saco la vaselina para la segunda media y el ipod. La vaselina sólo me da para unos 21 kms cuando sudo mucho, necesito llevar repuesto. Empiezo a desenredar los auriculares del ipod y se me cae al suelo la vaselina. "Bye, Bye vaselina, que sea lo que Dios quiera", ya improvisaré si tengo problemas.


Con la música obtengo rápidamente un ritmo constante. No me obsesiono mirando el reloj continuamente, sé que voy bien y por debajo de 4:58 que es lo que me llevaría a 3:30, así que adelante. La carrera entra en Phoenix Park, dicen que el parque urbano más extenso de Europa. Mirabas a ambos lados y sólo veías cesped hasta donde te llegaba la vista. Se seguía notando el frío, me sorprendía ver el vapor de la respiración de cientos de corredores con el frío al mismo tiempo.

Después de unos 6 kilómetros en el Phoenix Park, la carrera discurre por pueblecitos de las afueras. No es llana, hay bastantes cuestas pero de perfiles no demasiado pronunciados. Cada vez que se entra en un pueblecito uno se encuentra con mucha gente animando y ofreciendo ositos de goma y chocolate. No cojo nada por si acaso.

En el kilómetro 10 ya le había sacado un minuto a mi tiempo objetivo, pero no tenía la sensación de estar realizando un gran esfuerzo y continúo al mismo ritmo. Llego al kilómetro 15 y me digo "ya hemos hecho más de un tercio y vas fenomenal". Llega la media y la paso sobre 1:42:00, demasiado rápido, empiezo a temer que el Leprechaun saque el mazo y me dé fuerte. Pero las sensaciones son buenas, no noto gran esfuerzo, estoy fresco como una lechuga que es como se debe pasar la media, así que me digo que tengo que arriesgar, que escuche mi cuerpo y que no tenga miedo, que sigan pasando los kilómetros y que si la cosa se pone mal, ya tengo 3 minutos de reserva ganados para el 3:30.

Siguen pasando los kilómetros y seguimos pasando por pueblecitos residenciales con pequeñas casas unifamiliares y niños ofreciendo pastillas de goma. A mitad de carrera ha salido el sol y la temperatura ha subido hasta unos 12-13 grados calculo yo, es una temperatura fantástica para correr, el día está luminoso y sientes siempre la sensación de ir refrigerado. No me salto avituallamientos y alterno agua con isotónica. Dan unas botellitas pequeñas de 250cl con tapón deportivo que te puedes llevar e ir bebiendo poco a poco. Estos sí que saben, nada de vasos.

En el kilómetro 25 saco mi barrita de cereales con chocolate, nada de geles, esto es lo que me sienta bien, qué más da de donde vengan los carbohidratos. Llego al kilómetro 30 y no bajo el ritmo, las piernas aún no me dan señales de rendición y me digo a mí mismo "Créetelo, créetelo, vas a hacer la carrera de tu vida, créetelo". Pensaba que con lo que tenía ganado, muy fuerte me tenía que dar el leprechaun para tumbarme. Quedan sólo 12 kilómetros y eso lo he hecho muchas veces.

Cuando quedan unos siete kilómetros las piernas empiezan a pesar algo, pero nada comparado con otras maratones, sigo con buenas sensaciones pero no quiero estar mirando el reloj cada pocos minutos y agobiarme. Veo una antena de comunicaciones como a unos 3-4 kilómetros y me repito que no voy a mirar el reloj hasta que llegue allí, me concentro en la música. Efectivamente cuando llego a la antena de comunicaciones quedan sólo unos tres kilómetros. La carrera empieza a internarse de nuevo en el centro de la ciudad y el público triplica lo visto hasta el momento. Ya nada me puede parar.
A unos dos kilómetros veo una gran bandera del Atletic de Bilbao me alegra el sufrimiento durante unos segundos. Les grito "Atletic!" y se quedan dos chicas mirandome pasmadas como sorprendidas de que hubiera más españoles por allí aparte de los que ellas animaban. Me dicen algo que no escucho por la música y continúo pensando que ya no me para nadie.

No había ido pendiente del tiempo todo el rato, a estas alturas de carrera sabía que haría sobre 3:26:00 o por ahí y estaba feliz. A falta de menos de un kilómetro veo a mi mujer y me saca la foto que abre esta entrada. Ya estamos ahí, encaro Nassau Street, la última recta. El público se cierra y parece una de esas etapas del Tour, casi no se puede adelantar, van entrando los héroes del día uno detrás de otro. Veo el reloj y me doy cuenta de que voy a ser sub 3:25, no, sub 3:24, mucho mejor que la mejor de mis expectativas. Delante mía hay algo de apelotonamiento, quiero la gloria de la foto para mí solo, no quiero compartir esa décima de segundo con nadie. Aprieto simplemente para salir en la foto yo solo, para tener mi momento de gloria personal. Levanto las manos con los pulgares hacia arriba, cierro los puños con fuerza y vuelvo a levantar los pulgares, ahora sí que me lo creo. 3:23:51 prácticamente toda la carrera al mismo ritmo, como los campeones, primera media a 4:47 min/km, segunda media a 4:48 min/km.

Cuando volvía al hotel iba paralelo a Nassau Street donde entraba un corredor detrás de otro, jóvenes, viejos, mujeres, hombres... Pienso que cada uno de esos corredores que entraban tenía detrás una historia de duros entrenamientos, de cientos de kilómetros con frío y con calor, de esfuerzo y de sueños conseguidos y tengo que controlar el que no se me derrame una lágrima.

Al día siguiente la portada de uno de los periódicos principales de Irlanda era una gran foto de una señora de 75 años que había completado el maratón. Daba igual quién hubiera ganado, lo importante para el periódico era esa señora y comunicar el mensaje a todos los populares de que con esfuerzo y dedicación se puede conseguir todo, me sorprendió mucho que no mostraran al ganador, sino a esta señora. Todo un mensaje a tener en cuenta.

En el avión de vuelta, lo que uno puede esperar en estos casos. Los pasajeros manteándome, el avión cantando "campeones, campeones", las azafatas bailando la Conga, yo fumándome un purito con la medalla de finisher puesta, el piloto invitándome a la cabina, las Escolas Do Samba brasileñas desfilando por los pasillos, los gaiteros escoceses tocando el "Scotland the Brave", vamos lo típico en estos casos. Mi mujer dice que este último párrafo no ocurrió, que fue un sueño, pero para mí fue todo un sueño muy real.

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La caza del (jodido) Leprechaun, semana 17 en revisión


Ponme fuera del alcance del bostezo universal,
nos veremos en el exilio o en una celda.
Ponme fuera del reposo en mi historia personal,
soy un ave rapaz ¡Mirad mis alas!

("Deshacer el Mundo" - Héroes del Silencio)

Ya está, ya no hay tiempo de hacer cambios. Atrás han quedado 17 semanas de plan que con esta de trámite en la que estamos haremos las 18 oficiales que manda Jack.

Llevo un año seguido enganchando un plan de maratón detrás de otro para completar tres maratones, pero no me siento cansado ni física ni mentalmente. Voy con la ilusión del principiante y con algo más de experiencia que hace un año. Es hora de preparar los últimos detalles para unirme al "middle-of-the pack" el próximo lunes. A esta hora dentro de una semana ya habré terminado de soñar.

La metamorfosis de persona en rapaz ya se ha completado. Comienzo a sentir el frío y el silencio de los momentos antes de entrar en combate, cuando el miedo te invade y la adrenalina comienza a expandirse por tu cuerpo. Es ese silencio el que te prepara para el Horror.

Esta ha sido una semana de súperdescarga, hasta el punto de sentirme perezoso. Como marcan los cánones, he bajado kilometraje pero no intensidad. Jack recomienda seguir metiendo calidad casi hasta el final aunque muchos menos kilómetros. Bajar la intensidad ahora puede hacer que pierdas un 1% o 2% de forma física, un segundo quizás por km. que podría ser fatal.

La semana ha quedado así:

  • Martes: 12K a 4:56
  • Miércoles: 3K + 2 Kfuertes + 2K + 2Kfuertes + 3K (sale total a 4:51)
  • Viernes: 12K a 4:49
  • Domingo: 5K + 3Kfuertes + 5K (Garmin sin batería, qué más da)

Cuando tenía tres años Scorpions publicaron la canción "Speedy´s coming". Hoy treinta y seis años después Scorpions siguen reinando y yo tomo prestada su canción como epílogo de este plan. Que tiemblen esos enanos verdes, Speedy´s coming.



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Mi próxima Maratón de Dublín: Análisis DAFO


Esto ya está hecho, "ya estamos en capilla", como me gusta decirlo. Quedan cuatro salidas y el próximo viernes estaré subiendo a un avión destino Dublín. Estos días de "tapering" me aburren, me siento perezoso y pienso que estoy subiendo de peso al no hacer los mismos kilómetros a la semana. Deseo ya que esto acabe. Empezaré también con la "dieta musical disociada" que consiste en escuchar música radicalmente diferente a lo que vas a escuchar en carrera, ópera, jazz, música clásica, música disonante, arrítmica, etc. para salir el día de la carrera como una moto cuando escuches tus temas seleccionados.

La Maratón en Dublín se corre el lunes 25 que es festivo, eso me dará tiempo de hacer algo de turismo previo, aunque intentando no cansarme demasiado. Voy con la misma ilusión de la primera vez pero con la experiencia de tres maratones encima, espero que esto me ayude especialmente en graduar esfuerzos y coger rápidamente el tempo de la carrera.

Entro cada día en foros de corredores irlandeses a ver si comentan algo que no sepa de la carrera, pero nada de nada, ya está todo dicho y hecho. Lo que me sorprende de los anglosajones es que todos en sus planes se meten unas kilometradas de la muerte, el que no hace 30 kilómetros cada domingo no es nadie. Un clásico de estos días es mirar la temperatura y la predicción del tiempo, he visto que va a entrar una ola de frío la semana que viene y me asusto sólo de pensarlo, pero las predicciones cambian, igual que la estrategia de carrera.

Es hora de hacer un pequeño ejercicio de reflexión y analizar mis posibilidades reales para obtener mi objetivo de 3:29:59. Para ello utilizaré un simple análisis DAFO (Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas).

DEBILIDADES
  • No he fortalecido el cuerpo en gimnasio. Hice algunas sesiones al principio del plan, pero lo dejé porque no podía encadenar 5 días de running y uno de gimnasio.
  • No he hecho apenas cuestas. Al ser una Maratón más o menos llana, me centré en cumplir con los rodajes del plan.
  • No he hecho abdominales ni lumbares.
  • No estoy acostumbrado a temperaturas frías, he preparado esta Maratón a 30 grados y me puedo encontrar de salida con 8 grados.
  • No tengo ropa especial para correr con temperaturas frías, iré con camiseta sin mangas. He visto fotos de años anteriores y el 50% de los corredores van con camisetas de atletismo sin mangas, pero ellos están acostumbrados, yo no.
  • Muscularmente la Maratón me puede pasar factura en los últimos kilómetros y perder todo lo que lleve ganado hasta ese momento.

OPORTUNIDADES

  • El hecho de correr en una ciudad nueva y en el extranjero puede ser una motivación especial.
  • Si la meteorología ayuda puedo obtener la marca deseada y obtener MMP. Mi actual MMP está en la Maratón de Gran Canaria (Enero 2010) con 3:32, ahora estoy más fuerte y mis rodajes por sensaciones son más rápidos de los rodajes naturales por sensaciones de hace un año.

FORTALEZAS

  • El 70% de mis rodajes los hago dando vueltas a un parque de 1 kilómetro de perímetro, mentalmente estoy fuerte.
  • Soy metódico y he cumplido el plan que he elegido al 100% sin parones.
  • No soy especialmente rápido, pero sí constante y resistente.
  • Me encuentro bien, no tengo signos de lesión y la moral está alta.
  • Tengo tres maratones encima y esto me puede ayudar a no equivocarme en la estrategia.
  • Aprendí mucho de Mapoma 2010.
  • Me lo creo.
  • Si la temperatura se mantiene en 12-13 grados estará fenomenal para correr.
  • He descansado en este plan antes de los días de calidad y tirada larga y así los he entrenado mejor. He dado más importancia a estos días sobre los rodajes basura suma-kilómetros.
  • Me encanta la música y me permiten llevarla en carrera, será una motivación extra para los kilómetros difíciles.
  • He hecho más kilómetros que en planes anteriores aunque los ritmos de calidad han sido similares.
  • Estoy cumpliendo con el aburrido "tapering".
  • No he estirado (esto lo pongo en fortalezas, je, je)

AMENAZAS

  • La lluvia. No estoy acostumbrado a correr habitualmente con lluvia, doy un 50% de posibilidades de que llueva. No he entrenado con lluvia. Si lo hace, indefectiblemente afectará a mi marca.
  • El frío. No sé lo que es correr una Maratón con frío, no sé cómo voy a reaccionar, no he podido entrenar esto.
  • Resfriado. Me obsesiona en esta última semana. El fin de semana en Dublín antes de correr el lunes me puede volver loco viendo frío y virus por todas partes.
  • Equivocarme en la estrategia, hacer la media mucho más rápido de lo recomendable por la euforia.
El próximo día 25 no voy a correr,... voy a machacar.


23

Vuelo 813

Muy eficazmente, la organización de la Maratón de Dublín me ha enviado un email adelantándome mi número de dorsal para la carrera, será el 813. Esperaba un dorsal de un solo dígito, pero supongo que los habrán reservado para los africanos. De todas formas, el 813 tampoco está mal, me gusta, me recuerda al número de un vuelo transoceánico y todo lo que sea relacionar Maratón con "volar" es positivo a estas alturas.

Además de enviarme el número de dorsal, me envían un disclaimer que debo firmar y llevar para la recogida física de la bolsa del corredor. Es uno de esos disclaimers donde exoneras a la organización de cualquier cosa que te ocurra antes, durante y después de la carrera. Vamos que firmando el documento no podrás echarles la culpa de lo que te pase dentro de treinta años. Si en el 2050 tengo un esguince de tobillo no puedo culparles de nada. Maldita sea, eso o no corro.

Pero lo más interesante del disclaimer es la nota siguiente:

Use of IPod’s The organisers strongly advise against the use of an Ipod / EARPHONE or a similar device whilst participating in the event. You may not be able to hear instructions or safety warnings from our stewards. Be aware that even closed roads will have course vehicles and Emergency vehicles passing competitors. IF YOU CANNOT HEAR, YOU ARE IN DANGER.

Aunque no prohiben los Ipods, sí recomiendan fuertemente no utilizarlos y finalizan el párrafo con un apocalíptico "SI NO PUEDES OIR, ESTÁS EN PELIGRO". La verdad es que estas cosas me motivan, sin este comentario de la organización me podía hasta plantear poner el volumen bajo o encender el ipod sólo en la segunda media, pero en vista de su recomendación, creo que llenaré el ipod de tralla a volumen 11 y lo encenderé desde el principio

.
Desde que recibí el email llevo dándole vueltas a la cabeza sobre qué cancion "dedicarle" a la organización. He pensado en algo de Motorhead con esa voz angelical de Lemmy berreando. Umm no sé, algo que me haga sonreir cuando suene y que me recuerde lo absurdo de la recomendación de la Organización. He estado entrenando durante meses con ipods igual que otros cientos de corredores de los 13.000 que tomarán parte en la carrera, y ¿ahora piensan que vamos a dejar el ipod en casa cuando llega el día grande?. Sería casi como que una semana antes te dijeran que no se puede correr con zapatillas de la marca que habitualmente usas.

Sí, definitivamente creo que sé que canción les voy a dedicar, será el "Killing in the name of" the Rage Against the Machine. Ese estribillo final con 16 repeticiones de "Fuck you I won´t do what you tell me" seguido de un sonoro "Motherfucker" final me acompañará en carrera. Dedicado a la Organización de la maratón de Dublín.

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La caza del Leprechaun, semana 16 en revisión

- Entrenador Daniels, me ha salido una semana muy correcta con los ritmos acelerándose al tiempo que se descargan kilómetros.
- Cuidado con acelerarte, no es hora de hacer correctos los entrenamientos, sino los entrenamientos correctos.

Ahora sí que huele a Maratón, 16 semanas de trabajo e ilusiones que han pasado ya. Como es habitual, al descargar kilómetros semanales las piernas se aceleran sin uno quererlo. Me ha salido un ritmo medio de rodajes muy por debajo del que debe ser mi objetivo (4:58 min/km), pero da igual ya que todos sabemos que no es lo mismo correr 21 kms que 42.

Quitar kilómetros en estas últimas semanas es importantísimo, te descansan y te afinan para el gran día. Durante meses he tenido que salir muchas veces cansado, muchas veces con tres y cuatro días de entrenamiento seguidos, ahora es un placer para las piernas descansar día sí y día no. Sin embargo, existe el riesgo de dejarse llevar por la euforia y pensar que los ritmos más rápidos que salen ahora pueden mantenerse durante 42 kms, hay que mentalizarse de que hay que salir lento, un error de estrategia puede ser fatal. Sin ir más lejos, hoy he hecho la última tirada más o menos larga del plan, 22 kms que han salido a 4:51, y para mí es obvio que no podría mantener ese ritmo durante otros 20 kms. Debo salir en carrera algo más lento e intentar aguantar un ritmo de crucero que siempre esté por debajo de 4:58, acelerarse en la primera mitad no me llevaría a ningún sitio.

La semana ha salido así:
  • Martes: 13K a 4:47
  • Miércoles: 2x(4K suaves + 3K duros) + 1k (total rodaje a 4:48)
  • Viernes: 12K a 4:49
  • Domingo: 22K a 4:51

Una semana más y ya estamos ahí. Continuamos con la descarga gradual hasta el gran día. Me afino, sufro la metamorfosis del killer, mi mirada se hace más dura y profunda, todo parece salir sin esfuerzo, empiezo a sentir "the flow".

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26.2 Marathon Stories



"Todo hombre que toma la decisión de correr 26 millas está debilitando su corazón y acortando su vida. Para la gran mayoría de los adultos y en particular para los procedentes de zonas urbanas, tomar parte en una maratón es arriesgarse a sufrir daños irremediables a la salud, con muerte inmediata o serio peligro no muy lejano" (New York Times, 1909)

Los días previos a la Maratón es un momento clave en cuanto a la búsqueda de inspiración se refiere. Aunque obviamente la afirmación del New York Times de 1909 de arriba hoy queda algo desfasada, sí es cierto que uno se va a enfrentar a una prueba física y mental de alta exigencia, quizás más mental que física, y es conveniente estar inspirado.

Estos días estoy encontrando la inspiración en el libro 26.2 Marathon Stories de Katrine Switzer. Es uno de esos libros de tapa dura con más fotos que texto donde se tratan todas las perspectivas de la maratón como fenómeno global. El momento previo, la llegada, los orígenes, el público, el éxtasis, los souvenirs, las leyendas, las grandes maratones, etc. se analizan con multitud de anécdotas y fotos de una extrema calidad.

Impresionante ver fotos de los participantes en el maratón de la Antártida, en Big Sur, los japoneses corriendo en el Hokkaido, las sillas vacías en línea para guardar sitio en primera fila para ver pasar la maratón de Boston, los keniatas entrenando en el valle del Rift, los rastas en el Maratón de Jamaica, Paula Radcliffe en autobús hacia la salida de la Maratón de Nueva York, ...una auténtica delicia de libro. No hay ebook en el mundo que sustituya el placer de pasar esas hojas con fotos a doble página. En 2006 los lectores de la Runners World americana lo declararon uno de los cinco mejores libros de Running.

Si alguien hace 100 años hubiera dicho que correr 42 kilómetros se iba a convertir en un fenómeno global con millones de corredores en todo el mundo apuntándose a maratones organizadas lo hubieran considerado un loco. Lo cierto es que hoy en día somos millones los corredores que tomamos la salida en alguna de las cientos de maratones que se organizan en todo el mundo, grandes y pequeñas. Este fenómeno global está aquí para quedarse.

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La enfermedad del tiempo

En 1982, cuando España vivía su Mundial, un médico norteamericano llamado Larry Dossey diagnósticó por primera vez la enfermedad del tiempo. El principal síntoma de esta enfermedad es pensar obsesivamente que el tiempo se acaba y que tenemos que correr más rápido en todas las facetas de la vida para alcanzarlo, algo que por definición nunca llega.

Me quedan menos de veinte días para mi próxima maratón, para la que me he estado preparando cuatro meses, y comienzo a sentir el habitual estado de ansiedad. Todos lo sentimos, hasta los más veteranos, es un miedo a defraudarnos, a fracasar en la marca que nos hemos propuesto, es un miedo a que las cosas salgan mal. Quizás este estado mental me ha llevado a escribir esta entrada hoy.

Vivimos en el mundo de las 24 horas al día 365 días al año. Todo cambia a una tremenda velocidad, hay millones de gigas de información a la que tenemos acceso cada día, pero a una velocidad de vértigo. Nos pasamos el día corriendo y no en el sentido deportivo. Si añadimos un plan de entrenamiento de cualquier deporte, entonces ya no podemos más, pero seguimos dentro de la espiral. Se supone que tenemos un montón de artilugios de última tecnología para ayudarnos a hacer nuestra vida más fácil, pero es justo lo contrario, nos ponemos de mal humor cuando las cosas no nos salen, vamos tan rápido que nunca hay plan B.

Según el doctor Dossey, los males que aquejan a la sociedad moderna tienen que ver justo con la lucha perpetua con el reloj. Nos estresamos por no poder controlar nuestro tiempo, nuestro propio tiempo. La falta de tiempo es hoy una epidemia.

Frente a esta locura de nuestro siglo surge la filosofía Slow. Esta apareció en Italia como protesta contra la apertura de un McDonalds en la plaza de España de Roma. Inicialmente surgió como la organización Slow Food y luego se ha expandido a conceptos como Slow Sex, Slow Life, Slow Cities, etc. la filosofía de la lentitud. Frente al correr constantemente para intentar atrapar el tiempo que se nos escapa, la filosofía Slow aboga por tomarse las cosas con calma, por ir despacio, disfrutar despacio de una buena comida, de un paseo con los amigos, por apagar el móvil, en definitiva vivir relajados el poco tiempo que dura nuestra vida.

¿Qué tiene todo esto que ver con el Running y mi actual estado de ansiedad maratoniana? Pues si bien practicar un deporte de resistencia es algo completamente beneficioso para cuerpo y mente, cuando éste te domina y no al revés, estás entrando a formar parte de lo que se entiende por enfermos del tiempo. Correr sí, pero que no te domine, hay que disfrutar del placer de hacer una tirada larga por algún bonito paisaje, rodar por rodar, tomarse los kilómetros con calma. Según pasan los años nos vamos dando cuenta de ello y nos dedicamos a hacer kilómetros y kilómetros disfrutando. Y disfrutar no quiere decir ir lento, quiere decir teniendo el control de la situación.

Cuando en un plan de entrenamiento sientes que los ritmos infernales y las sesiones constantes de calidad toman el control de tu vida y te ponen de mal humor, estás comenzando a tener un problema. Hacemos esto para disfrutar, y nos ponemos retos para disfrutar y superarnos. Acabar simplemente una maratón es una hazaña titánica, si no eres capaz de acabar contento porque se te han escapado dos minutos de tu marca, entonces tienes un problema de dependencia. Visto desde fuera, realmente da igual correr una maratón en tres horas y treinta minutos o en tres hora y treinta y dos minutos, ¿qué más da si has pasado un gran momento antes durante y después de la carrera?

Esta entrada de hoy está escrita para mí, son simplemente pensamientos para ayudarme a verlo todo con relatividad en estos días previos a la carrera. El día 25 de Octubre correré mi cuarta maratón, mi objetivo es sub-3h:30m:00s. He entrenado duro para ello, es mi objetivo y mi sueño, he disfrutado del camino, pero si no lo consigo,voy a continuar siendo feliz, y lo volveré a intentar, pero ante todo habré disfrutado porque lo que me gusta es correr.

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La caza del Leprechaun, Semana 15 en revisión

Baby, baby make me a loco
Baby, baby make me a mambo
(Havana Affair - The Ramones)

Semana 15 que termina y entramos en las críticas tres últimas semanas hasta la Maratón. Después de casi cuatro meses entrenando ya puedo mirar cara a cara a la Maratón, no hay miedo sólo respeto, y la misma ilusión de la primera vez. Llegar hasta aquí ya es un éxito, ahora vamos a hacer las cosas correctas.

Esta semana ya he descargado algunos kilómetros, aunque la descarga de verdad viene a partir de mañana lunes. Hay muchos dolorcillos inquietantes que hay que curar antes de presentarme en la línea de salida, especialmente uno en la planta del pie.


En las tres próximas semanas quito uno de los días de entrenamiento y me quedo sólo con cuatro. Intentaré que la cadencia de entreno sea a razón de día sí - día no, sin encadenar dos días seguidos. Lo duro ya está hecho, ahora sin miedo a descargar, menos kilómetros misma intensidad. La semana ha quedado así:

  • Lunes: 14K a 4:51
  • Miércoles: 2 x (6K fácil + 3K duros). Sale el total a 4:45
  • Jueves: 14K a 4:48
  • Viernes: 12K a 4:58
  • Domingo: 20K a 4:57

Total kilómetros de la semana: 78