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Primeros pasos


Tengo encima un gripazo de campeonato. Lo de los resfriados la semana posterior a la maratón es ya un clásico, no es la primera vez que me ocurre. El esfuerzo de la carrera hace que te quedes inmunodepresivo y coges todo bicho que te pase cerca.

Pero las ganas de correr han sido más fuertes que el refriado y esta semana ya he salido a dar los primeros pasos. Para empezar el jueves fui al gimnasio. Es muy curioso, hacía meses que no iba por allí y nada más llegar me doy cuenta de que nada ha cambiado, me invadió una sensación de deja-vu. Estaban los mismos de siempre haciendo lo mismo. Yo creo que van más por una cuestión social que a entrenar propiamente, porque ninguno está como Arnold a pesar de que llevan años entrenando. Básicamente están estancados, casi ninguno entrena con cabeza y eso que muchos van todos los días. Otro clásico de los gimnasios es el de las conversaciones cruzadas, a veces de esquina a esquina del gimnasio, sobre temas de gran trascendecia como el último partido de fútbol jugado por su equipo favorito. En resumen, nada ha cambiado en el mundo del deporte indoor.

Me he propuesto pasar un día por semana por el gimnasio, más no sería aconsejable para mi salud mental. Después de este retorno al mundo del deporte bajo techo, el sábado ya salí a dar mis primeros pasos. Fueron 12 kilómetros a 4:48 min/km con la sensación normal de no tener fuerza en las piernas. El primer rodaje después del parón obligado después de la maratón (esta vez ha sido de 5 días), es el mejor rodaje del año. Te sientes libre y aunque las piernas no te vayan, sientes que eso es tu vida, que necesitabas salir. Correría maratones todos los meses sólo por estas sensaciones.

Y hoy domingo ni la gripe ni la lluvia han podido conmigo y en cuanto bajó la fuerza de la lluvia salí a hacer otros 12 kilómetros algo más rápidos (4:42 min/km). En cuanto caen cuatro gotas todo el mundo se queda en casa, estuve casi solo todo el tiempo por las calles de la ciudad entre una suave lluvia. Me encontré a una cara habitual de los rodajes de los domingos por la mañana y mientras lo saludaba con la mano pensé que ese intrépido corredor está tan loco como yo.

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Shhh, escucha...es la llamada de la montaña ¿puedes oirla?



"No entiendo que se quieran imponer reglas a los montañeros, reglas restrictivas que reducen el alpinismo a una actividad codificada. Vamos a la montaña para ser libres."
(Tita Piaz)

Mi primer acto de atrevida imprudencia temeraria en este mundo de las carreras fue apuntarme a una Maratón de montaña en el año 2008. Fue meses antes de que hubiera completado una maratón de asfalto, cuando mi cuerpo no sabía realmente lo que era correr distancias mayores de 21K.

Con el atrevimiento que dicta la ignorancia, decidí que si podía hacer una Media, pues una Maratón en la montaña que era casi toda cuesta abajo, donde podía parar a descansar en los avituallamientos, no iba a ser demasiado complicada. Sufrí muscularmente como nunca lo he hecho, llegué con las piernas destrozadas y cometí todos los errores que se pueden cometer en la montaña, absolutamente todos. Piensa en un error y ahí estaré yo para confirmarlo.

Me prometí que no volvería a la montaña por mucho tiempo, que lo dejaría para las cabras y otra fauna de altura. Me autoconvencí de que era un corredor diesel y débil muscularmente y que lo mío era el asfalto. Sin embargo, un par de años y cinco maratones después, estoy empezando a sentir la llamada de la montaña de nuevo. Donde antes me autoconvencía de que era débil muscularmente, ahora pienso que si quiero ser un corredor completo debo de darle una segunda oportunidad. Cambiar de terreno, de ritmos, utilizar la fuerza, etc. no pueden perjudicarme sino beneficiarme.

En esta isla hay mucha afición a la montaña, más que al asfalto. En cinco semanas se celebrará la North Face Transgrancanaria en cuatro modalidades que van desde los 24 a los 123 kilómetros. Es el fin de semana grande para todos los amantes del trail, es la prueba que todos entrenan. Y he escuchado su llamada.

Pero utilicemos la cabeza y seamos lógicos. Sería un suicidio absoluto. Para empezar, acabo de terminar una maratón y normalmente hasta tres semanas después no recupero la velocidad en las piernas, eso me daría dos semanas de buen entrenamiento simplemente. Y aunque tuviera esas dos semanas, no tengo tiempo de irme a entrenar a la montaña los fines de semana. Las carreras de montaña se entrenan en la montaña.

Además, no tengo zapatillas de trail y no me voy a comprar unas para tres o cuatro salidas en terreno pedregoso antes de la carrera. Tampoco tengo ropa específica de trail y no me la voy a comprar ahora. Podíamos seguir argumentando que tras entrenar maratón durante un año me he hecho más diesel que nunca y llevo mucho tiempo sin entrenar la fuerza. En fin, lo lógico y razonable en este caso sería taparse los oidos y no atender la llamada de la montaña. Ir ahora a la montaña sin entrenamiento adecuado sería la crónica de una muerte anunciada.


Pero en este mundo runner nuestro hay pocas cosas lógicas y razonables: al carajo, 6 de Marzo: North Face Transgrancanaria 42K: INSCRITO.

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Gran Canaria Maratón 2011: Mi crónica


You can't always get what you want
You can't always get what you want
You can't always get what you want
But if you try sometimes you might find
You get what you need


No siempre puedes obtener lo que quieres,
pero si lo intentas alguna vez podrías encontrar lo que necesitas.
(Sus satánicas majestades, The Rolling Stones)

La Maratón es capaz de darte y de quitarte todo en un abrir y cerrar de ojos, juega contigo, deja que coquetees con ella, que te ilusiones, deja que corras a su lado, que hagas cábalas sobre cuando será tuya. Y cuando menos te lo esperas te deja tirado y te hunde en una espiral hacia los infiernos, haciéndote ver lo imbécil que has sido y como la has dejado escapar. Y volvemos a caer y a repetir errores del pasado, pero con la satisfacción de que hemos luchado hasta el final dando hasta la última gota de energía que llevábamos dentro. Esto es la Maratón.

La Maratón es una combinación principalmente de tres variables: el entrenamiento, la estrategia y circunstancias exógenas (climatología, enfermedad, etc). Cuando una de las tres falla algo muy probablemente estarás lejos de conseguir tu mejor marca personal, y en el peor de los casos el simple hecho de terminar la carrera puede convertirse en un acto titánico. Cuando algún lado de este triángulo falla, lo tienes que sustituir por coraje.

En mi caso, me presentaba a mi quinta maratón con los deberes hechos, mis entrenamientos de mis últimas semanas habían sido los mejores de mi vida. Tenía una estrategia bastante clara y conservadora (pasar la Media entre 1:40 y 1:41) e intentar doblar tiempos. Y la climatología, siendo invierno, aunque en Canarias, no debía ser muy contraria a los intereses de los maratonianos que allí nos encontrábamos.

La mañana amaneció con dos señales no demasiado esperanzadoras. Me dió por probar el Garmin que había dejado cargado al 100% la noche antes, y éste estaba casi descargado. Por alguna extraña y desconocida razón se había descargado. Nervioso, lo puse a recargar a toda prisa apurando la salida de casa hasta llegar con sólo 10 minutos a mi cajón de salida. Al menos lo llevaba al 50% de carga y pensaba que sería suficiente. Primer error.
Por otro lado, en cuanto la luz del día dejó ver la realidad, me dí cuenta de que el día iba a estar un 90% despejado. Eso hacía prever que la segunda vuelta sería muy dura (la Maratón local son dos vueltas). Entre las 11 y 12 de la mañana tendríamos 24 grados con sol directo en la piel y todos sabemos que eso indefectiblemente te hace reducir tus posibilidades de acabar entero. El fantasma de Mapoma 2010 volvía a sobrevolar. Cuando las circunstancias exógenas (lluvia, viento, sol, etc) no son las apropiadas, hay que tener la cabeza fría y cambiar la estrategia de carrera, hay que leer la carrera antes de salir y adoptar una estrategia más conservadora. Eso es lo que dicen los que saben de esto. Pero sin arriesgar no ganas y decidí mantener mi estrategia que consideré que no era demasiado suicida. Segundo error.

Llego a mi cajón de salida casi sin tiempo de nada, me encuentro al gran Carmelo y le doy un fuerte abrazo alegrándome de que sus problemas de salud le hayan dejado correr la Media. Salimos en punto y en apenas diez segundos estoy pasando el arco de salida. El hecho de mezclar la salida de una Media con una Maratón es peligroso ya que estás tentado a seguir a los que corren la Media y que van a ritmos superiores. Hay que tener la cabeza fría y echar el freno de mano, así hice. Pero me encontraba muy bien y el ritmo de 4:43 - 4:42 salía sin esfuerzo aparente, debía mantenerlo y aunque perdiera algunos segundos por km en la segunda vuelta conseguiría mi objetivo (La Maratón me dejaba coquetear con ella y yo sin darme cuenta).

El día estaba precioso para correr a las 9 de la mañana, muy luminoso, sin viento, el paso por la Avenida de la playa de Las Canteras espectacular, día casi de verano, para hacer una tirada larga y sentirte en el cielo. Era uno de esos días que enamoran a los que visitan estas afortunadas islas, pero no era necesariamente el mejor día para pagar tributo a Filípides. Juro que llegué a sentir el "flow". En el kilómetro 13 paso por delante de casa, sonrisas, saludos, todo marcha, el ritmo se mantiene. Paso el kilómetro 20 apenas sin esfuerzo, voy bien (La Maratón seguía dejándome coquetear con ella).


Paso la Media en 1:39, un minuto mejor que mis expectativas. Esto me llevaría al Olimpo o al Averno, era quizás demasiado rápido, había que resistir. El paso por la Media es duro psicológicamente, de los casi 1.900 corredores, 1.500 paran y a los maratonianos les hacen pasar por un pequeño arco a la izquierda. Lo duro no fue ver a la mayoría de corredores acabar, sino ver que delante tuya te espera la soledad que dan trescientos y poco corredores distribuidos en 21 kilómetros. Apenas se forman grupos, sólo se ven corredores espaciados luchando contra la carrera, estás tú y el asfalto. Los segundos 21 kilómetros los completé totalmente solo. El calor comenzaba a apretar, especialmente el sol castigando en la piel. Me motivo pensando que es la hora de los Centuriones, sólo unos elegidos se enfrentan con Filípides en los próximos 21 kilómetros, es el momento de la verdad.


Sobre el kilómetro 25 muere el Garmin, la batería no ha sido suficiente. Me quedo solo, con el calor apretando y sin referencias de a qué ritmo iba. La única referencia eran las sensaciones, sabía que iba más lento, pero no cuanto. Estaba ciego en carrera.


Sobre el kilómetro 30-32 empiezo a sentir las primeras señales de agotamiento muscular. Lo que nunca había sentido en Dublín (iba siempre como refrigerado) comenzaba a sentirlo ahora, era algo parecido a lo de Mapoma 2010, pero más suave, no tan extremo. Maldito calor. Cualquier pequeña pendiente se hacía durísima, había que apretar los dientes. El Sol seguía castigando, los corredores buscaban las sombras, las tangentes en las curvas daban ya lo mismo, sólo querías sombra. Demasiada gente caminando en el kilómetro 30, estas escenas tan pronto en carrera no son normales. El Sol hacía estragos principalmente en aquellos incautos que no habían rectificado su estrategia de carrera como un servidor.


Cuando quedan 7 kilómetros paso de nuevo por la puerta de casa, el pequeño mini-yo me tienta a dejarlo todo, subir las escaleras y tomarme algo fresquito. Ahora no puedo dejarlo, resistir es vencer. Apenas puedo decir un "ya casi no me quedan fuerzas" y saludo con la mano a la familia. Hasta la victoria siempre.


Pasan los kilómetros lentamente, sé que pierdo mucho tiempo. El sol castiga y hago juegos mentales para motivarme. Queda muy poco. Cuando me doy cuenta estoy a quinientos metros, ya estoy seguro de acabar, mi cuarta maratón en un año y mi quinta en total, una más a la buchaca. Enfilo la línea de meta, el público aplaude de forma robótica, con desgana, casi por obligación. Levanto las dos manos y les hago signos de que aplaudan fuerte y eso es lo que hacen. Estoy en el Olimpo, dedos índices arriba, miro el crono del que hacía 15 kilómetros que no tenía referencia y veo 3:26:51. Qué grande es este deporte.


Epílogo:


Muy buena organización. 3:26:51, puesto 61 de unos 350 llegados a meta. Una carrera muy dura en su segunda mitad por los efectos del calor y el sol. Contento por haber luchado hasta el final, sabedor de que si mantengo la capacidad de lucha, la MMP caerá antes o después. Las carreras duras tienen un plus de épica, independientemente del tiempo. Al acabar fotos con los más grandes: Pablo Villalobos que hizo mejor marca de la temporada en Media Maratón (ojo a Sevilla), Manuel y Carmelo. Esto es Maratón.




Nota: foto de cabecera cortesía de Iván , cerebro detrás del blog http://canaryrunner.blogspot.com/ . No he encontrado una foto más descriptiva de lo que ha sido la Maratón de Gran Canaria 2011, con el público agotado por el sol tumbado en el asfalto. ¿Cuántas oportunidades tienes de tomar el sol en el asfalto?















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Mi objetivo para la Maratón del domingo

Esto está ya finalizado. Ayer 3 kilómetros, tres series de mil y otros tres kilómetros para acabar. Hoy descanso y mañana media horita con unas rectas al finalizar. Las series salieron a 4:06-4:07, quizás fueron un pelín rápidas para esta última semana, pero hay tiempo de recuperarse bien.

Esta semana he elegido unas arias de Ópera para que me acompañen en los dos entrenamientos como parte de mi dieta musical disociada. Es una experiencia interesante la de escuchar Ópera mientras haces una serie de mil. A ratos me imaginaba dentro de esas películas de mafiosos italianos donde cuando se preparan para asesinar a alguien suena Ópera a todo volumen. Mañana tocará Puccini en la media horita de "estirar las piernas", en el sentido figurativo claro, yo no estiro.

Algunos me han preguntado estas semanas por tiempo objetivo y expectativas para esta II Maratón de Gran Canaria. Si fuera de los que corren con el chandal el Carrefour diría que "divertirme, disfrutar de la carrera y si se puede hacer MMP pues mejor", pero no tengo chandal del Carrefour. ¿Disfrutar, divertirse y hacer MMP en una Maratón? Algo no me cuadra, si vas a por MMP vas a sufrir, a no ser que tus marcas estén muy desfasadas. El domingo vamos a sufrir, va a hacer calor (sobre 23 grados) y en el peor de los escenarios también saldrá el sol. Zatopek decía aquello de "hoy todos morimos un poco", a mi hermano le gusta decir "al matadero", lo que está claro es que el domingo va a haber sufrimiento.

Ahora bien, el sufrimiento será voluntario y en plenas facultades físicas y psicológicas, y eso lo hace diferente. Será la cuarta maratón en los últimos 365 días y sería feliz acabando y pagando tributo a Filípides, pero voy a admitirlo, quiero MMP, todos queremos MMP. Obviamente, no he entrenado estas últimas 10 semanas para divertirme y pasarlo bien. Correr no es divertido, entrenar duro no es divertido, no hay nada de divertido en poner un pie delante del otro durante horas. Puede ser placentero, pero no divertido, así que el que dice que su objetivo en una Maratón es "divertirse" se está engañando.

Después de tres párrafos de pensamientos varios, lo único que está claro es que intentaré bajar mi mejor marca que está en 3:23:51 y para mejorarla debo de correr por debajo de 4:50 min/km durante 42 kms. ¿Cómo voy a intentar conseguirlo? Pues con mucho respeto a la Maratón, siguiendo el decálogo de corredor experimentado: sin tirones, con velocidad de crucero, intentando al máximo doblar tiempo en las dos Medias, pasando la Media fresco y dando todo lo que quede o al menos resistiendo en los últimos kms.

Será muy duro, el calor minimiza las posibilidades de conseguir el objetivo, pero lo único que tengo claro es que voy a intentarlo. La motivación lo es todo y yo estoy motivado para conseguirlo, a pesar de la (todavía) pequeñísima molestia de garganta que me ronda y me inquieta estos días. El domingo, una vez más...al matadero.

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¿Un corredor popular en portada de los periódicos?

No, no es ninguna broma ni un fotomontaje. Lo que está arriba es la portada del periódico Canarias7, uno de los principales periódicos de Canarias, en su edición de máxima difusión de ayer domingo. El corredor que sale en la foto es Paolo Giammaria, corredor italiano afincado en Gran Canaria desde hace pocos meses y que sufrió una parada cardiorrespiratoria el año pasado en la I edición de la Maratón de Gran Canaria. Paolo pasó cinco días en coma inducido y bastantes más en el hospital. La Federación italiana le impidió correr, pero él que no es un temerario, buscó más informes y pruebas hasta que le dijeron que su corazón estaba bien para correr. Corrió la Maratón del Mediterrani haciendo MMP y ahora vuelve a la segunda edición de la Maratón de Gran Canaria. Su historia de lucha y superación le ha valido la portada y dos páginas interiores en el día de más difusión, el domingo.

La mayoría puede pensar que vaya periódico provinciano que pone a un simple corredor popular en portada y quizás tengan razón. Si el objetivo de la noticia es vender morbo, esto no dejaría de ser una noticia de tercera fila. Pero si el objetivo de la noticia, además de informar, es comunicar a los lectores los valores del trabajo, la superación y la vida ordenada, entonces es completamente loable. Me siento más inclinado a pensar que el objetivo del periodista ha sido este segundo objetivo y me quito el sombrero por ello. Conseguir de sus jefes una portada así ha tenido que costar mucho a su autor.

Al día siguiente de acabar la Maratón de Dublín este año, me sorprendió que la portada de uno de los mayores diarios de Irlanda no era el keniata de turno que había ganado, sino la estampa de una señora de 75 años que había acabado la maratón. Lo importante era comunicar que con esfuerzo, dedicación y pasión puedes conseguir cualquier cosa en la vida, porque aquella señora lo había conseguido. Recuerdo que pensé que mientras en España a la gente sólo le interesaba si había ganado Chema, en Irlanda les preocupaba más que la gente saliera a la calle a correr y a esforzarse en la vida. Estaban algo más avanzados socialmente, creí yo.

Ya comenté que el camino de Paolo y el mío se cruzaron un día que al salir a entrenar me lo encuentro con pinta de despistado pasando justo enfrente de la puerta de mi casa y grité su nombre. Desde entonces nos hemos enviado algunos emails, hemos corrido algún kilometrillo juntos y lo más importante es que sin conocernos nos conocemos, sabemos de dónde venimos y hacia donde vamos porque pensamos igual.

Más allá de lo anecdótico de la historia de Paolo (la mayoría de nosotros habríamos buscado también alguien que nos dijera que podíamos seguir corriendo), el hecho de que un periódico importante asigne una portada de domingo a un corredor popular nos debe de llenar de satisfacción. Su historia puede inspirar a muchos de los que empiezan a correr y esto debe estar por encima de todo, por encima de nuestras marcas y nuestros retos siempre estará que la sociedad tome conciencia de que debemos entregarnos al esfuerzo y a la vida sana, cada uno según sus posibilidades y de cada uno según sus capacidades. Algo está cambiando, el Running está aquí para quedarse.

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Gran Canaria Maratón: el Plan Rollercoaster, semana 10 en revisión.

"Wheeeeeeee!", otro plan de Maratón que termina. Ahora sí que estamos nuevamente en capilla, sólo queda una semana para pagar nuevamente tributo a Filípides. Será la cuarta Maratón en un año cerrando el círculo donde empecé 2010, en la Maratón de Gran Canaria.

Esta semana nueva reducción de kilómetros hasta el 70% de lo que es habitual. Sólo cuatro días de entrenamiento y la sensación habitual de estar convirtiéndome en un oso perezoso. Aunque uno sepa que es necesario descargar kilómetros ahora, es inevitable que se generen dudas sobre si se está descargando más de lo habitual.

Un par de salidas más con algunas series y unos progresivos esta próxima semana y ya nos ponemos en línea de salida el domingo. El trabajo ya está hecho.

La semana ha quedado así:

  • Martes: 3K + 2x2000 + 7K (dosmiles a 4:11 min/km y 4:04 min/km)
  • Miércoles: 12K a 4:39
  • Viernes: 14K a 4:41
  • Domingo: 2x(6K + 1x3000) (tresmiles a 4:20 min/km y 4:18 min/km)

Total kms de la semana: 58

Esta semana comienzo la dieta musical disociada. Estoy barajando salir a correr estos dos días escuchando a Haendel, ya que hace poco leí la historia de cómo se compuso el Mesías y todavía estoy impactado. Las series del Martes con el Mesías de Haendel pueden ser duras, pero de eso se trata en la dieta musical disociada.




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PS22

Bueno, vamos a dar un poco de descanso a la ansiedad pre-maratón. Hace tiempo que quería hacer esta entrada. PS22 no es ningún código secreto de los planes de Jack Daniels o una fórmula mágica de descanso entre series, son las iniciales del colegio público de primaria número 22 de Staten Island (Public School 22). El colegio se ha hecho archifamoso por su coro de clase de música, hasta el punto que cantarán en la próxima ceremonia de los Oscars.

Desde que soy padre he desarrollado un tipo de sensibilidad infantil que antes no tenía, y los videos de este coro he de reconocer que me ponen sensible. Obviamente nunca los utilizaría para motivarme en los minutos previos a una carrera de 10K, pero son entrañables.

La culpa de que se hayan convertido en un fenómeno social la tiene su profesor de música, Gregg Breinberg (en la foto de arriba a la izquierda). El tipo pensó con buen criterio que sus pequeños alumnos aprenderían más música estudiando canciones de pop rock actual que con las típicas escalas a la flauta de canciones tradicionales. Así, el coro empezó a cantar canciones de Coldplay, Lady Gaga, Tori Amos, Kylie Minogue, Madonna, etc. Comenzaron a subir sus vídeos a internet y con algo de ayuda del influyente bloguero Pérez Hilton se han convertido en un fenómeno social.

Muchos de los cantantes a los que versionean han participado en sus coros y hoy son un auténtico fenómeno. Es el profesor de música que me hubiera gustado tener cuando era niño. Son muy afortunados estos chavales, es como si en clase de gimnasia aparece Chema Martínez a correr un rato con los niños.

Mi educación musical fue bastante autodidacta a la edad de estos niños. Escuchaba cosillas como INXS, Dire Straits o Eric Clapton de forma natural. Pero sería ACDC a los 18 años quienes cambiarían mi vida para siempre y me freirían los sesos hasta convertirme en la batidora musical que soy hoy en día, donde mezclo ópera, rock americano y pop rítmico para correr a partes iguales. Hoy escucho música principalmente mientras corro, si no corriera básicamente escucharía poca música.


Ya queda menos para la Maratón, empiezo a sentir dolores imaginarios en las piernas.






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Veo Zombis (paranoia maratoniana)


No, no es el kilómetro 38 de una Maratón. Es una foto de zombis, de los de verdad, porque existen ¿no?. Basta que dijera en mi última entrada que me encontraba tranquilo de cara a la Maratón de Gran Canaria, para que llegara el lunes y comenzara a inquietarme. Más que nervios es obsesión. En estos últimos diez días todo gira alrededor de la Maratón, no hay nada que pueda ser más importante. Cualquier cosa que me pasa en el día está directa o indirectamente relacionada con la Maratón. Si salgo a la calle debo tener cuidado de no doblarme un tobillo, si me tomo un café debo tener cuidado que no me haga daño, etc. Pura obsesión, pura paranoia.

Veo peligros por todas partes.
Peligros que me pueden impedir correr, peligros que quizás no me dejen correr en plenitud de facultades. Es como cuando tienes un niño pequeño. No te das cuenta de los peligros que hay en casa hasta que tienes un niño y te percatas de todas las cosas que pueden hacerle daño en casa. Lo mismo pasa con la Maratón, hasta que vas a correr una no te das cuenta de la gran cantidad de peligros que pueden fastidiarte la carrera, especialmente los virus.

Ayer me reincorporé al trabajo después de las vacaciones de Navidad. Nada más llegar empiezo a ver a compañeros enfermos de gripe, con mocos, con la voz tomada, sonándose constantemente, algo horrible, era el horror. Ni en mi peor pesadilla podía imaginarme algo así, me sentía como en una película de zombis. Los virus me perseguían, sentía que comenzaban a subir por mi cuello hasta la garganta. Creo que me lavé las manos unas 20 veces. Además, como llevaba unos días fuera, todos tenían cosas que ver conmigo. Se acercaban cual zombis y con una sonrisa maléfica me decían cosas del estilo "tenemos que sentarnos unos minutos a ver un tema" o "luego vienes que quiero que mires una cosa". Los muy cabrones, zombis, estaban esperando que llegara para contagiarme la gripe y convertirme en uno de los suyos.

Si hubiera tenido una escopeta cerca, ayer me hubiera cargado a unos cuantos. Había griposos por todas partes y lo peor es que no sabía donde esconderme. Cuando tenía que hablar con ellos lo hacía desde la distancia de tres o cuatro metros, intentando taparme la boca con algunos folios. No lo van a conseguir, resistiré 12 días más y luego me entregaré a lo que sea, pero ahora no, ahora soy Chuck Norris y no van a poder conmigo.

Dice Wikipedia que la paranoia es un término psiquiátrico que describe un estado de salud mental caracterizado por la presencia de delirios autorreferentes. Más específicamente, que puede referirse a un tipo de sensaciones angustiantes, como la de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables (manía persecutoria), o ser el elegido para una alta misión, como la de salvar al mundo. No sé si es paranoia lo que tengo, pero ningún jodido zombi y sus putos virus de la gripe van a fastidiarme mi próxima Maratón, antes me los llevo por delante.

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Gran Canaria Maratón, el Plan Rollercoaster: Semana 9 en revisión


"¿Hemos vencido a un enemigo? A ninguno, excepto a nosotros mismos. ¿Hemos ganado un reino? No, y no obstante sí. Hemos logrado una satisfacción completa, hemos materializado un objetivo. Luchar y comprender, nunca el uno sin el otro, ésta es la ley."

(George Mallory, famoso alpinista británico. Participó en los tres primeros intentos de escalada al Everest. Murió en la cara noroeste. Su cuerpo apareción en 1999, 75 años después de su muerte)


Esta ha sido la primera semana de "tapering". La he completado con 70 kilómetros que han sido rodados bajo la máxima de menos kilómetros y misma intensidad. He quitado un día de entrenamiento y he seguido luchando y resistiendo, aunque menos kilómetros de lo normal, acumulando aproximadamente un 20% menos del kilometraje habitual. Los pequeños dolorcillos que arrastraba han desaparecido, cumpliendo así con uno de los principales beneficios del tapering.

El pago de mi tributo a Filípides ya está cerca, aunque me encuentro tranquilo, como el tipo de la foto de arriba, que en plena bajada de la montaña rusa tiene la sangre fría para encenderse un pitillo. En dos semanas estaré completando mi cuarta maratón en un año, entre el 24 de Enero de 2010 y el 23 de Enero de 2011. Que no me fastidien esta vez los negacionistas, serán cuatro maratones en 365 días, mi tributo a Filípides por darme la posibilidad de correr maratones en el 2500 aniversario de la batalla de maratón.

Comienzo a sentir la fuerza, la llamada del leprechaun, el "flow" o esa sensación de que todo fluye, de que los rodajes salen fáciles, de que las series no cuestan. Se me afina el rostro. Esta semana me ha parecido sentir incluso dos pequeños dolores un poco debajo de los omóplatos. No hay porqué preocuparse, ya lo he sentido antes, es el nacimiento de las alas en la metamorfosis hacia rapaz. En dos semanas estará completada y no seré yo, será un ave rapaz asesina con sed de kilómetros quien correrá.

Esta primera semana de tapering ha quedado así:
  • Martes (Q2): 3K + 1x3000 + 4K + 1x3000 + 3K (tresmiles a 4:18 y 4:22)
  • Miércoles: 15K a 4:36
  • Viernes: 15K a 4:37
  • Domingo: 24K a 4:48

Total kilómetros de la semana: 70



Continúa la reducción de kilómetros. This is marathon! (para darle un carácter más épico pronúnciese ma-ra-zon).

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Armas en Africa, el mal ejemplo de Wanjiru


Supongo que la mayoría conocemos la noticia de la semana pasada que anunciaba que Samuel Wanjiru (2:05:10) había sido acusado de amenazar a su mujer con un AK-47 (!). Esta noticia podría ser caso de estudio en las universidades de periodismo. A algunos le sorprenderá que todo un campeón olímpico y "la próxima esperanza negra" para batir el récord del mundo de maratón, se vea involucrado en un caso de violencia de género. A otros simplemente le sorprenderá que haya utilizado un AK-47 para hacerlo.

Yo soy del segundo grupo, a mí lo que verdaderamente me sorprende es que no haya utilizado una plancha o un cuchillo de cocina para amenazar a su mujer, sino que haya utilizado un AK-47. ¿Qué coño hace un atleta de clase mundial con un AK-47 en su casa? Por favor, que nadie me malinterprete, no estoy quitando importancia al hecho de que haya amenazado a su mujer, pero desde un pais donde las armas están controladas realmente sorprende que haya utilizado un AK-47, todo un Avtomat Kalashnikova modelo de 1947, el arma de fuego más utilizada del mundo.

Tengo especial predilección por Sammy Wanjiru, con ese físico diferente al fenotipo keniata, piernas más bien gordas y cuerpo algo más musculado que el keniata tipo, es el corredor mejor posicionado para hacerse con el récord del mundo de Gebrelassie. Pero en este caso, aparte del hecho anecdótico de la amenaza, creo que no ha sido un buen ejemplo para Kenia. Y no es el hecho de la violencia de género en sí lo que hace que no haya sido un gran ejemplo, sino a la publicidad que le ha dado al hecho de tener un AK-47 en casa.

En Kenia uno puede comprar un AK-47 por el precio de una cabra. El Gobierno lucha duramente por acabar con el arsenal incontrolado de armas que hay entre la población. Saben que las armas las carga el diablo y hay un día en que se acaban disparando. Menos armas significa menor riesgo de conflictos, la proliferación de armas en Africa es directamente culpable del aumento de la violencia.
Las fotos que pongo abajo son de una quema masiva de AK-47 el 24 de Marzo de 2010 por parte del gobierno keniata como parte de una campaña de lucha contra la proliferación de armas, inspeccionada directamente por el primer ministro keniata George Saitoti. Entre un 10 y 20% del opaco mercado ilícito de armas a nivel mundial tiene lugar en Africa.



Tras ver los esfuerzos del Gobierno de Kenia y otros como el de Sudáfrica en destruir armas ilegales, es fácil darse cuenta de que el hecho de que Wanjiru tuviera un AK-47 en casa va más allá de la anécdota de la amenaza a su mujer. Cuando el Gobierno se esfuerza por controlar las armas ilegales, una noticia informa que el estandarte del deporte en su pais guarda un AK-47 en casa. Mal ejemplo, Wanjiru.

Hoy ya se ha solucionado el conflicto familiar, así lo ha asegurado Wanjiru. Su mujer vuelve a estar en casa, pero el daño a la campaña de control de armas ilícitas en Africa ya está hecho. Y es que hay cosas que están por encima del atletismo.

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Gran Canaria Maratón: el Plan Rollercoaster, Semana 8 en revisión.


"Un ochomil sólo te pertenece cuando lo has descendido, mientras tanto tú le perteneces a él"

(Kurt Diemberger, famoso alpinista austriaco)

Los alpinistas clavan una bandera cuando llegan a la cima, pero son conscientes de que hasta que no descienden ese logro no sirve para nada. Esta semana yo he clavado mi bandera particular en la semana de mayor carga de este plan. Han sido 93 kilómetros justo en el momento adecuado, a tres semanas de la Maratón. Ahora comienza la descarga, reducir kilometraje (no intensidad) para llegar fresco a la salida con todas las microrroturas sanadas y hambre de kilómetros.

Esta semana he aprendido mucho de mí mismo, probablemente ha sido la mejor semana de entrenamiento de mi humilde carrera de corredor popular. Haber estado de vacaciones tiene parte de culpa, pero principalmente el hecho de estar centrado, motivado y con ganas. He aprendido que puedo asimilar seis días seguidos de entrenamiento (los 93 Kms han sido en días consecutivos), he aprendido que después de la tirada larga tengo chispa para correr más rápido, he aprendido que una noche de sueño es suficiente para recuperar.

La semana empezó el martes con 16 kms incluyendo dos tresmiles a ritmos de 4:22 4:19. En esta última fase del plan las series son cambios de ritmo prolongados sin descanso, cuatromiles o tresmiles. El miércoles 15 kms y el jueves aproveché que debía llevar el coche a revisión en la parte alta de la ciudad para bajar corriendo a mi casa previa parada en un parque donde incluí cambios de ritmo en cuestas.

El Viernes era día de descanso y corrí la San Silvestre de Las Palmas a ritmos de recuperación. A la mañana siguiente, primer día del año, mientras la mayoría dormía, a las 8:30 de la mañana estaba haciendo 26 kilómetros que me salieron a ritmos prometedores (4:43 min/km). Hacía un día precioso y soleado, muchas caras de resaca volviendo a casa y un accidente muy aparatoso en la Avenida. Sentí que la ciudad era sólo para mí, me sentí libre y durante esas dos horas fui realmente feliz.

Y hoy Domingo por la mañana, uno de esos días donde no sabes bien a qué ritmos vas y cuando miras el Garmin al final del rodaje te llevas una agradable sorpresa (14K a 4:37 min/km). En circunstancias normales, después de 5 días de entrenos seguidos debería haber salido un mal rodaje, pero no fue así. El hecho de llevar cuatro maratones seguidas y un año entrenando la misma distancia que demanda muchos kilómetros ha hecho que pueda soportar más carga y que recupere más rápido. La semana ha sido así:

  • Martes (Q2) : 4K + 1x3000 + 4K + 1x3000 + 2K (series a 4:22 y 4:19)
  • Miércoles: 15K a 4:44
  • Jueves: 13K a 4:48 (cuestas / cambios de ritmo)
  • Viernes: 9K a 4:55 (San Silvestre)
  • Sábado(Q1): 26K a 4:43
  • Domingo: 14K a 4:37

Total kilómetros de la semana: 93

En resumen, semana para recordar, carga adecuada en el momento adecuado. Comienzo a sentir el instinto asesino, la llamada del Leprechaun. Ahora toca la fase de tapering. It´s tapering time! Como dice el gran RA, sabio entre los corredores populares: "Si puedes correr 93 kilómetros, ¿por qué vas a correr 89?"