
"No entiendo que se quieran imponer reglas a los montañeros, reglas restrictivas que reducen el alpinismo a una actividad codificada. Vamos a la montaña para ser libres."
(Tita Piaz)
Mi primer acto de atrevida imprudencia temeraria en este mundo de las carreras fue apuntarme a una Maratón de montaña en el año 2008. Fue meses antes de que hubiera completado una maratón de asfalto, cuando mi cuerpo no sabía realmente lo que era correr distancias mayores de 21K.
Con el atrevimiento que dicta la ignorancia, decidí que si podía hacer una Media, pues una Maratón en la montaña que era casi toda cuesta abajo, donde podía parar a descansar en los avituallamientos, no iba a ser demasiado complicada. Sufrí muscularmente como nunca lo he hecho, llegué con las piernas destrozadas y cometí todos los errores que se pueden cometer en la montaña, absolutamente todos. Piensa en un error y ahí estaré yo para confirmarlo.
Me prometí que no volvería a la montaña por mucho tiempo, que lo dejaría para las cabras y otra fauna de altura. Me autoconvencí de que era un corredor diesel y débil muscularmente y que lo mío era el asfalto. Sin embargo, un par de años y cinco maratones después, estoy empezando a sentir la llamada de la montaña de nuevo. Donde antes me autoconvencía de que era débil muscularmente, ahora pienso que si quiero ser un corredor completo debo de darle una segunda oportunidad. Cambiar de terreno, de ritmos, utilizar la fuerza, etc. no pueden perjudicarme sino beneficiarme.
En esta isla hay mucha afición a la montaña, más que al asfalto. En cinco semanas se celebrará la North Face Transgrancanaria en cuatro modalidades que van desde los 24 a los 123 kilómetros. Es el fin de semana grande para todos los amantes del trail, es la prueba que todos entrenan. Y he escuchado su llamada.
Pero utilicemos la cabeza y seamos lógicos. Sería un suicidio absoluto. Para empezar, acabo de terminar una maratón y normalmente hasta tres semanas después no recupero la velocidad en las piernas, eso me daría dos semanas de buen entrenamiento simplemente. Y aunque tuviera esas dos semanas, no tengo tiempo de irme a entrenar a la montaña los fines de semana. Las carreras de montaña se entrenan en la montaña.
Además, no tengo zapatillas de trail y no me voy a comprar unas para tres o cuatro salidas en terreno pedregoso antes de la carrera. Tampoco tengo ropa específica de trail y no me la voy a comprar ahora. Podíamos seguir argumentando que tras entrenar maratón durante un año me he hecho más diesel que nunca y llevo mucho tiempo sin entrenar la fuerza. En fin, lo lógico y razonable en este caso sería taparse los oidos y no atender la llamada de la montaña. Ir ahora a la montaña sin entrenamiento adecuado sería la crónica de una muerte anunciada.
Pero en este mundo runner nuestro hay pocas cosas lógicas y razonables: al carajo, 6 de Marzo: North Face Transgrancanaria 42K: INSCRITO.

You can't always get what you want
You can't always get what you want
You can't always get what you want
But if you try sometimes you might find
You get what you need
No siempre puedes obtener lo que quieres,
pero si lo intentas alguna vez podrías encontrar lo que necesitas.
(Sus satánicas majestades, The Rolling Stones)
La Maratón es una combinación principalmente de tres variables: el entrenamiento, la estrategia y circunstancias exógenas (climatología, enfermedad, etc). Cuando una de las tres falla algo muy probablemente estarás lejos de conseguir tu mejor marca personal, y en el peor de los casos el simple hecho de terminar la carrera puede convertirse en un acto titánico. Cuando algún lado de este triángulo falla, lo tienes que sustituir por coraje.
En mi caso, me presentaba a mi quinta maratón con los deberes hechos, mis entrenamientos de mis últimas semanas habían sido los mejores de mi vida. Tenía una estrategia bastante clara y conservadora (pasar la Media entre 1:40 y 1:41) e intentar doblar tiempos. Y la climatología, siendo invierno, aunque en Canarias, no debía ser muy contraria a los intereses de los maratonianos que allí nos encontrábamos.
La mañana amaneció con dos señales no demasiado esperanzadoras. Me dió por probar el Garmin que había dejado cargado al 100% la noche antes, y éste estaba casi descargado. Por alguna extraña y desconocida razón se había descargado. Nervioso, lo puse a recargar a toda prisa apurando la salida de casa hasta llegar con sólo 10 minutos a mi cajón de salida. Al menos lo llevaba al 50% de carga y pensaba que sería suficiente. Primer error.
Sobre el kilómetro 30-32 empiezo a sentir las primeras señales de agotamiento muscular. Lo que nunca había sentido en Dublín (iba siempre como refrigerado) comenzaba a sentirlo ahora, era algo parecido a lo de Mapoma 2010, pero más suave, no tan extremo. Maldito calor. Cualquier pequeña pendiente se hacía durísima, había que apretar los dientes. El Sol seguía castigando, los corredores buscaban las sombras, las tangentes en las curvas daban ya lo mismo, sólo querías sombra. Demasiada gente caminando en el kilómetro 30, estas escenas tan pronto en carrera no son normales. El Sol hacía estragos principalmente en aquellos incautos que no habían rectificado su estrategia de carrera como un servidor.
Cuando quedan 7 kilómetros paso de nuevo por la puerta de casa, el pequeño mini-yo me tienta a dejarlo todo, subir las escaleras y tomarme algo fresquito. Ahora no puedo dejarlo, resistir es vencer. Apenas puedo decir un "ya casi no me quedan fuerzas" y saludo con la mano a la familia. Hasta la victoria siempre.
Pasan los kilómetros lentamente, sé que pierdo mucho tiempo. El sol castiga y hago juegos mentales para motivarme. Queda muy poco. Cuando me doy cuenta estoy a quinientos metros, ya estoy seguro de acabar, mi cuarta maratón en un año y mi quinta en total, una más a la buchaca. Enfilo la línea de meta, el público aplaude de forma robótica, con desgana, casi por obligación. Levanto las dos manos y les hago signos de que aplaudan fuerte y eso es lo que hacen. Estoy en el Olimpo, dedos índices arriba, miro el crono del que hacía 15 kilómetros que no tenía referencia y veo 3:26:51. Qué grande es este deporte.
Epílogo:
Muy buena organización. 3:26:51, puesto 61 de unos 350 llegados a meta. Una carrera muy dura en su segunda mitad por los efectos del calor y el sol. Contento por haber luchado hasta el final, sabedor de que si mantengo la capacidad de lucha, la MMP caerá antes o después. Las carreras duras tienen un plus de épica, independientemente del tiempo. Al acabar fotos con los más grandes: Pablo Villalobos que hizo mejor marca de la temporada en Media Maratón (ojo a Sevilla), Manuel y Carmelo. Esto es Maratón.
Nota: foto de cabecera cortesía de Iván , cerebro detrás del blog http://canaryrunner.blogspot.com/ . No he encontrado una foto más descriptiva de lo que ha sido la Maratón de Gran Canaria 2011, con el público agotado por el sol tumbado en el asfalto. ¿Cuántas oportunidades tienes de tomar el sol en el asfalto?
Esto está ya finalizado. Ayer 3 kilómetros, tres series de mil y otros tres kilómetros para acabar. Hoy descanso y mañana media horita con unas rectas al finalizar. Las series salieron a 4:06-4:07, quizás fueron un pelín rápidas para esta última semana, pero hay tiempo de recuperarse bien.
No, no es ninguna broma ni un fotomontaje. Lo que está arriba es la portada del periódico Canarias7, uno de los principales periódicos de Canarias, en su edición de máxima difusión de ayer domingo. El corredor que sale en la foto es Paolo Giammaria, corredor italiano afincado en Gran Canaria desde hace pocos meses y que sufrió una parada cardiorrespiratoria el año pasado en la I edición de la Maratón de Gran Canaria. Paolo pasó cinco días en coma inducido y bastantes más en el hospital. La Federación italiana le impidió correr, pero él que no es un temerario, buscó más informes y pruebas hasta que le dijeron que su corazón estaba bien para correr. Corrió la Maratón del Mediterrani haciendo MMP y ahora vuelve a la segunda edición de la Maratón de Gran Canaria. Su historia de lucha y superación le ha valido la portada y dos páginas interiores en el día de más difusión, el domingo.
"Wheeeeeeee!", otro plan de Maratón que termina. Ahora sí que estamos nuevamente en capilla, sólo queda una semana para pagar nuevamente tributo a Filípides. Será la cuarta Maratón en un año cerrando el círculo donde empecé 2010, en la Maratón de Gran Canaria.Esta semana nueva reducción de kilómetros hasta el 70% de lo que es habitual. Sólo cuatro días de entrenamiento y la sensación habitual de estar convirtiéndome en un oso perezoso. Aunque uno sepa que es necesario descargar kilómetros ahora, es inevitable que se generen dudas sobre si se está descargando más de lo habitual.
Un par de salidas más con algunas series y unos progresivos esta próxima semana y ya nos ponemos en línea de salida el domingo. El trabajo ya está hecho.
La semana ha quedado así:
- Martes: 3K + 2x2000 + 7K (dosmiles a 4:11 min/km y 4:04 min/km)
- Miércoles: 12K a 4:39
- Viernes: 14K a 4:41
- Domingo: 2x(6K + 1x3000) (tresmiles a 4:20 min/km y 4:18 min/km)
Total kms de la semana: 58
Esta semana comienzo la dieta musical disociada. Estoy barajando salir a correr estos dos días escuchando a Haendel, ya que hace poco leí la historia de cómo se compuso el Mesías y todavía estoy impactado. Las series del Martes con el Mesías de Haendel pueden ser duras, pero de eso se trata en la dieta musical disociada.
Bueno, vamos a dar un poco de descanso a la ansiedad pre-maratón. Hace tiempo que quería hacer esta entrada. PS22 no es ningún código secreto de los planes de Jack Daniels o una fórmula mágica de descanso entre series, son las iniciales del colegio público de primaria número 22 de Staten Island (Public School 22). El colegio se ha hecho archifamoso por su coro de clase de música, hasta el punto que cantarán en la próxima ceremonia de los Oscars.Desde que soy padre he desarrollado un tipo de sensibilidad infantil que antes no tenía, y los videos de este coro he de reconocer que me ponen sensible. Obviamente nunca los utilizaría para motivarme en los minutos previos a una carrera de 10K, pero son entrañables.
La culpa de que se hayan convertido en un fenómeno social la tiene su profesor de música, Gregg Breinberg (en la foto de arriba a la izquierda). El tipo pensó con buen criterio que sus pequeños alumnos aprenderían más música estudiando canciones de pop rock actual que con las típicas escalas a la flauta de canciones tradicionales. Así, el coro empezó a cantar canciones de Coldplay, Lady Gaga, Tori Amos, Kylie Minogue, Madonna, etc. Comenzaron a subir sus vídeos a internet y con algo de ayuda del influyente bloguero Pérez Hilton se han convertido en un fenómeno social.
Muchos de los cantantes a los que versionean han participado en sus coros y hoy son un auténtico fenómeno. Es el profesor de música que me hubiera gustado tener cuando era niño. Son muy afortunados estos chavales, es como si en clase de gimnasia aparece Chema Martínez a correr un rato con los niños.
Ya queda menos para la Maratón, empiezo a sentir dolores imaginarios en las piernas.

No, no es el kilómetro 38 de una Maratón. Es una foto de zombis, de los de verdad, porque existen ¿no?. Basta que dijera en mi última entrada que me encontraba tranquilo de cara a la Maratón de Gran Canaria, para que llegara el lunes y comenzara a inquietarme. Más que nervios es obsesión. En estos últimos diez días todo gira alrededor de la Maratón, no hay nada que pueda ser más importante. Cualquier cosa que me pasa en el día está directa o indirectamente relacionada con la Maratón. Si salgo a la calle debo tener cuidado de no doblarme un tobillo, si me tomo un café debo tener cuidado que no me haga daño, etc. Pura obsesión, pura paranoia.
Veo peligros por todas partes. Peligros que me pueden impedir correr, peligros que quizás no me dejen correr en plenitud de facultades. Es como cuando tienes un niño pequeño. No te das cuenta de los peligros que hay en casa hasta que tienes un niño y te percatas de todas las cosas que pueden hacerle daño en casa. Lo mismo pasa con la Maratón, hasta que vas a correr una no te das cuenta de la gran cantidad de peligros que pueden fastidiarte la carrera, especialmente los virus.
Ayer me reincorporé al trabajo después de las vacaciones de Navidad. Nada más llegar empiezo a ver a compañeros enfermos de gripe, con mocos, con la voz tomada, sonándose constantemente, algo horrible, era el horror. Ni en mi peor pesadilla podía imaginarme algo así, me sentía como en una película de zombis. Los virus me perseguían, sentía que comenzaban a subir por mi cuello hasta la garganta. Creo que me lavé las manos unas 20 veces. Además, como llevaba unos días fuera, todos tenían cosas que ver conmigo. Se acercaban cual zombis y con una sonrisa maléfica me decían cosas del estilo "tenemos que sentarnos unos minutos a ver un tema" o "luego vienes que quiero que mires una cosa". Los muy cabrones, zombis, estaban esperando que llegara para contagiarme la gripe y convertirme en uno de los suyos.
Si hubiera tenido una escopeta cerca, ayer me hubiera cargado a unos cuantos. Había griposos por todas partes y lo peor es que no sabía donde esconderme. Cuando tenía que hablar con ellos lo hacía desde la distancia de tres o cuatro metros, intentando taparme la boca con algunos folios. No lo van a conseguir, resistiré 12 días más y luego me entregaré a lo que sea, pero ahora no, ahora soy Chuck Norris y no van a poder conmigo.
Dice Wikipedia que la paranoia es un término psiquiátrico que describe un estado de salud mental caracterizado por la presencia de delirios autorreferentes. Más específicamente, que puede referirse a un tipo de sensaciones angustiantes, como la de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables (manía persecutoria), o ser el elegido para una alta misión, como la de salvar al mundo. No sé si es paranoia lo que tengo, pero ningún jodido zombi y sus putos virus de la gripe van a fastidiarme mi próxima Maratón, antes me los llevo por delante.
"¿Hemos vencido a un enemigo? A ninguno, excepto a nosotros mismos. ¿Hemos ganado un reino? No, y no obstante sí. Hemos logrado una satisfacción completa, hemos materializado un objetivo. Luchar y comprender, nunca el uno sin el otro, ésta es la ley."
Esta ha sido la primera semana de "tapering". La he completado con 70 kilómetros que han sido rodados bajo la máxima de menos kilómetros y misma intensidad. He quitado un día de entrenamiento y he seguido luchando y resistiendo, aunque menos kilómetros de lo normal, acumulando aproximadamente un 20% menos del kilometraje habitual. Los pequeños dolorcillos que arrastraba han desaparecido, cumpliendo así con uno de los principales beneficios del tapering.
- Martes (Q2): 3K + 1x3000 + 4K + 1x3000 + 3K (tresmiles a 4:18 y 4:22)
- Miércoles: 15K a 4:36
- Viernes: 15K a 4:37
- Domingo: 24K a 4:48
Total kilómetros de la semana: 70
Continúa la reducción de kilómetros. This is marathon! (para darle un carácter más épico pronúnciese ma-ra-zon).
Supongo que la mayoría conocemos la noticia de la semana pasada que anunciaba que Samuel Wanjiru (2:05:10) había sido acusado de amenazar a su mujer con un AK-47 (!). Esta noticia podría ser caso de estudio en las universidades de periodismo. A algunos le sorprenderá que todo un campeón olímpico y "la próxima esperanza negra" para batir el récord del mundo de maratón, se vea involucrado en un caso de violencia de género. A otros simplemente le sorprenderá que haya utilizado un AK-47 para hacerlo.




Tras ver los esfuerzos del Gobierno de Kenia y otros como el de Sudáfrica en destruir armas ilegales, es fácil darse cuenta de que el hecho de que Wanjiru tuviera un AK-47 en casa va más allá de la anécdota de la amenaza a su mujer. Cuando el Gobierno se esfuerza por controlar las armas ilegales, una noticia informa que el estandarte del deporte en su pais guarda un AK-47 en casa. Mal ejemplo, Wanjiru.
Hoy ya se ha solucionado el conflicto familiar, así lo ha asegurado Wanjiru. Su mujer vuelve a estar en casa, pero el daño a la campaña de control de armas ilícitas en Africa ya está hecho. Y es que hay cosas que están por encima del atletismo.
"Un ochomil sólo te pertenece cuando lo has descendido, mientras tanto tú le perteneces a él"
(Kurt Diemberger, famoso alpinista austriaco)
Los alpinistas clavan una bandera cuando llegan a la cima, pero son conscientes de que hasta que no descienden ese logro no sirve para nada. Esta semana yo he clavado mi bandera particular en la semana de mayor carga de este plan. Han sido 93 kilómetros justo en el momento adecuado, a tres semanas de la Maratón. Ahora comienza la descarga, reducir kilometraje (no intensidad) para llegar fresco a la salida con todas las microrroturas sanadas y hambre de kilómetros.
Esta semana he aprendido mucho de mí mismo, probablemente ha sido la mejor semana de entrenamiento de mi humilde carrera de corredor popular. Haber estado de vacaciones tiene parte de culpa, pero principalmente el hecho de estar centrado, motivado y con ganas. He aprendido que puedo asimilar seis días seguidos de entrenamiento (los 93 Kms han sido en días consecutivos), he aprendido que después de la tirada larga tengo chispa para correr más rápido, he aprendido que una noche de sueño es suficiente para recuperar.
La semana empezó el martes con 16 kms incluyendo dos tresmiles a ritmos de 4:22 4:19. En esta última fase del plan las series son cambios de ritmo prolongados sin descanso, cuatromiles o tresmiles. El miércoles 15 kms y el jueves aproveché que debía llevar el coche a revisión en la parte alta de la ciudad para bajar corriendo a mi casa previa parada en un parque donde incluí cambios de ritmo en cuestas.
El Viernes era día de descanso y corrí la San Silvestre de Las Palmas a ritmos de recuperación. A la mañana siguiente, primer día del año, mientras la mayoría dormía, a las 8:30 de la mañana estaba haciendo 26 kilómetros que me salieron a ritmos prometedores (4:43 min/km). Hacía un día precioso y soleado, muchas caras de resaca volviendo a casa y un accidente muy aparatoso en la Avenida. Sentí que la ciudad era sólo para mí, me sentí libre y durante esas dos horas fui realmente feliz.
Y hoy Domingo por la mañana, uno de esos días donde no sabes bien a qué ritmos vas y cuando miras el Garmin al final del rodaje te llevas una agradable sorpresa (14K a 4:37 min/km). En circunstancias normales, después de 5 días de entrenos seguidos debería haber salido un mal rodaje, pero no fue así. El hecho de llevar cuatro maratones seguidas y un año entrenando la misma distancia que demanda muchos kilómetros ha hecho que pueda soportar más carga y que recupere más rápido. La semana ha sido así:
- Martes (Q2) : 4K + 1x3000 + 4K + 1x3000 + 2K (series a 4:22 y 4:19)
- Miércoles: 15K a 4:44
- Jueves: 13K a 4:48 (cuestas / cambios de ritmo)
- Viernes: 9K a 4:55 (San Silvestre)
- Sábado(Q1): 26K a 4:43
- Domingo: 14K a 4:37
Total kilómetros de la semana: 93
En resumen, semana para recordar, carga adecuada en el momento adecuado. Comienzo a sentir el instinto asesino, la llamada del Leprechaun. Ahora toca la fase de tapering. It´s tapering time! Como dice el gran RA, sabio entre los corredores populares: "Si puedes correr 93 kilómetros, ¿por qué vas a correr 89?"


