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Down in a hole, feelin' so small Dentro del agujero, sintiéndome tan pequeño
Down in a hole, losin' control Dentro del agujero, perdiendo el control I'd like to fly but Me gustaría volar pero
my Wings have been so denied Mis alas han sido negadas
("Down in a Hole", Alice in Chains) Hay pocas canciones tan bellas y a la vez tan deprimentes como "Down in a Hole" de Alice in Chains. Es una de mis canciones favoritas y según el momento en el que la escuches puede llenarte de felicidad o hundirte completamente.
Sigo en el pozo y no veo el momento de salir. Continúo en descanso forzado sin salir a correr y alimento mis ganas de hacer deporte con dos o tres visitas al gimnasio a la semana. Hoy iré. Hace ya once días que no salgo a correr. Sé que desde la óptica de una larga temporada once días no son nada, pero a mí me están pareciendo una eternidad. Además mi reino no es de Primavera sino de Otoño.
Me tomo las pulsaciones tres o cuatro veces al día, casi de forma obsesiva, yo que siempre he sido de sensaciones. El otro día rebusqué para encontrar la cinta del Garmin y no tenía pilas. Hace muchísimo que no utilizo el Garmin como pulsímetro, creo que sólo lo hice una vez. Lo mío son las sensaciones, las pulsaciones son sólo un reflejo que te dice que hace calor en verano y frío en invierno. Si acelero la velocidad las pulsaciones se me suben, eso ya lo sé, no necesito bandas en el pecho para decírmelo.
Mi problema ahora es que las pulsaciones van más altas de lo normal sin necesidad de acelerar el paso. Tengo miedo de salir a correr y darme cuenta de que no puedo resistir correr como antes, que he perdido toda la capacidad aeróbica. Dicen que este sobreentrenamiento se quita descansando y eso lo que hago, pero cada día de descanso noto que la forma física me abandona. Dicen que es más fácil mantener la forma que adquirirla primeramente. Cuando vuelva tendré que empezar casi de cero, no sabré si las malas sensaciones se deberán a que aún no estoy recuperado o a que he perdido la forma. O quizás a las dos cosas.
Cada mañana subo las escaleras de la oficina como siempre. Al llegar arriba miro si me he cansado más o menos, si las pulsaciones se me han disparado más de lo habitual. Aún no hay gran mejora, continúo acelerado. A ratos me autoconvenzo de que estoy mejor, pero no sé si es sólo un espejismo. Es duro estar en esta situación.
Sigo en el pozo y no veo el momento de salir. Continúo en descanso forzado sin salir a correr y alimento mis ganas de hacer deporte con dos o tres visitas al gimnasio a la semana. Hoy iré. Hace ya once días que no salgo a correr. Sé que desde la óptica de una larga temporada once días no son nada, pero a mí me están pareciendo una eternidad. Además mi reino no es de Primavera sino de Otoño.
Me tomo las pulsaciones tres o cuatro veces al día, casi de forma obsesiva, yo que siempre he sido de sensaciones. El otro día rebusqué para encontrar la cinta del Garmin y no tenía pilas. Hace muchísimo que no utilizo el Garmin como pulsímetro, creo que sólo lo hice una vez. Lo mío son las sensaciones, las pulsaciones son sólo un reflejo que te dice que hace calor en verano y frío en invierno. Si acelero la velocidad las pulsaciones se me suben, eso ya lo sé, no necesito bandas en el pecho para decírmelo.
Mi problema ahora es que las pulsaciones van más altas de lo normal sin necesidad de acelerar el paso. Tengo miedo de salir a correr y darme cuenta de que no puedo resistir correr como antes, que he perdido toda la capacidad aeróbica. Dicen que este sobreentrenamiento se quita descansando y eso lo que hago, pero cada día de descanso noto que la forma física me abandona. Dicen que es más fácil mantener la forma que adquirirla primeramente. Cuando vuelva tendré que empezar casi de cero, no sabré si las malas sensaciones se deberán a que aún no estoy recuperado o a que he perdido la forma. O quizás a las dos cosas.
Cada mañana subo las escaleras de la oficina como siempre. Al llegar arriba miro si me he cansado más o menos, si las pulsaciones se me han disparado más de lo habitual. Aún no hay gran mejora, continúo acelerado. A ratos me autoconvenzo de que estoy mejor, pero no sé si es sólo un espejismo. Es duro estar en esta situación.
No me duele nada, sólo me canso más de lo habitual. Sé que descansar es lo único que puedo hacer. Mi hermano me dijo esta semana que le ha pasado un par de veces en su vida atlética. Ir a entrenar y ver que no puedes más, que el cuerpo no resiste dos kilómetros. Será algo de familia o quizás sea la enfermedad de los que se machacan demasiado. Siempre se le ha quitado descansando dos o tres semanas y luego empezando poco a poco hasta que el cuerpo recupera su nivel habitual. Eso me tranquiliza. Pero aún me da miedo salir, me da miedo comprobar que no soy capaz. Seguiré visitando el gimnasio, sí hoy iré al gimnasio.
31/03/11
19
Acabo de terminar el tercer libro de Dean Karnazes. Ha salido este mes de Marzo y me lancé a por él a través de Amazon. "Karno" es toda una celebridad en Estados Unidos, de hecho ha sido nombrado una de las 100 personas más influyentes del mundo. Sí, un ultramaratoniano como persona influyente, ¿increible, no?. Por alguna razón no es tan famoso en Europa. Sus libros son pura inspiración para miles de corredores y gente que empieza.
Acabo de terminar el tercer libro de Dean Karnazes. Ha salido este mes de Marzo y me lancé a por él a través de Amazon. "Karno" es toda una celebridad en Estados Unidos, de hecho ha sido nombrado una de las 100 personas más influyentes del mundo. Sí, un ultramaratoniano como persona influyente, ¿increible, no?. Por alguna razón no es tan famoso en Europa. Sus libros son pura inspiración para miles de corredores y gente que empieza. Hay que reconocer que Dean Karnazes es un tipo simpático. Su especialidad son las hazañas extremas como estar dos días seguidos corriendo, competir él solo en ultras contra equipos de nueve personas que se turnan, comer pizza de madrugada mientras hace un rodaje de toda la noche corriendo, correr 50 maratones en 50 días consecutivos en los 50 Estados Americanos, etc. En resumen, todo aquello que no deberías intentar hacer en casa.
Para los die-hard fans como yo, Dean nunca decepciona, pero he de reconocer que este tercer libro es el más flojo de todos. Se títula Run! y supongo que cuando se edite a español se llamará "Corre", aunque nunca se sabe. El libro se divide en 26.2 capítulos que son las millas que tiene una maratón. "Karno" repite muchas de sus anécdotas más conocidas como la de los dos días en una cinta de correr intentando batir el récord de millas en 48 horas, o la de la pizza Hawaiana. Otras anécdotas son nuevas. La novedad es que habla mucho más de sus amistades y de su familia que en libros anteriores, y también relata más extensamente sus ultramaratones.
A pesar de ser su libro más flojo, he aprendido cosas como que nunca se ha apuntado en una Media Maratón ya que le parecen cortas (este hombre corre maratones como entrenamiento de velocidad), que su próximo reto en 2012 será correr una maratón en cada uno de los paises del mundo durante 365 días (si lo hace tendremos libro), o que después de haber corrido ya 10 ediciones de la 100 Western States le quedan un par de ellas para completar también 10 ediciones de la Badwater, el ultra más duro del mundo.
La forma de escribir de Dean es sumamente inspiradora, te hace creer que cualquiera de nosotros puede hacer estas brutalidades, pero lo aprecio principalmente por contribuir a que muchísima gente deje el sillón y se haya puesto a correr. Si no conoces a Dean Karnazes es mejor que empieces por su primer libro "Ultramarathon Man" editado en español, y si ya lo conoces este tercer libro no te defraudará a pesar de ser el más flojo. Ha sido acabarlo y me han entrado unas ganas de correr un ultra...
29/03/11
28
Paseo por Madrid y no veo calles, veo un circuito. No veo gente, veo corredores. No veo semáforos, veo puntos kilométricos. Debe ser algún tipo de deformación runner. Una vez has corrido una maratón de alguna ciudad, ya no la verás nunca de la misma manera. En cada nueva visita recordarás los giros de las calles, las cuestas, tus sensaciones en una determinada zona, la señora que te animaba cuando creías que no podías más. Son experiencias vitales que quedan para siempre.
Mi hermana lleva bastantes años viviendo en Madrid. Paseaba con ella y le hacía comentarios del estilo "la maratón de Madrid gira a la derecha por esa calle". Supongo que no le interesa demasiado, pero sentía un impulso incontrolable de contárselo, porque Madrid no es sólo Madrid, Madrid es maratón.
Sigo descansando. Esta vez no es el necesario parón por daño muscular, sino por daño fisiológico. El daño fisiológico es ese que sabemos que existe después de las carreras de fondo pero casi ninguno ha visto. Yo sí, y eso de alguna manera me hace feliz porque me da galones de corredor que se machaca de verdad. Es como el muro. Si nunca has llegado al punto donde puedes sentir el muro, entonces no eres un corredor de verdad.
Visto de esta manera, el sobreentrenamiento te hace más fuerte, es la lesión orgánica de los que se machacan demasiado, de los elegidos. Seguro que alguno piensa que esto es una idiotez, pero descansar por haberse machacado demasiado no está mal, te da caché en el mundo del corredor popular. No te has lesionado haciendo rodajes de 8 kms alrededor del barrio, te has sobreentrenado. Y eso es algo que pocos pueden decir. Sobreentrenamiento, esa palabra mítica.
Paseo por Madrid y no veo calles, veo un circuito. No veo gente, veo corredores. No veo semáforos, veo puntos kilométricos. Debe ser algún tipo de deformación runner. Una vez has corrido una maratón de alguna ciudad, ya no la verás nunca de la misma manera. En cada nueva visita recordarás los giros de las calles, las cuestas, tus sensaciones en una determinada zona, la señora que te animaba cuando creías que no podías más. Son experiencias vitales que quedan para siempre. Mi hermana lleva bastantes años viviendo en Madrid. Paseaba con ella y le hacía comentarios del estilo "la maratón de Madrid gira a la derecha por esa calle". Supongo que no le interesa demasiado, pero sentía un impulso incontrolable de contárselo, porque Madrid no es sólo Madrid, Madrid es maratón.
Sigo descansando. Esta vez no es el necesario parón por daño muscular, sino por daño fisiológico. El daño fisiológico es ese que sabemos que existe después de las carreras de fondo pero casi ninguno ha visto. Yo sí, y eso de alguna manera me hace feliz porque me da galones de corredor que se machaca de verdad. Es como el muro. Si nunca has llegado al punto donde puedes sentir el muro, entonces no eres un corredor de verdad.
Visto de esta manera, el sobreentrenamiento te hace más fuerte, es la lesión orgánica de los que se machacan demasiado, de los elegidos. Seguro que alguno piensa que esto es una idiotez, pero descansar por haberse machacado demasiado no está mal, te da caché en el mundo del corredor popular. No te has lesionado haciendo rodajes de 8 kms alrededor del barrio, te has sobreentrenado. Y eso es algo que pocos pueden decir. Sobreentrenamiento, esa palabra mítica.
A partir de ahora, cuando hable con runners que empiezan les contaré mis historias del sobreentrenamiento y los acojonaré. Como decía el Sargento Highway en el sargento de Hierro, en aquella memorable presentación cuando entraba en el barracón de los perdedores, yo también les diré a los runners novatillos algo como "Soy el corredor de maratón Quintana, he bebido más isotónica, he hecho más kilómetros, he pinchado más veces, me he sobreentrenado más, que todos vosotros juntos, capullos".
27/03/11
25
Acabo de volver de enseñar mi analítica al médico. Las noticias son que no hay noticias. Dicen los anglosajones que "No news Good News". Básicamente todo está bien, los glóbulos blancos algo por debajo de los límites y el azúcar ligeramente por encima, pero ambos a niveles razonables. El restante 98% de indicadores de las cuatro páginas de analítica todo correcto.
A nivel analítico he mejorado bastante en glóbulos rojos respecto a un análisis de hace un año, luego anemia completamente descartada. Ni anemia del deportista, ni anemia ferropénica ni anemia por repetidos impactos ni nada de nada. Sin embargo, no me cuadra que el azúcar me haya subido en un año de 77 a 115 o que los glóbulos blancos hayan descendido. No he cambiado mi dieta significativamente. Esto está algo trastocado.
Mi lectura es que estoy sufriendo un episodio de colapso físico por el machaque de las últimas semanas. Acabar una maratón, parar seis días y ponerme a hacer cuestas como un loco para culminar con otra maratón de montaña un mes después quizás ha sido mucho para este cuerpo. Llámalo sobreentrenamiento, llámalo cansancio extremo, pero el hecho es que el cuerpo envió mensajes para evitar males mayores. Y yo los he escuchado.
El pulso en reposo me ha ido bajando estos días, lo tenía diez pulsaciones por minuto más altas de lo que es habitual en mí. Hoy subiendo escaleras me encontraba algo mejor. Esto sólo puede mejorar cada día, pero necesito darle algo más de descanso. Sin embargo, no estaré completamente seguro de que haya sido un episodio de sobreentrenamiento hasta que vuelva a probarme corriendo, pero aún descansaré algunos días más.
Detrás de los comentarios del blog hay siempre una gran dosis de sabiduría. Hace algún tiempo, un comentario anónimo me avisaba del sobreentrenamiento. ¿Un ángel de la guarda runner?. Hace un par de entradas Danae (recomiendo a todos que se pasen por su fantástico blog de una corredora que ha dejado el aerobic para comezar a correr) me recordaba que en el libro "De qué hablo cuando hablo de correr", Murakami describía un episodio de cansancio extremo y de absoluta imposibilidad física y mental de salir a correr después de un Ultra que había hecho.
Si es cansacio extremo, la cura es descansar. Si se confirma mi diagnóstico, volveré pronto. Mientras tanto le sacaré filo a la katana. Supongo que los toros también se cansan (a veces).
24/03/11
25
Puede parecer una paradoja, pero estoy cansado de descansar. Los runners entendemos esto. Ayer me hice el análisis y lo pasé bastante mal por mi fobia a las agujas. El doctor mandó un hemograma completo, de esos donde tienen que sacar tres o cuatro botes diferentes de sangre, y los muy cabrones del laboratorio tardaron muchísimo. Primero me clavaron una aguja y luego iban poniendo y quitando botes, y yo cada vez me iba sintiendo peor. Me pareció una eternidad.
Puede parecer una paradoja, pero estoy cansado de descansar. Los runners entendemos esto. Ayer me hice el análisis y lo pasé bastante mal por mi fobia a las agujas. El doctor mandó un hemograma completo, de esos donde tienen que sacar tres o cuatro botes diferentes de sangre, y los muy cabrones del laboratorio tardaron muchísimo. Primero me clavaron una aguja y luego iban poniendo y quitando botes, y yo cada vez me iba sintiendo peor. Me pareció una eternidad.Aún no tengo resultados. Esta mañana me he "probado" subiendo los dos pisos hasta mi oficina y me he notado muy asfixiado, más de lo normal. Me faltaba mi explosividad característica subiendo las escaleras de la empresa, la velocidad punta, el flow oficinista.
Pues como estoy cansado de descansar, este fin de semana haré una buena tirada larga. Serán 2.051 kilómetros. No estoy loco, 2.051 kms es la distancia que separa Gran Canaria de Madrid. Como estoy a la espera de los resultados de los análisis, no lo haré corriendo, esta vez iré sentado en un avión como un señor.
Necesito ajustar algunas cuentas (tranquilo RA, no va por tí). Será la primera vez que me dé contra el muro sin correr. El viernes por la noche estaré en el Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid viendo a Roger Waters interpretar "The Wall". Hace muchos meses que tenía le entrada esperando en un cajón. Cuando Pink Floyd interpretaron The Wall a principios de los 80 sólo lo pudieron hacer en cuatro ciudades. El montaje era tan faraónico para la época que perdían lo que no está escrito cada vez que lo representaban. Los avances tecnológicos han querido que hoy pueda ser representado de nuevo y allí estaré yo para contarlo.
Aprovecharé también para ir a la exposición de Chardin, pasar por el Reina Sofía y por el Thyssen. Y si me da tiempo comerme una palmera de chocolate de mi panadería favorita de Madrid. Y de correr por ahora, nada de nada. Quizás vaya hoy al gimnasio para no perder masa muscular. Sí, quizás lo haga...
23/03/11
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Esta es una historia que demuestra que la idiotez no conoce fronteras y llega también al mundo runner. El tipo de la foto de arriba, con nombre de director de películas porno, se llama Joe D´amico. Vive en Chicago y como forma de obtener su momento de gloria se propuso alimentarse únicamente de comida del McDonalds en el último mes de preparación de la Maratón de Los Angeles.
Uno preocupado por si tiene el hierro bajo, y este tipo va y justo cuando tiene que cuidar su alimentación, se alimenta únicamente de hamburguesas. Cuando le preguntan porqué hace tal tontería, el responde con una obviedad asombrosa diciendo que le gusta el McDonalds y le gusta correr y así puede combinar las dos cosas. Lo único que podía tomar fuera de comida del McDonalds eran bebidas isotónicas. Su objetivo era hacer sub 2:36.

El tal Joe D´amico había corrido 14 maratones hasta el domingo pasado, y el domingo completó su maratón número 15 en Los Angeles haciendo marca personal. No consiguió ser sub 2:36, pero hizo una marca de 2:36:13, 41 segundos menos que su mejor marca.
No tengo ni idea de cuánto habrá pagado McDonalds a D´amico, pero lo que está claro es que habrá quién haga la correlación de comer comida basura = marca personal. A mí realmente esto me impresiona poco porque hace ya tiempo que estoy familiarizado con corredores madrileños que se alimentan de oreja de cerdo y cocido en su preparación maratoniana.
22/03/11
33
Lo primero es lo primero y esto es dar las gracias a Paco Montoro y al autor Toni Lastra por hacerme llegar de forma gratuita los libros 2 y 3 de La columna de Andrópolis. Los saborearé despacio, compañeros.
Cada vez que corremos una carrera de larga distancia provocamos un daño muscular y un daño orgánico en el cuerpo. El daño muscular es fácilmente medible ya que una vez que se van las agujetas y pasan algunos días hasta que recuperamos la fuerza en las piernas, consideramos que el daño muscular ha desaparecido. Pero hay otro daño más silencioso que es el daño orgánico. El hígado debe trabajar más para procesar todas las microrroturas, se te disparan las transaminasas, el cuerpo debe de utilizar más minerales y vitaminas, etc. Este daño orgánico es menos visible, aunque sabemos que está ahí.
Este párrafo anterior es una introducción simplemente porque creo que he subestimado el daño orgánico, algo me pasa. He encadenado 4 maratones de asfalto con una separación de aproximadamente tres meses, y luego he rematado a poco más de un mes de la última, una maratón de montaña con mayor daño muscular de lo normal. Mi último análisis de sangre es de Enero de 2010, justo antes de esta espiral maratoniana, con lo que tengo pocas referencias de dónde estoy.
Desde que acabé la Transgrancanaria he seguido más o menos la misma dinámica de siempre, una semana de descanso total y vuelta a los entrenamientos con rodaje suave de una hora día sí y día no. Así he completado cuatro días de unos 11-12 kilómetros y un día de gimnasio exigente para las piernas. El martes corrí 11K con un amigo y me notaba bajo de fondo, pero pensaba que era normal. El Jueves rodé 12K a ritmos lentos (5:09 min/km) y me noté asfixiado en los últimos tres kilómetros. También pensé que era normal.
El sábado salí a correr por la mañana y antes de completar tres kilómetros tuve que parar. Las pulsaciones se me aceleraban como si estuviera haciendo series, había perdido completamente la capacidad aeróbica. Me asfixiaba y tenía que parar. Para no hacer el ridículo en el parque decidí que cada kilómetro pararía y haría unas abdominales y flexiones de brazos. No podía llegar ni al kilómetro, a los 500 metros me tenía que parar.
Hoy domingo hice lo que todo runner incauto haría, volver a salir y comprobar si lo de ayer sábado había sido un día malo. A los dos kilómetros tuve que parar nuevamente, las pulsaciones altísimas y no me llegaba el aire. Ya no es un dato aislado, algo me ocurre. ¿cómo puedo pasar de hacer 12K el Jueves a no poder hacer más de dos kilómetros seguidos el Sábado y Domingo?.
Por los síntomas que tengo, como son pérdida total de capacidad aeróbica, aceleración de pulsaciones, ligero mareo como si estuviera en altura, sensación de frío en el cuerpo, etc., se podría parecer bastante a una anemia del corredor. Quizás las reservas de hierro han ido menguando durante el último año y ahora se han vaciado por completo. Podría ser sobreentrenamiento, pero dudo que éste no te deje ni correr 3K. Noto más como si no tuviera glóbulos rojos suficientes para transportar el oxígeno que mi cuerpo pide en el entrenamiento.
Esta semana me haré un análisis para ver si hay algo que canta y pueda ser corregido. Me sorprendería que todo estuviera bien. La anemia, tanto por falta de hierro como por el exceso de impactos, es bastante común en el corredor. ¿alguien ha sufrido algo parecido y puede orientarme?
20/03/11
19
Cada idioma tiene sus palabras propias para definir actos cotidianos. Muchas veces ocurre que sabes la definición de algo en otro idioma, pero en el tuyo propio no existe. Esto ocurre por ejemplo con SNOT ROCKET. Traducido al español sería algo así como "cohete de mocos".
Cada idioma tiene sus palabras propias para definir actos cotidianos. Muchas veces ocurre que sabes la definición de algo en otro idioma, pero en el tuyo propio no existe. Esto ocurre por ejemplo con SNOT ROCKET. Traducido al español sería algo así como "cohete de mocos".Todo el que corre sabe que es una tremenda chorrada llevarse pañuelos a una carrera, cuando tienes mocos acumulados simplemente te tapas uno de los orificios nasales y expulsas con fuerza hacia afuera por el otro. Repites la operación con el otro orificio y quedas listo para los próximos kilometrillos.
El Urban Dictionary tiene incluso una definición para Snot Rocket. La más simpática es la de una chica que dice que Snot Rocket es "lo que hizo su novio en una cita" (¡qué clase!).
Estas pequeñas cosas como la utilización de Snot Rockets o llevar chandal del Carrefour para correr, con las llaves y los pañuelos en el bolsillo, son las pequeñas cosas que diferencian al runner del jogger. Si hay alguien por ahí que aún tiene dudas sobre como se hace un auténtico Snot Rocket Special, arriba tienen una foto mía de la última Transgrancanaria donde lo muestro de forma didáctica.
18/03/11
33
No puedo estar más feliz. Los resultados de la semana de pruebas han salido negativos, es decir todo está bien. Aquel dato que hizo sospechar a los médicos fue sólo eso, un dato aislado, un mal día de rodaje en una buena temporada de entrenamientos.
La mayoría de las veces no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Hoy estamos aquí y mañana no, hoy lo tenemos todo y mañana no tenemos nada,es así de claro. La concepción que tenemos de nuestro mundo, nuestro orden, puede cambiar con una noticia. Sin oscuridad no hay luz, sin la maldad no existiría la bondad, sin lo amargo no existiría lo dulce. Debemos conocer el otro lado para darnos cuenta de lo que tenemos. Leo a muchos compañeros lesionados que están deseando hacer lo que más les gusta, que es correr. Ayer estaban ahí, corriendo y hoy desean volver como nada en el mundo. Sé que eso me puede llegar también a mí y por ello intento disfrutar hasta el último minuto de cada rodaje.
Todo esto es efímero, el vivir, el correr. Ponernos retos y mejorar es una forma de darle sentido a lo que hacemos, pero quizás mañana no podamos. Sólo por eso después de venir de entrenar deberíamos de dar gracias a la naturaleza simplemente por poder hacerlo, porque otros no pueden.
Si nunca te das contra el muro en una maratón, nunca sabrás lo que cuesta superarlo. Esta vez me ha tocado ganar, pero soy consciente de lo vulnerable que somos, soy consciente que quizás la próxima vez no sea así. Porque para conocer la luz tienes que saber qué es la oscuridad. No sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos (o casi).
He vuelto a entrenar, y sabiendo que mañana quizás no pueda hacerlo, he vuelto con más ganas, más fuerte, más sabio.
He vuelto a entrenar, y sabiendo que mañana quizás no pueda hacerlo, he vuelto con más ganas, más fuerte, más sabio.
17/03/11
22

I´m the man in the box
buried in my shit
won´t you come and save me, save me
("Man in the Box", Alice in Chains)
On parole, además de un fantástico disco de Motorhead, es un término anglosajón que significa "estar con la condicional". Así he estado este fin de semana. Gracias al riguroso horario de los médicos y a la ausencia de trabajo de laboratorio los fines de semana, han dado "pase per nocta" a mi mujer sábado y domingo. En principio sólo queda una noche más dentro del hospital y las pruebas estarían completadas.
Después de una semana sin entrenar, he aprovechado para salir a rodar sábado y domingo. No han sido rodajes ni largos ni rápidos, apenas una horilla el sábado y cuarenta y cinco minutos el domingo. Nada que celebrar y con regulares sensaciones, pero me han sabido a gloria bendita. El primer rodaje después de una maratón es siempre el mejor. Las sensaciones son malas, notas que las piernas no te tiran, que vas mal de pulsaciones, sufres para completar una hora corriendo, pero te sientes libre. Vuelves a sentir la sensación de libertad. Hay algo espiritual en eso. Por eso siempre estos primeros rodajes son los mejores. Recomiendo al que no lo haya hecho, que corra una maratón, sólo para volver a sentir la libertad de rodar después del obligado descanso. No hay nada como eso.
Con tantas horas "a la sombra" esta semana entre trabajo, casa y hospital, he recordado al grupo de runners presidiarios apadrinados por Martín Fiz de "correr te hace libre" . Por supuesto que nada es comparable a lo que ellos puedan sentir, pero el volver a salir a correr, el hecho de "tener la condicional" el fin de semana, me ha acercado a intentar comprender lo que ellos pueden sentir.
La condicional es el primer paso para la libertad total y según mis picapleitos talegueros, eso está al caer. En cuanto tenga la libertad total volveré a reinar en el asfalto y retornaré a los grandes retos, que serán más grandes y más retos que nunca. Y eso amigos está muy próximo. Si alguien tiene la mínima intención de mejorar mis marcas es mejor que comience a entrenar ya, porque prometo no dar tregua, porque "no hay Parole for Rock n Roll".
13/03/11
34
La "cara de Póker" o Poker Face se refiere a la falta de expresividad en el rostro, que suele ser una ventaja a la hora de ganar una partida de póker. No mostrar expresividad facial se considera una ventaja en el juego.
Así me encuentro esta semana, con cara de póker y esperando las cartas para jugar de la forma más inteligente que sepa. En la vida no siempre podemos elegir las cartas que nos tocan, pero sí cómo jugarlas. Exactamente igual que en una carrera, hay factores como el calor o el viento que no podemos elegir, pero sí cómo actuar ante ellos.
Esta semana la estoy pasando en el trabajo por la mañana y en el hospital por la tarde. Por las noches me hago cargo de mi hija y demás tareas domésticas. Hace un año y medio aproximadamente operaron a mi mujer de un tumor en la hipófisis, que está en lo más profundo del cerebro. Después de tres años sufriendo descubrieron que el "hombre del mazo" estaba ahí, en lo más recóndito del cerebro. Todo fue bien y la recuperación ha sido fenomenal. Sin embargo, un último análisis ha mostrado un valor extraño en uno de los indicadores. Puede no ser nada, puede ser simplemente un dato aislado, pero hay que descartar cualquier anomalía con una batería de pruebas que llevan una semana de hospitalización.
Obviamente, esta semana nada de entrenos. Curo mis heridas recuperándome de las agujetas y espero que la vida reparta cartas. A partir de ahí sé cómo jugar, porque se puede ganar la partida incluso con cartas malas, manteniendo cara de póker, como en las carreras.
Así me encuentro esta semana, con cara de póker y esperando las cartas para jugar de la forma más inteligente que sepa. En la vida no siempre podemos elegir las cartas que nos tocan, pero sí cómo jugarlas. Exactamente igual que en una carrera, hay factores como el calor o el viento que no podemos elegir, pero sí cómo actuar ante ellos.
Esta semana la estoy pasando en el trabajo por la mañana y en el hospital por la tarde. Por las noches me hago cargo de mi hija y demás tareas domésticas. Hace un año y medio aproximadamente operaron a mi mujer de un tumor en la hipófisis, que está en lo más profundo del cerebro. Después de tres años sufriendo descubrieron que el "hombre del mazo" estaba ahí, en lo más recóndito del cerebro. Todo fue bien y la recuperación ha sido fenomenal. Sin embargo, un último análisis ha mostrado un valor extraño en uno de los indicadores. Puede no ser nada, puede ser simplemente un dato aislado, pero hay que descartar cualquier anomalía con una batería de pruebas que llevan una semana de hospitalización.
Obviamente, esta semana nada de entrenos. Curo mis heridas recuperándome de las agujetas y espero que la vida reparta cartas. A partir de ahí sé cómo jugar, porque se puede ganar la partida incluso con cartas malas, manteniendo cara de póker, como en las carreras.
08/03/11
39
"Hoy he conocido a mi héroe, y soy yo mismo" (George Sheehan)
Me presentaba a esta carrera sin estar realmente enchufado. La semana pre-carrera ni me enteré que corría el sábado, y la noche anterior dormí mejor que nunca. Nada que ver con mis maratones de asfalto. Ha sido mi segunda carrera de montaña, y el hecho de no tener ninguna referencia ni objetivo de tiempo ha hecho que saliera a disfrutar y a intentar sufrir lo justo.
Después de la Maratón de Gran Canaria me he dedicado durante un mes a hacer cuestas y ejercicios de fortalecimiento en gimnasio con la intención de sufrir lo mínimo imprescindible, pero el entrenamiento de un mes ha sido escaso con una sola salida a rodar en el campo. Junto a los malos recuerdos de mi primera carrera de montaña en 2008 donde cometí toda clase de errores, no anticipaba una carrera plácida.
Eran las 7:45 de la mañana y llegaba al punto de reunión de donde salían los autobuses hacia el inicio de carrera a 1.700 metros de altitud. Me sentía raro entre tanto disfraz de montaña y zapatillas de trail. Probablemente el único incauto con zapatillas de asfalto entre aquella multitud era yo (¿dónde dice que no se puede correr una maratón de montaña con zapatillas de asfalto?). Mucha prenda de compresión, bastones, pañuelos en la cabeza y medias largas, lo típico de estas carreras. Una observación: en asfalto da un poco igual con lo que corras, pero en montaña parece que si no te "disfrazas" con la última tecnología montañera no eres nadie.
En el autobús de subida me senté junto a una señora alemana que llevaba 11 maratones y tres ultras en el último año. Su marido corría la Transgrancanaria de 123K y se me pasó el tiempo muy rápido contándonos nuestras vidas. Al llegar arriba hacía bastante frío. Yo simplemente llevaba una camiseta de algodón vieja para tirar y el viejo recurso del maratoniano: una bolsa de basura para el frío. Me puse la bolsa de basura por encima tan ricamente. La gente me miraba raro, creo que en la escena de montaña local nunca se ha visto un tipo con una bolsa de basura por encima.
10 AM, comienza la carrera. A los 500 metros el frío había desaparecido. Mi máxima obsesión era estar pendiente del nivel de esfuerzo en todo momento y no romperme los cuadriceps en las largas bajadas. Me propuse salir de forma tranquila a un ritmo constante, intentando retrasar lo máximo posible el cansancio muscular que sin duda iba a llegar en 42 kilómetros de montaña.
A 1.700 metros de altura es algo más difícil respirar bien pero pronto cogí un ritmo de crucero. Primer objetivo, llegar al primer avituallamiento de Teror (16K) fresco como una lechuga. Para eso había que controlar la euforia en las bajadas y dar menos de lo que eres capaz de dar. Así lo hice y llegué fresco a Teror.
De ahí hasta el barranco de Tenoya la misma estrategia, intentar estar siempre en zona aeróbica, cuidando en las bajadas de impactar lo mínimo posible para proteger los cuadriceps y estando pendiente del nivel de esfuerzo. Lo de intentar impactar poco junto a mi zancada económica corta maratoniana de casi arrastrar los pies a punto estuvo de tirarme al suelo un par de veces, pero al final nada de nada, ni caidas ni rasguños, acabé la Trans como un señor. Poco a poco iba adelantando corredores de mi carrera (se corrían 4 carreras a la vez aunque todos habían salido a horas diferentes: 123K, 96K, 42K y 24K) sin que adelantar fuera una obsesión.
En el barranco de Tenoya es difícil coger ritmo por las piedras, las piernas pesan. Voy corriendo y caminando intentando no parar nunca. Una vez se acaba el barranco hay una fuerte subida hacia los Giles que sirve para descansar ya que no hay cuerpo que a esas alturas pueda correr en esas rampas. A partir de aquí cada kilómetro que acaba es todo un éxito y voy haciendo toda clase de juegos mentales para seguir echando kilómetros hacia atrás.
Últimos kilómetros, voy bastante perjudicado, pero los que van detrás mía vienen peor porque nadie me adelanta e incluso voy adelantando yo algunos puestos. Poco después del segundo y último avituallamiento se ve la playa de Las Canteras (la meta) desde las alturas y a partir de aquí ya no hacen falta juegos mentales. Tienes la meta a la vista y eso es suficiente para hacerte correr.
A falta de tres kilómetros se entra en asfalto y aquí ya nadie me puede parar. El cuerpo toma naturalmente postura de asfalto y tonto el último. Todo hacia abajo hasta llegar en 5:03:05, puesto 79 de 360 llegados a meta. Feliz por haber acabado semi-entero y con la satisfacción de haber elegido la estrategia correcta. No está mal para un corredor de la pradera.
06/03/11





