¿Notas que te falta motivación? ¿No ves sentido en hacer series y otros entrenos extenuantes para mejorar? ¿estás agotado física y mentalmente y necesitas algo de ilusión para volver a entrenar? ¿Has perdido la ilusión por los entrenamientos?Pues ya no necesitas ir al departamento textil de Carrefour a comprarte un chándal tactel para trotar en el parque de al lado de casa cuando vas a comprar el pan, mientras esquivas a los simpáticos perros y saludas a los viejecillos del barrio. Adidas te ha dado la solución: el chándal ADIDAS SUPERSTAR TT diseñado por Stella McCartney.
Por 600 eurillos de nada serás la sensación de las carreras del barrio. Ya está a la venta en la página de adidas. Todos te mirarán de reojo y temblarán ante tu imponente estampa de matador. Podrás correr tu próxima maratón vestido de torero y el público caerá a tus pies. Sin duda serás el corredor más fotografiado, ¿qué más motivación que esa para vencer a la distancia de Filípides?

Si hace calor puedes salir a entrenar sólo con los pantalones y a pecho descubierto, como un auténtico killer. ¿Y qué me dices del logo de Adidas en la espalda de la chaquetilla? Tuning total.
El chándal SUPERSTAR TORERO TT es la indumentaria ideal para los corredores minimalistas. Ponle unos escarpines con poca suela y serás la sensación de la próxima carrera. ¿Y dices que te falta motivación?

Para recuperarme bien no estoy juntando dos días seguidos de entreno. Noto que esta última maratón es la que más débil me ha dejado de las seis hechas hasta la fecha, me falta fuerza. No voy demasiado mal de respiración, pero me falta fuerza en las piernas. Supongo que se irá recuperando según pasen los días.
Intercalo días buenos de entrenamiento con días en los que me encuentro muy cansado. Esto es signo inequívoco que mi cuerpo aún no ha encontrado el equilibrio entre entrenamiento y descanso. Aún pide más descanso, pero no puedo dejarlo ir mucho porque en Enero quiero correr otra maratón (Gran Canaria). Vale, tengo que escuchar al cuerpo, pero que no sea tan quejica, hombre!.
El martes tuve un día bastante ajetreado. Por la noche me tomé las pulsaciones en reposo y las tenía a 52, cuando mis pulsaciones normales son 42-44. Mala señal. Lo peor fue que al día siguiente al despertarme seguía teniendo 52. Durante la mañana me las tomé unas cuantas veces en el trabajo y ya habían bajado a 46.
Ayer, con el episodio de altas pulsaciones al levantarme de la cama, me tocaba entrenar por la noche. ¿Qué hago? Necesitaba algo que llenara mis depósitos de autoconfianza. Hice uno de esos entrenos de Jack Daniels de calentamiento y fartlek 4 min fuertes + 3 minutos suaves (aún le tengo cariño a Jack). Salieron 12K totales y las sensaciones relativamente buenas, los ritmos de los tramos fuertes sobre 4:20 min/km, tampoco hay que pasarse, y acabé bien a pesar de que el "No Lunch" de DGeneration que había bajado al ipod se oía como el culo. Definitivamente ayer el entreno sonó mejor que la música. No sé qué pasará mañana, lo único que sé es que en la próxima maratón me presentaré en línea de salida con la peor preparación de las que llevo hasta la fecha. ¿Y a quién le importa?. Este cuerpo está loco, loco, loco.
Knowing me, knowing you
There is nothing we can do
Knowing me, knowing you
We just have to face it, this time we´re through
Breaking up is never easy, I know but I have to go
Knowing me, knowing you
It´s the best I can do
("Knowing me, knowing you", ABBA)
- Jack, tenemos que hablar
-¿Qué pasa? ¿hay otro hombre, no?
- No...bueno sí.
- Lo intuía, últimamente te notaba algo ausente, no confiabas en tus entrenamientos.
- No es eso, simplemente ha aparecido otra persona y quiero probar otras relaciones. Llevamos seis maratones juntos.
- Ya, la crisis de las seis maratones. ¿Y cómo se llama?
- Fink, Don Fink.
-Ah, ese triatleta. Ese no es tu mundo, ni tienes bici ni nadas correctamente.
- Tiene planes de maratón para los que solo corremos.
- La decisión la tienes tomada, veo que no hay nada que pueda hacer o decirte para que te quedes conmigo.
- No sé si será una relación larga, sé que tú me esperarás, pero quiero probar. Quiero evitar la monotonía de los exprime-limones y Q1s y Q2s.
- ¿Qué has visto en ese triatleta?
- Me gusta su filosofía de las "tres balas mágicas", básicamente es un Q1, un Q2 algo reducido y un Q3 que consiste en un rodaje tempo. Sé que me dará felicidad con una tirada larga, unas series y un rodaje tempo a la semana.
- Todavía tienes edad para probar cosas nuevas, los tríos no son para mí. Con mi Q1 y mi Q2 he sido feliz durante toda mi vida. Lo que te ocurre es que dudas de que llegaras bien a Liverpool, pero es imposible valorar el efecto de las cuestas en la carrera. Sé que volverás.
- Jack, vamos a darnos un tiempo. Necesito probar otras cosas pero sé que antes o después volveré.
- Adiós, ya sabes donde estoy.
- Adiós.
Estoy en plena semana de recuperación post-maratón. La primera semana nunca hago nada, en la segunda salgo a correr en días alternos arazón de 10 kilómetros cada vez más o menos a lo que me pida el cuerpo, a veces más rápido y a veces más lento. Y a partir de ahí voy subiendo kilómetros gradualmente. Ahora estoy en esta segunda semana. Y aún necesito una más para encontrarme con algo de fuerza en las piernas.Cuando la línea de llegada se convierte en línea de salida para la siguiente carrera como es mi caso ahora, uno puede llegar a sentir algo de ansiedad por pensar que está perdiendo la forma. Pero hay que recuperar bien antes de "venirse arriba", hay daño muscular y orgánico y hay que sanarlo previamente. Sé lo que es acelerar la vuelta y caer en el pozo del sobreentrenamiento.
La verdad es que estos días estoy recuperando sensaciones de jogger que hacía años que no sentía. Antes de hacer idioteces como preparar maratones, salía unos cuatro días por semana unos 45-50 minutos a ritmo natural, que es justo lo que hago ahora. ¿soy un jogger pasajero?. Quizás sí, pero lo hago para recuperar aunque ir a 4:47 min/km no sé si es recuperar.
Hay un pequeño matiz entre correr disfrutando y disfrutar corriendo. Yo disfruto corriendo siempre, es mi pasión y si hago esto es porque me gusta y como consecuencia disfruto. Ahora bien, no siempre corro disfrutando. Cuando me estoy metiendo un exprime-limón de 27 kms, o un 4x2000 o un 8x1000 a ritmo criminal no estoy precisamente corriendo disfrutando, estoy corriendo sufriendo. Sufrir es necesario para mejorar, si no le damos estrés al cuerpo y nos mantenemos en zona de comfort nunca mejoraremos.
He ahí la diferencia entre disfrutar corriendo y correr disfrutando. En estos días de recuperación disfruto corriendo y corro disfrutando. Pronto dejaré de correr disfrutando siempre como hago ahora, porque esto hace tiempo que dejó de ser un hobby para convertirse en una obsesión. Esto es maratón.
Ya quedan pocos días para que un año más se abra la inscripción al sorteo de la Maratón de Nueva York. El 7 de Noviembre se abrirá y volveré a inscribirme por tercera vez consecutiva sin esperanza ni deseo de que me toque.Realmente prefiero las maratones pequeñas, manejables, pero Nueva York tiene un encanto especial y correr por sus calles debe ser indescriptible a pesar del perfil y de que te tengan tres horas antes esperando en un parque con el frío de Noviembre.
Cuando te rechazan por tercera vez consecutiva entras directamente en la carrera al año siguiente, aunque también se puede posponer la participación. Esto significa que estaría corriendo allí en 2013 o 2014. Lo primero es apuntarse y alegrarse de que te rechacen una vez más.
De entre todas las celebrities que corren este año, me ha llamado la atención Edwin Van der Sar, el que ha sido portero desde 2005 a este año del Manchester United. Además del gran Abuelo Runner no conocía porteros de fútbol que hayan corrido maratones. Lo que me sorprende de Van der Sar es que acaba de terminar su carrera este año y ya está corriendo en Nueva York sin año sabático ni nada. Quizás es un sueño que tuviera desde hace años y que no podía cumplir por sus obligaciones de portero.
Tengo mucha curiosidad por ver cómo se adapta este tipo a la maratón que de estiramientos y agilidad debe saber un rato. Debe ser ágil como un gato y ha estado machacándose físicamente toda su vida, pero no creo que la carrera haya sido su principal fortaleza en los entrenamientos, de portero. Los golpes de la maratón los parará todos. En fin, esperemos al 6 de Noviembre para salir de dudas.
Para series es perfecto, sabes en todo momento a qué altura de la serie te encuentras. Para un tresmil sabes que debes de dar tres vueltas, etc. Te da una sensación de control de la situación que no te dan las salidas por otros recorridos. Eso sí, dependiendo de la fortaleza mental de ese día, a veces necesitas escapar y coger otra dirección porque notas que la cabeza te va a explotar de dar tantas vueltas.
Recuerdo que Martín Fiz en el entrenamiento para Sidney 2000 llegó a ir a Mallorca y entrenar a pleno sol dando vueltas a un polígono industrial. Para volverse locos. Siempre he pensado que dar vueltas como un hamster a un parque te vuelve duro, te fortalece. Cuando sales a terreno abierto los kilómetros pasan sin darte cuenta, te has entrenado en condiciones desfavorables y ahora eres libre y lo que haces lo consigues con menos esfuerzo.
Pero, ¿es dar vueltas a un parque verdaderamente duro o por el contrario es comfortable? Hasta ahora siempre he pensado que era duro, pero en Liverpool me ocurrió algo que me ha hecho dudar de que así lo sea. Una de las técnicas que he usado otras veces al final de una maratón es hablar conmigo mismo y decirme "sólo quedan cuatro kilómetros, eso son sólo cuatro vueltas al parque Romano, es muy fácil". Siempre me ha funcionado, me he convencido de que dar cuatro vueltas al Parque es algo muy sencillo (realmente lo es) y se me han pasado los kilómetros rápidamente.
Pero esta vez me ocurrió lo contrario, me dió un efecto rebote psicológico y me agobié al pensar que aquello no era mi parque. Cuando quedaban tres millas me dije que aquello eran sólo cuatro vueltas a mi parque y comencé a agobiarme. Mi cerebro me dijo que aquello no funcionaba, que aquello no era mi parque y que lo que quedaba era mucho más duro que cuatro vueltas a mi parque, porque era desconocido. En teoría todo tenía que haber sido más fácil, pero psicológicamente se hizo más difícil. Mi cerebro me dijo que no tenía la situación bajo control como sí la tengo en mi parque. Quedaban cuatro kilómetros pero no iban a ser sencillos porque la sensación de confort y control que uno tiene cuando va a correr siempre por los mismos sitios ya no la tenía.
De la misma forma que no a todo el mundo le motiva lo mismo, mi cerebro, el pequeño mini-yo me decía que sí que es cierto que cuatro vueltas al parque era fácil, pero aquello no eran cuatro vueltas al parque. No pude con él, decidí concentrarme en la música y seguir aguantando los golpes. Lo que me motivaba para seguir "cuando era un niño" en las primeras maratones ya no me motivaba igual.
Soy de los que piensa que o tienes el entrenamiento y los kms en las piernas o lo vas a pasar mal en una maratón. Si tienes el entrenamiento hecho la diferencia es la motivación y la actitud hacia la carrera. La motivación puede venir de los Beatles, de citas de Chuck Norris, de la velocidad del oso panda o de lo que quieras, pero hay días que cuando hablas contigo para motivarte en carrera, hay un ser superior llamado mini-yo que te dice "¿te crees que soy gilipollas? esos truquitos mentales funcionan con otros, conmigo no".
El viernes por la noche nada más llegar hice una recta progresiva para tener "la chispa necesaria" para la carrera. Resulta que el último autobús desde el John Lennon airport (no se podía llamar de otra manera) hasta el centro de la ciudad salía a las 11:45 PM, y eran las 11:45PM y estaba yo saliendo por la puerta del aeropuerto cuando ví el autobús a lo lejos aún parado. Pues "un progresivo" y ahí estaba yo a las 12 de la noche hacia el hotel.
La mañana del sábado la dediqué a visitar un par de museos y a inspeccionar la ciudad y la zona de llegada de la carrera. Aquello pintaba muy mal, llovía constantemente y hacía un viento que te tiraba el paraguas. Es una ciudad costera donde sopla mucho el viento. La foto de abajo es de esa mañana. No había visibilidad ninguna, el clima estaba tormentoso.
Si al día siguiente estaba igual, se iba a sufrir pero que mucho. Aproveché para visitar la TATE Gallery en Liverpool (sucursal de la TATE Modern de Londres). Tengo muy pocas oportunidades de ver un Jackson Pollock, Francis Bacon, Lucien Freud o Jeff Koons y no había que desperdiciar la oportunidad. Lo pasé como un enano y de postre tenían una magnífica exposición del surrealista René Magritte que acababa en unos días. Por la tarde básicamente descansar después de comer.
Estuvo lloviendo toda la noche, pero la mañana de la carrera cuando desperté ya no llovía. El día se fué abriendo un poco e incluso se pudo atisbar algo de luz detrás de las nubes. Los dioses de la maratón me habían protegido. Pero no todo iba a ser perfecto. Me levanté con dolor de garganta, era el inicio de la gripe, ya lo conozco de otras veces y de hecho en el momento de escribir estas líneas tengo un gripazo de campeonato. Pero el destino quiso que el dolorcillo inicial de garganta empezara la misma mañana de la carrera, eso no me iba a impedir correr. Si la carrera es un día más tarde, no hubiera tenido la fuerza para acabar. Ese día iba a correr.
Satisfecho con la ausencia de lluvia y algo preocupado por el dolorcillo de garganta, cojo el tren para ir a Birkenhead Park donde empezaba la carrera, al otro lado del río Mersey. Apenas caliento y paso bastante tiempo sentado para no gastar fuerzas. Avisan que la carrera va a empezar en 10 minutos y voy a mi cajón. Aquello estaba lleno de guiris, pero para un momento, ¿el guiri era yo, no?. Me situé bien para salir pronto porque los cajones de salida eran muy estrechos y llegan las 9:30 AM y la carrera no empieza. Ya todo el mundo se había despojado de las camisetas y ropa de abrigo y aquello no empezaba. Llegaban los mensajes de la organización "la carrera empezará pronto", "la carrera empezará en pocos minutos"...y todo el mundo pasando frío y esperando. Luego llegó algo más de información, la policía no daba el OK porque había problemas en algunos cortes de tráfico. Genial. Seguimos todos allí esperando de pie hasta que se da la salida.....45 minutos más tarde!!!!!!!!!!!! Vaya desastre, 45 minutos de pie pasando frío no es el mejor preludio de una maratón. Cuando llevas 30 kilómetros en las piernas te acuerdas de estos 45 minutos, estoy convencido que esta espera fastidió los tiempos de más de uno.
Se da la salida a las 10:15AM y la euforia de los corredores se notaba algo apagada debido a la larga espera. Si además de esperar 45 minutos de pie pasando frío hubiera estado lloviendo aquello hubiera sido lo más parecido a la guerra del Vietnam.
Los primeros 10 kms son por una zona residencial con las típicas casas inglesas de dos plantas. Intento controlarme y no ir demasiado rápido, me da la impresión de que me adelanta todo Dios. Pero yo tranquilo, a un ritmo vivo pero fácil. Básicamente estos primeros kilómetros son unos 9 hacia el norte y 9 hacia el sur en la península de Wirral. Cuando vamos por el kilómetro 6 o 7 llegamos a la costa en una zona donde no hay edificios y hacía un viento brutal, el típico que te tira hacia los lados. Intento resguardarme en un grupetto de corredores, pero los ritmos empeoran por el viento.
Cuando vamos por el kilómetro 19 entramos en el famoso túnel de Queensway de unos tres kilómetros y que conecta ambas riberas del río por debajo de éste. Recuerdo bajar y bajar y sentirme que llegaba a las profundidades del infierno. Aquello no tenía una bajada y subida graduales, tenía un perfil casi en forma de V. Obviamente el Garmin me da rápidamente el mensaje de "pérdida de recepción de satélites". Paso la media en lo más profundo del túnel sin saber bien el tiempo ya que el mensaje de "pérdida de recepción" me impedía ver el crono. Luego me dí cuenta de que había pasado la media en 1:40:33, 27 segundos menos de lo previsto pero más o menos según el plan. Había previsto ganar un par de minutos en la primera mitad que seguro perdería en la segunda Media, lo que no sabía entonces es que el perfil de la segunda Media era tan criminal que me iba a hacer perder no dos sino nueve minutos.
Casi al pasar la media comienza la cuesta del túnel. "Ahora viene lo chungo", pensé. Para un día de entrenamiento la cuesta de salida del túnel es cojonuda, pero para una carrera irremediablemente iba a colocarte encima bastante tiempo sobre tu marca objetivo, no tanto por la pérdida en la subida, sino por el bloqueo muscular. Aprieto los machos y comienzo a subir, después de un kilómetro de subida o así oigo un estruendo infernal y pienso "esto se cae". Habían colocado un grupo de tambores justo en la salida del túnel y aquello retumbaba como si un dragón nos esperara fuera para devorarnos.

Atentos al perfil de la salida del túnel de la foto. Ya estaba fuera del túnel y notaba que las piernas no iban igual que antes, estábamos en el kilómetro 23 por ahí y ya no iba igual de fresco. Pero las cuestas aún no se habían acabado, tras unos 800 metros de llaneo comienza Parliament Street, esta era la puntilla muscular para todos. Aquí si que había que apretar los machos, la pendiente durante unos 600 metros era más dura que la del túnel.
Para hacerse una idea, la famosa y temida cuesta de Heartbreak Hill en la maratón de Boston sube 27 metros en unos 600 metros. Desde la parte baja del túnel de Liverpool se suben 106 metros en 4,5 kilómetros, son cuatro Heartbreak Hills seguidas. Me descojono de los que dicen que la cuesta Rompecorazones es durísima. Oh, Heartbreak Hill, qué miedito!
Hemos llegado al kilómetro 26 y ya comenzamos a bajar hacia Sefton Park, pero las piernas están muy tocadas. Esto no es muro ni exceso de ritmo, esto es bloqueo muscular. He leido muchos foros después de la carrera y a todo el mundo le mató esta subida casi constante de 5 kms. El Garmin después de la salida del túnel nunca llegó a volver a coger señal bien, me daba disparates continuamente, así que iba por sensaciones fijandome en las millas.
Sefton Park es una especie de Casa de campo pero con toboganes contínuos. Allí nos meten unos 10 kilómetros horrorosos, sin animación y entrando y saliendo continuamente del parque. Aquello parecía que no acababa nunca y cada nueva cuesta era una tortura para las piernas.
En el kilómetro 35 pensaba que estaba muerto muscularmente hablando. Sé que no se debe probar nada nuevo el día de la carrera, pero al pasar por un puesto de geles cogí uno y me lo tomé. Necesitaba agarrarme a alguna esperanza para acabar y esa esperanza era el gel.
En el kilómetro 38 sabía que estaba muerto. Salimos finalmente del eterno parque con cuestas y llegamos a Parliament Street de nuevo, pero esta vez era de bajada. Aquí veo lo que sin duda fue la imagen de la carrera. Me cruzo con cientos de corredores que suben Parliament Street, corredores más lentos de 5 horas en maratón. Venían absolutamente todos muertos. He visto gente caminar en las maratones de asfalto, pero nunca nunca en mi vida he visto lo que allí vi. No exagero si digo que subían como unos 600 corredores y el 95% subian caminando. En mi vida he visto esto, ahí había más de 500 corredores todos caminando. Y estaban en el kilómetro 26!!!!!!. Ahí me dí verdaderamente cuenta de lo dura que era esta maratón.
En el kilómetro 40 deseaba estar muerto. Pero ya no quedaba nada. De repente, en una bajada me da un "trallazo" detrás de la rodilla derecha, el desgaste muscular ha sido mucho. Me da un dolor de repente pero parece que me permite seguir corriendo y sigo. Ahora esto consiste en resistir, aguantar los golpes y esperar a que suene la campana para ganar a los puntos.
En el kilómetro 42 ya me doy cuenta de que soy demasiado duro para morir ese día. Ya estoy dentro de la ciudad y hay mucha animación. Entro solo en la meta con manos arriba en 3:30:08. La marca engaña, esta ha sido sin duda la maratón más dura de las seis que he hecho. Con este tiempo discreto soy el 311 de 5.000 entrados a meta, signo inequívoco de la dureza del recorrido.
En resumen, no quedé inicialmente demasiado satisfecho con el tiempo conseguido al entrar en meta, pero había diferentes señales en carrera que me decían que aquel recorrido estaba siendo una escabechina. Los cuatro Heartbreak Hills seguidos después de la media están bien para una carrera de montaña, en asfalto te dejan muy tocado. Maratón muy dura y a ratos muy ventosa. Visto en perspectiva, quedar el 311 de 5.000 creo que no está demasiado mal. Salvo el problema de los 45 minutos de la salida, el resto fenomenal. En mi vida me han dicho tantas veces "Well done", me sentí un héroe, como todos los 5.000 que terminamos ese día. Da igual lo rápido o lento que vayas, acabar una maratón es una experiencia más grande que la vida.
He encontrado el video de abajo que es un pequeño resumen de imágenes de la carrera. Si alguien tiene unos minutillos se lo recomiendo. No es especialmente épico, pero yo casi lloro viéndolo y recordando todo el esfuerzo de todos esos corredores que el día del cumpleaños de John Lennon corríamos juntos una maratón. Ojo al detalle de las caras en la llegada, mucho corredor "echo polvo". Esto es maratón!
No tuve problemas con el ipod, de hecho vi algún que otro "bandit" como yo. Después de la carrera pude volver a ver después de 10 años a mi amigo Phil y conocer a su familia. Estuvieron conduciendo durante más de dos horas para venir a Liverpool desde Leeds. ¿qué más se puede pedir de un fin de semana?
‘’Primero transformé la chispa en una llama. Esta se tornó en fuego, y el fuego en un incendio incontrolable’’ – Cus D’Amato, explicando como entrenó a Mike Tyson –
El Domingo volveremos a vernos las caras, y esta vez en serio. Será nuestro sexto combate. Los cinco anteriores los he ganado yo, el primero y el último por KO y el resto a los puntos, sufriendo. Pero pega, no pasa nada, no me harás daño, en serio. Hasta ahora casi siempre he ido a por el intercambio de golpes desde el principio y admito que he sufrido. He aprendido que no puedo empezar a lanzar directos desde el principio, tengo que hacerte bailar, desgastarte, llegar fresco a mitad de combate y sólo entonces soltar algún gancho, algún cruzado para mantener la distancia. Y cuando he aguantado haciéndote bailar tres cuartos del combate, es en ese momento cuando tengo que sacar todas mis energías para tumbarte. Cuando se acerca el final es cuando uno se da cuenta de que es demasiado duro para perder.
¡Hey, ese crochet me ha pasado muy cerca!, no está mal. No es un combate equilibrado, soy muy pequeño comparado contigo. Te tengo respeto, ya no te tengo miedo como al principio, pero sé que en cualquier despiste puedes alcanzarme fuerte y casi tirarme a la lona. Si me confío puedo pasar de tener el control del combate a sentirme miserable en cuestión de minutos. La guardia no se baja nunca. Sólo podré bajar algo la guardia al final cuando te tenga contra las cuerdas y me lance a toda velocidad a soltar un golpe detrás de otro.
¡Pero no seas nenaza, pega de verdad, que no duele!. Estoy preparado para todos tus trucos baratos. Estoy avisado de que lloverá. Piensas que a alguien de cerca de los trópicos la lluvia le puede hacer daño. Quizás sí, llevaré la ropa imprescindible para que no se cale y tomaré medidas para las ampollas y las rozaduras. Quiero que sepas que yo no soy un alguien cualquiera. ¡Uff, casi me das! ¿qué, te estás enfadando?. Justo a la salida del túnel intentarás sorprenderme con un cuestón de un par de kilómetros. Ya estoy preparado, sé que estará ahí y lo pasaré. Sólo vendrán pensamientos positivos a mi mente en ese momento.
Hoy estamos jugando, el Domingo no será un juego. Te aviso que no suelo ir hasta tan lejos para perder, la derrota no es una opción. Quizás esté algo más ligero que otras veces, te haré bailar. Aguantaré tus golpes y tus trucos baratos. El maratoniano se entrena más para aguantar golpes que para darlos. Y cuando creas que me has derrotado, sacaré fuerzas de las que he reservado para ganarte: directo, crochet, jab, directo y ya serás mío. Dejaré que te confíes mientras bailo durante 30 kilómetros. ¡Uff, ese ha dolido!
Hasta el domingo es sólo un juego...
El 9 de Octubre es el cumpleaños de John Lennon, cumpliría 71 años. John me ha invitado a su fiesta y ese mismo día estaré celebrándolo corriendo una maratón en su ciudad natal, como no podía ser de otra forma. Hemos caminado juntos durante 17 semanas, me ha servido de inspiración, me ha servido de motivación para entrenar durante tanto tiempo para un solo día. Ahora da igual lo que pase, el trabajo está hecho y lo mejor es que he disfrutado como un enano. Si ahora por algún motivo no pudiera correr, no me vendría abajo, me lo he pasado bien, me he divertido. Pero tranquilos porque eso no pasará, estaré corriendo junto a John el Domingo que viene y me animará en los momentos difíciles. Al entrar en meta me acompañará y levantará los dos dedos índices hacia arriba, como hacen los campeones.El tapering me mata, es esa fase tan importante pero que siempre subestimamos, pero nunca sé si estoy entrenando mucho o poco. Supongo que nadie lo sabe, reduces kilometraje e intensidad de los entrenamientos pero nunca sabes si esa reducción es mucha o poca. El tapering es un sinvivir, vas mal en los rodajes, sientes que pierdes la forma, sientes que no estás entrenando, que subes de peso. Pero hay que hacerlo, aunque prefiero una semana de 90 kilómetros que una de 45, todo sea por llegar fresco y con "hambre de carrera" el día de la maratón.
El secreto del tapering es buscar el punto exacto entre no perder forma y reducir entrenamiento para llegar fresco. ¿Y eso cómo se hace?. Pues haciendo menos kilómetros e incluyendo calidad. Hay múltiples estudios que indican que la forma física se gana más rápido con la calidad que con la cantidad de kilómetros, así que eso he hecho esta semana. He reducido muchísimo los kilómetros, pero he seguido incluyendo calidad para que la forma no se pierda.
La semana quedó así:
- Lunes: 12 kms a 4:43 min/km
- Miércoles: 3K + 2x2000 + 5K (dosmiles a 4:20 y 4:16 min/km, no hay que pasarse)
- Viernes: 12K gorrineros a 4:59 min/km
- Domingo: 3K + 1x3000 + 3K + 1x3000 (tresmiles a 4:20 y 4:25 min/km, sin pasarse)

