El efecto Pigmalión en el Running



El éxito o fracaso de una carrera va directamente relacionado con las expectativas puestas en la misma. Participamos en numerosas carreras durante el año, de unas salimos contentos y de otras no. Pero lo curioso es que no salimos siempre más contentos de aquellas en las que hemos conseguido mejores tiempos. Esto va a depender de las expectativas depositadas en la misma.

La expectativa es la posibilidad razonable de que algo ocurra. Hemos entrenado bien, los buenos entrenamientos nos han puesto una marca en la cabeza, vamos a ir a por 1:30:00 en Media Maratón. Nuestra mejor marca anterior es 1:32:00. Termina la carrera y hemos hecho 1:30:30, un minuto y medio por debajo de nuestra anterior marca!!!! Deberíamos estar contentísimos, pero no lo estamos. Esto se debe a las expectativas, esperábamos 1:30:00 y no lo hemos conseguido, hemos acabado por debajo de nuestras expectativas.

La expectativa debe tener algo sólido que lo sostenga, debe ser razonable. Como runners, los entrenamientos y tests previos nos dirán si nuestras expectativas son razonables. “Tirarse a la piscina vacía con una marca" es simplemente esperanza o acto de fe, pero no es una expectativa razonable. La expectativa es por tanto aquello que se considera probable que suceda y lo encontramos en todas las facetas de la vida. Cuando pedimos un café en un bar esperamos un café, ni más ni menos. Pero si el café viene con un mini-croissant de cortesía esto ha superado nuestras expectativas y como consecuencia recibimos la percepción de un mejor servicio. 

Las expectativas en nuestro mundo de corredores populares van muy ligadas a la profecía autocumplida, al efecto Pigmalión. Este efecto se llama así por la leyenda de un rey que se enamoró de una estatua que él mismo había esculpido y pidió a los dioses que le dieran vida. La Psicología usa esta historia como ejemplo de casos donde las expectativas de una persona respecto a otra afectan a su conducta de forma que éstas se confirman. ¿Nos suena esto en el Running?

Somos seres sociales, tan importante como correr una carrera es prepararla y luego contarla. Yo diría que entrenarla, correrla y contarla tienen distribuida su importancia al 33% cada una. Entrenamos y los ritmos van saliendo, pero no las tenemos todas con nosotros. En las redes sociales, en los blogs, en los entrenamientos, nuestros compañeros nos dicen cosas como “vete a por esa marca, sé valiente, te veo bien, puedes hacerlo” y esto se acaba quedando en nuestra cabeza. En carrera recordamos esto que nos han dicho y vamos a por esa marca y la conseguimos y somos más felices que nunca. Se ha producido el efecto Pigmalión, las expectativas de otros sobre nosotros han sido más fuertes que las nuestras y se han acabado cumpliendo.

En otras ocasiones el efecto Pigmalión se da en el hecho de acabar una distancia exigente como una maratón o una carrera larga de montaña. Llevamos unos años entrenando, ya corremos medias maratones y de repente nuestros amigos comienzan a decirnos “ya estás listo para la maratón, puedes hacerlo sin duda, no te lo pienses”. Nuestras expectativas nos indican que nos quedan un par de años de entrenamiento de resistencia para conseguirlo, que no seremos capaces. Pero por algún motivo, las expectativas de los demás sobre nosotros nos empujan a tirarnos a la piscina e ir a por la maratón. Cuando logramos terminarla se produce un estallido de felicidad y autoconfianza que desconocíamos, el culpable es “el efecto Pigmalión”.

Así que ya sabes, la próxima vez que consigas acabar un reto llevado por las expectativas que tienen los demás sobre ti, recuerda al Rey que se enamoró de su estatua. Estarás nuevamente poniendo en práctica el “Efecto Pigmalión” miles de años después. Eso sí, asegúrate que la piscina tiene algo de agua antes de tirarte en ella, que hay mucho bloguero "intrépido" por ahí.

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24 Comentarios:

  1. Interesante entrada Gonzalo. Lo verdaderamente interesante seria conseguir el objetivo independientemente de que te lo digan los demas. Es cierto que los buenos acontecimientos no parecwn tan buenos si no los compartimos. Pero las redes sociales nos estan afectando tanto en las vidas cotidianas que acabamos viviendo del escaparate. Yo admiro a esos corredores que estan en el anonimato, que no cuentan nada del running en las redes pero que salen todos los dias a correr. Esos son para mi los verdaderos runners.
    Todo esto hace que busquemos la aprobacion fuera y no en nosotros mismos. Que si los demas no nos dicen que somoa capaces, crwemos que no lo conseguiremos. Si correr es un acro de fe, de esa manera no lo demostramos.
    Tirate, y la red aparecera!

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  2. Qué buena entrada Gonzalo. La verdad es que la confianza que depositan los demás en nosotros es lo que nos impulsa en ocasiones a hacer cosas para las que no falta arrojo. En el atletismo popular lo vemos a diario, pero creo que es algo aplicable a todos los aspectos de la vida.

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  3. Muy interesante entrada Gonzalo y la verdad es que da mucho que pensar. Para conseguir algo creo que lo primero que debemos hacer es creérnoslo nosotros y en todo caso luego afianzar esa confianza con los demás, pero dejarnos empujar por los demás es cuanto menos peligroso...

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  4. Hostias, la tengo que leer twice! Muy bueno... es que esto de las redes sociales es como la pólvora. Desde luego tiene cosas muy buenas, y cosas muy malas.

    Saludos crack.

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  5. Una buena reflexión, muchas veces nos dejamos llevar por los consejos o experiencias ajenas sin tener presente cual es nuestra situación real.

    Lo malo es cuando los que nos engañamos somos nosotros mismos, cuando creemos ciegamente que podemos conseguir un reto pero de una forma totalmente irracional sin tener presente nuestra situación.

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  6. La motivación siempre es fundamental y no cabe duda que las redes sociales son una fuente importante, pero no sucumbamos a la presión insoportable. Todos conocemos a gente que abandona temporal o definitivamente por una mala selección de expectativas.

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  7. Cásate y tendrás sexo a diario.

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  8. Importantísimo, sí señor. El efecto Pigmalión es tan importante que puede llevarnos al éxito pero no hay que olvidar que a veces también ejerce el efecto contrario y acaba presionando, sobretodo si las expectativas vienen de fuera. De ahí lo de taparse de vez en cuando.

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  9. Buenísima entrada, Gonzalo! Como siempre, cuanta razón tienes.

    Yo soy de la opinión de que hay que usar las redes sociales lo justo y necesario antes de una carrera o reto, de esa manera hay menos presión. Si conseguimos nuestro objetivo entonces "A compartir" se ha dicho jeje.

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  10. Mejor tener buenos amigos que te conozcan bien porque si no te pueden vaciar la piscina en un exceso de animos,jajaja.

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  11. Madre Gonzalo, que interesantísima entrada, buenísima reflexión desde luego. Aunque creo que si llegamos a plantear objetivos razonables, es muy posible cumplirlos al 100%.

    Me tiembla la mano pensando en este tema mientras mi cabeza también piensa en este domingo yendo a la Carrera del Agua...

    Un abrazazo

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  12. Muy buena entrada.
    Yo de casi siempre intento ponerme objetivos razonables y meditados, aunque cuando por cualquier circustancia el reto es mayor tambien aflora el margen ese que desconocemos de nuestras capacidades, aunque asumamos mayores riesgos.
    A nivel de corredor tambien intento aplicar la cordura, pero a ver donde me lleva. ¿que hago yo apuntado en una maraton? jajaja... ¿quien a dicho cordura?

    Un abrazo

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  13. Ilustre Gonzalo todo esta en la mente, si los demas creen en ti porque no hacerlo???,tambien puede pasar que si los demas no creen en ti pueden no salir las cosas y es que al final lo que queda es la autoconfianza,es el mayor de los tesoros,si tu crees en ti puedes hacerlo lo crean o no otros, pero si encima se cuenta con el aval de otros la confianza de uno se dispara y es mas probable llegar al objetivo,te lo crees,lo creen y sale,pero sobretodo es uno mismo el que debe creerselo independientemente de la opinion de los demas, sin ti mismo no hay nada que hacer.Gran entrada,en tu linea.
    Un abrazo.

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  14. gran entrada si señor, el problema es cuando no lo consigues y ya no es que estés mal contigo mismo si no que parece que has defraudado a un montón de gente que creía en ti.
    Pero como normalmente es buena gente, te acaban levantando el ánimo y a los dos días ya estamos de nuevo ahí buscando nuevas espectativas....
    saludos

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  15. Muy interesante sí señor.
    Ahora cada vez que supere un reto no podré quitarme de la cabeza la imagen del rey mirando enamorado a su estatua.
    Y por muy grata sorpresa que te lleves si al pedir un café, el camarero te regala un minicroissant, ni de coña cambio la sensación por la de pasar bajo le arco y ver que has conseguido MMP,ja,ja.

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  16. Las redes sociales son el mejor ejemplo del "Efecto Pigmalión"!! Y por supuesto, si eres de los que te dejas influenciar fácilmente pues con los mensajes tipo, venga tu puedes, eres lo máximo, etc...hasta se apuntan al Maratón de Sables!
    Pero bueno, esto se puede ver desde el punto de vista negativo y positivo, negativo porque te puedes liar y crearte falsas expectativas y en lo positivo que muchas veces necesitamos esas palabras de ánimos de otra gente para seguir adelante y confiar más en nosotros mismos, por tanto, es un arma de doble filo que hay que saber utilizarla!
    Buena entrada!
    bss
    Tania

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  17. Buena entrada , cómo de costumbre Gonzalo!
    Generalmente cada uno ya sabe donde está su nivel, minuto arriba minuto abajo. Efectivamente la gente siempre te anima a ir a más y se piensa en ello. En mi carrera de este domingo yo tengo un tiempo real y Pigmalión dice otro.. Pensaré en Pigmalión seguro.
    Un saludo.

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  18. ¡Estupenda reflexión!,creo que las espectactivas las debe saber uno mismo,uno debe saber donde se encuentra y hasta donde puede llegar.Valorados los entrenos y el trabajo realizado,deseará marcarse su tiempo (su espeectativa).Creo que las redes sociales ayudan bastante a positivarte para conseguir metas,pero sabiendo donde está,como he dicho antes.
    Si termino haciendo la maratón, seguro que será gracias a vosotros y espero el "efecto pigmalión", un abrazo.

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  19. Yo creo que no me dejo influir mucho, ya soy un poco inconsciente de serie :)

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  20. Claro esta lo que pasa es que muchas veces nos metemos en arenas movedizas y no nos damos cuenta... nada mas que cuando no podemos salir de ellas, en vez de cuando estamos hundiendonos.
    Gonzalo dentro del esfuerzo que nos exigimos... a ciertas edades ser un atrevido es una osadia, te lo digo porque de joven el abuelo pocas veces fallaba.
    Un abrazo y una muy buena explicacion la tuya.

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  21. estoy de acuerdo contigo Gonzalo,lo que pasa es que esas expectativas que en teoría nos/creamos a algunos amigos en las redes luego cuando no se cumplen, nos empeñamos en buscar alguna excusa que nos haga resarcirnos del fracaso o enseguida animamos de nuevo al sujeto a que lo intente de nuevo con el típico: tomar la salida ya es un triunfo , había que estar ahí para vivirlo, hiciste lo correcto(esto es aplicable a las excusas)etc,etc haciendo un flaco favor.
    hay que reflexionar y ser consciente de donde nos metemos,ya bastante exigentes somos con nosotros mismos como para dejarnos llevar por presiones externas.un saludo

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  22. Muchas veces, y hablo por mí, el hecho que haya buenas expectativas de otros compañeros hacia el resultado que puedo obtener en una carrera me crea una presión añadida. Esta presión es tal que si el resultado final no es el esperado me quedo hecha polvo.
    Una vez más corroboro lo de "running is mental". Eso sí, con una buena base de físico que ayude a llevar a cabo el reto a cabo.

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  23. Normalmente mis compañeros tratan de "disuadirme" para lo contrario, ya me dan por caso perdido y por suerte encontré el refugio en lugares como este :)

    Sigue con este tipo de entradas Gonzalo!

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  24. Ese efecto, al menos en mi caso, es inevitable pero por suerte dura apenas un par de días, pocas horas o simplemente minutos. Creo que muchos corredores apuntamos a veces a la luna... O que damos más valor a los días y momentos malos que a los buenos. Pero con la cabeza fría, cuando realmente vemos lo que hemos mejorado, lo que hemos conseguido o lo que no hemos perdido con la edad, es cuando realmente saboreamos el fruto del esfuerzo. Pero el que no haya acabado una carrera espectacular maldiciendo por no haber hecho 30 segundos menos, creo que no es humano... ;)

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