La lírica del esfuerzo


Desde hace muchos años asisto a una o dos óperas anuales. Tengo la suerte de vivir en una ciudad con un consolidado festival de ópera que ya es patrimonio cultural y que ha resistido a los años de crisis. La primera vez que decidí ir a una ópera pensaba que aquello era una sucesión de arias de esas que todos conocemos, pensaba que iba a ver un concierto de Greatest Hits de ópera y nada más lejos de la realidad. Me costó mucho digerir aquello. Sí, había algún aria que me sonaba, pero también había obertura, recitativos y coros en una obra con duración maratoniana. Salí de allí diciendo que la ópera y yo no habíamos nacido para que se encontraran nuestros caminos.

Esta sensación de "vaya coñazo de concierto" es bastante habitual, más si cabe en España donde la educación musical en los colegios se limita a enseñarte a tocar la flauta. Nuestra cultura musical general básicamente se limita a los 40 principales y otras radiofórmulas.  

Pues a pesar de haber salido de aquel teatro pensando que la ópera era un coñazo máximo, una semilla quedó plantada en elgún lugar del hemisferio derecho de mi cabeza. Al año siguiente pensé que debía darle otra oportunidad, elegí alguna de las más conocidas del repertorio (siempre lo hago) y me presenté en el gallinero de nuevo, mi hábitat natural hasta hoy en día. Poco a poco le fuí cogiendo el gusto, entendiendo algo más de qué iba aquello y recorriendo el camino hacia su disfrute. Pero costó, no fue un camino sencillo.

Constantemente escuchamos frases de corredores populares del estilo "lo mío es la maratón, soy diesel", "odio el asfalto, a mí lo que me gusta es la montaña", "lo mío es la velocidad, la maratón es para lentos" o "la montaña para las cabras". Nos especializamos, nos acomodamos en aquello que por algún motivo dominamos y nos quedamos en zona de comfort. Es natural, bien por nuestra fisiología o por nuestra disponibilidad para entrenar, preferimos alguna distancia y terreno. Nos hacemos corredores de montaña si tenemos el desnivel en la puerta de casa, nos hacemos corredores de asfalto si vivimos en llanura con poca disponibilidad para ir a entrenar al campo.  

Si eres de los del vagón delantero, es normal que quieras seguir especializándote en lo que haces bien y rascar algunos segundos a tu ya buena marca en la distancia que sea. Más aún si te dedicas a esto de forma profesional o semi-profesional. Pero para un corredor popular encasillarse en una distancia es renunciar a algo. Sinceramente, me gusta tanto correr que me costaría renunciar a algo en este mundo.

En la variedad de pruebas, terrenos, distancias, está el auténtico placer. Han tenido que pasar años simplemente para conseguir cierta sensación de control en una carrera de montaña y no sentirme como una marioneta a la que la carrera maltrata, y aún no lo domino, pero sigo insistiendo en algo ue podía haber abandonado hace años. Dominar lo que no dominas puede ser tan placentero como rascarle unos segundos a la marca que tengas. Correr todos los años los mismos 10K y las mismas Medias Maratones es soberanamente aburrido, admítelo. Mismo circuito, misma gente, mismo calor y la sensación de que tus mejores marcas ya las hiciste hace años. ¿Entonces por qué no cambiar? ¿Si sólo corres montaña por qué no darle una oportunidad al asfalto? ¿Y si eres asfaltero por qué no darle una oportunidad a la maratón o a la montaña?

Lo normal cuando cambias a algo que no domines es que salgas de allí decepcionado. Precisamente porque no lo dominas tenderás a pensar que "el asfalto es una mierda" o que "la montaña para el que le guste", pero piensa que desencasillarte te hará un corredor más completo, un corredor total. La adaptación a los cambios es larga, no se da de repente. Hay que sufrir y entrenar, aceptando que estamos en un campo nuevo que no dominamos, pero se consigue. Y esto no significa competir cada fin de semana a tontas y a locas, sino elegir bien los objetivos y variar de terreno o distancia según la temporada. Hay vida más allá de los 10K y las Medias Maratones, dale una oportunidad. 

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16 Comentarios:

  1. Yo he tenido la suerte de ser un poco Ocaña: el "francés" para los españoles, el "español" para los franceses. El tener un pie en la ciudad y otra en una zona más montañosa y de pueblo me ha permitido disfrutar del asfalto tanto como de los senderos. Eso sí, maldecí como nunca la tierra con mi primera competición de trail: en cinco minutos dos torceduras de tobillo y cuando debuté en el asfalto (pechos dignos del manto sagrado.

    Cuando uno suelta el típico "Soy alérgico al..." no sabe lo que se pierde.

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  2. Buenos días,

    te saluda el corredor desencasillado.

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  3. Muy buenos dias. Tienes toda la razón del mundo.Soy de los que corre por todos los terrenos y todas las distancias desde un 5K a 60K de trail. Nunca estaré en la parte delantera de ninguna competición, pero lo que llego a disfrutar es increible.

    Tengo compañeros que solo corren montaña y piensan que soy un bicho raro por tocar el asfalto; no saben lo que se pierden con esa sensación de velocidad que cojes tras una temporada en el asfalto.Uno de los mejores entrenos para la montaña :)

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  4. Es complicado salir de la zona de confort, sobre todo cuando ello supone cambiar de aires o supone un mayor desembolso económico del que estás acostumbrado a realizar (que el dinerico del bolsillo también cuenta). Si bien es cierto y tengo que darte la razón, que hay que cambiar de vez en cuando porque es muy aburrido hacer siempre las mismas carreras, por los mismos terrenos, las mismas distancias, etc.

    Aunque ser un corredor más completo, no sólo supone cambiar de vez en cuando, sino también repetir una y otra, y otra vez, para aprender de tus errores, para entrenar tu cuerpo/mente y para tratar de mejorar en lo que inicialmente emprendiste.

    Por tanto, podría ser interesante plantear un término medio entre "no salir de la zona de confort" en el día a día pero que de vez en cuando, demos unos cuantos pasitos para alejarnos de ella y probar cosas nuevas. "En el término medio está la virtud".

    De todas formas, muy buena entrada, me identifico mucho con ella. Hacer siempre lo mismo, me aburre.
    Un saludo.

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  5. Pues soy de esas corredoras que está en su zona de confort, mea culpa! :-P hay que ir pensando salir de allí para buscar nuevas emociones! :-)
    bss
    Tania

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  6. Eso de la zona de confort me recuerda a eso de "ha salido de mi zona de amigos" que dicen en lo reality shows USA.
    Pues para mi, el gallinero de una ópera es una "zona de confort". Voy poco, menos de lo que me gustaría. Entre el #postureoOpera que invade mi ciudad y que hace que casi todo se venda para poder decir "yo estuve alli" y que me parece objetivamente caro, voy poquito. Y siempre a gallinero. Pero me gusta, aunque posiblemente no entienda ni castaña. Pero lo bello es bello aunque sea incomprensible.
    Al margen del rollo gafapastas cultureta yo soy de los que hasta hace poco sólo corría carreritas de pueblo. Comprendo que hay a quien le puede, nos puede el confort. Tampoco es ningún crimen... aunque pueda llegar a ser aburrido.

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  7. Estoy contigo, aunque el maratón nos pone a todos en nuestro sitio, las carreras de montaña son muy emocionantes y no deja de ser un gran reto. En una carrera de montaña de 28 kms que hice, sufrí tanto o mas que en una maratón.

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  8. He de reconocer que me he vuelto mas montañero que asfaltero, pero sin abandonar alguna Maratón al año y aquí si entra la zona de confort en correr todos los años la del pueblo.

    Desde luego cada terreno te hace trabajar unas características que se aprovechan perfectamente en el otro, así que cuanto mas crucemos monte con asfalto mas completos seremos.

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  9. Yo rindo mejor en montaña (hasta maratón), pero ni se me ocurre dejar mis medias y maratones de asfalto, lo que me da pereza todavía son las ultras de más de 6-8 horas de competición, me perdería el aperitivo, la comida, sobremesa y la siesta tras la mañana de carrera.

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  10. Yo combino montaña y asfalto, por ese lado no es mi caso, aunque si en las distancias, mostraba un "odio" por las distancias cortas al sentirme agobiado y no disfrutar en ellas (nunca he corrido un diez mil) pero llevo un tiempo decidido a dar el salto a esas aventuras, a ver que tal...

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  11. Me gusta correr. Cualquier distancia y en cualquier terreno. Así de simple.

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  12. Yo soy flor de asfalto, pero menos de 21K ya son difíciles. El ritmo rápido no es para mí y en una 10K siento que apenas estoy levantando presión de vapor cuando ya llegué a la meta!
    Saludos desde México
    www.cronicasmaratonytriatlon.blogspot.com

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  13. Me gusta correr largo pero hay otras cosas que me llaman la atención, una es la velocidad que se me da bien, correr por la nieve y otra que me gustaría es aprender es a pasar vallas, creo que es lo más espectacular del atletismo.

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  14. Me encanta cómo empiezas hablando de una cosa y acabas relacionándolo con el running, eres único y por cierto, tienes toda la razón!

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  15. Yo tengo la suerte de tener un tío melómano que me llevaba al gallinero del Liceu, antes del incendio, donde los asientos eran tan estrechos que no me podía sentar (eso si que era disconfort) Desde entonces me encanta la opera, aunque reconozco que no entiendo mucho En mi ciudad me pasa lo que a Novatillo.
    Respecto a lo de correr, disfruto un poco con todo, pero hay cosas que tienen mejor sabor, por ahora

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  16. Nunca se puede decir de este agua no beberé , y no solo un vasito, sino un barreño. Mientras el cuerpo aguante. En lo que respecta a la opera, llamame inculto, pero me da pereza.

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