Big Sur Marathon y el sueño de Jack Kerouac


Ayer fue un día clave en el calendario maratoniano internacional. Multitud de maratones se han celebrado este último domingo de Abril. Madrid, Londres, Dusseldorf, etc. Pero hay una maratón especial que desde hace años me llama cada Primavera, una relación dolorosa de amor imposible, Big Sur.

Hace muchos años hice un viaje en coche norte-sur desde San Francisco a San Diego en California. Uno puede pensar que toda la costa californiana es parecida, con grandes playas, tablas de surf y chicas en bikini. Pero el norte es notablemente diferente, el agua está fría y también hay costa, pero no la habita los vigilantes de la playa, sino focas y leones marinos.


Hay una parte de la costa norte-central de California que atraviesa la histórica Highway One que es de una fantástica belleza escénica. El primero que la vió fue el marino Juan Cabrillo en 1542 y luego sería otro español, Fray Junípero Serra, quién se instalaría un poco más al norte de Big Sur, en Monterrey, y fundaría las primeras misiones españolas. Por cierto, Juan Cabrillo tiene un nombre muy maratoniano. Lo veo: JUAN CABRILLO, dorsal 27015.


En aquel viaje pude haber conducido por las autopistas californianas de 8 carriles en cada sentido, pero eso no tenía demasiado interés. Quería conocer Big Sur y lo atravesé por la costa en la Higway One. Tardé el doble, pero me sentí como una estrella de cine en aquellas películas en blanco y negro donde el protagonista huía por estas carreteras costeras con su descapotable.


La belleza y el misterio de la soledad del paisaje atrajo muchos artistas en la mitad del siglo XX. Allí se instaló Henry Miller, marido de Marilyn Monroe, Emile Norman y muchos escritores de la famosa generación Beat liderados por Jack Kerouac

Años después de estar en Big Sur y conectado con mi nueva pasión maratoniana, descubrí que allí se hacía una maratón, la Big Sur Marathon y me lamenté de no saberlo cuando hice mi viaje. Desde entonces hay algo que me llama desde allí fuertemente cada año, pero sé que aún no es el momento. Es una maratón escénica, durísima con muchas cuestas, con poca animación y con relativa poca participación. Hay que madrugar mucho para salir al alba, al estilo americano, para encontrarse con unas cuestas de la muerte, viento y prácticamente nadie que te anime durante el recorrido. El premio es correr en una zona de inigualable belleza que además está llena de arte e historia. 


Kerouac es uno de los principales escritores del siglo XX. Se llamaba asimismo como "el poeta del Jazz". Su obra más famosa tiene título de libro de autoayuda runner "En el camino", y es una celebración de los espacios abiertos, del descubrimiento de un nuevo mundo. Probablemente Kerouac pasó su vida más cerca de la marihuana y la botella que del deporte, pero su obra conecta con la mentalidad libre del corredor y sus ansias de descubrir nuevos espacios vírgenes. ¿A quién no le gusta correr por zonas donde sabes que casi no va nadie?

Dos grandes, Ciry DG y Dean Karnazes

Una de las finishers en la maratón de Big Sur de ayer fue Ciry DG ( http://conquering26-2.blogspot.com/), una canaria que vive en San Diego y para la que el correr es parte importante de su vida y la de su familia. No puedo sino sentir envidia sana al leer su experiencia y decirme a mí mismo que debo tener paciencia, pero que algún día dentro de muchos años yo también me uniré a Kerouac "en el camino" y estaré allí corriendo su maratón.  

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CONVERSATION

7 Comentarios:

  1. Me tocas la fibra, soy de los que pilló Kerouac de adolescente y, claro, acabé rendido; en cambio, no entendía lo grotesco de Bukowski. Ahora, algo (no mucho) más maduro lo relativizo: me parece un estupendo 'escupidor' de grandes frases y un no tan buen desarrollador de historias y a Bukowski como la gran voz de esa generación.

    Esa Maratón la tengo que hacer una vez en mi vida. Dichoso tú que surcaste la Highway One, debía ser un viaje que te marca de por vida.

    Salud.

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  2. Desde luego un maratón para los de la "vieja escuela", en la que por edad no me puedo incluir pero si por espíritu ;)

    Esto es lo que hace especial una prueba, no un circuito totalmente plano de 42 km que al final en muchas ocasiones se reduce a una sucesión de calles y algún monumento pero sin nada que destaque fuera de lo común...

    No lo conocía ni había oído hablar de él, ¡gracias Gonzalo!

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  3. Yo también he hecho el recorrido un par de veces ( en coche ), y te diré que a pesar de que el escenario es majestuoso, como que "no me pone" ( me estaré haciendo mayor); tengo muchas, quizá demasiadas cosas en el "must do".

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  4. Como dice Tomás, si empezamos a llenar el "must do" de maratones "especiales" no tendremos tiempo de otras cosas, algún día....

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  5. Una a tener en cuenta, aunque seguro que el mundo está lleno de maratones pintorescas de las que no tenemos ni idea.

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  6. Tiene una pinta de dura tremenda. Cuestas, todo curvas, viento de cara, humedad y frío. Por el País Vasco hay carreras que pasan cerca del mar, si hay que meterse en un fregao mejor cerca de casa.
    Mira este, para cuando estemos jubilados: http://mooreamarathon.com/
    Sueña con Moorea.

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  7. Muchas gracias por la entrada, Gonzalo! Es la carrera mas bonita y más dura que jamás he corrido. Las vistas espectaculares pero unas cuestas….y un viento .... La maratona de San Francisco y la de Madrid se nos queda absolutamente plana comparada con la de Big Sur.

    Desafortunadamente, en el km 25 me encontré con el tío del mazo pero aun así logre pasármelo bien, ya que acabe corriendo durante 2 horas con el famoso atleta olímpico Jeff Galloway, aunque su plan de ataque casi me deja sin piernas ( intervalos de 15 minutos a toda mecha) Madre de la madre! Por favor, te doy permiso para que me tires de los pelos en los próximos meses si notas que no estoy entrenando. Necesito hacer marca en la maratona de Nueva York. Un beso muy grande

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