Bobbi Gibb, la pionera de Boston Marathon


Quienes corremos hoy podemos llegar a pensar que el fenómeno de las carreras populares siempre ha sido así. Pero sólo tenemos que remontarnos diez o quince años atrás para encontrar un panorama muy diferente al actual. El grueso de corredores de carreras estaba formado por corredores de equipos de atletismo, gente que entrenaba duro con años de experiencia y colmillo retorcido. La participación en estas carreras era ínfima comparada con el boom actual y en general se corría para competir, no para pasarlo bien. En este escenario la participación femenina era muy escasa.

Para mí el aspecto más positivo del boom actual es la propagación del correr como fenómeno de vida sana y activa. Y eso ha provocado la incorporación de la mujer al Running. Queda mucho camino aún por recorrer, pero en muchas de mis horas de entreno suelo encontrar más mujeres corredoras que hombres.

Si nos vamos un poco más atrás, a hace 50 años, la carrera de larga distancia estaba vetada para la mujer. Era generalmente aceptado que las mujeres no podían soportar el estrés de la larga distancia e incluso se pensaba que ésta podía causar la muerte a las mujeres que osaran adentrarse en este campo. En Estados Unidos la mujer no podía correr carreras más largas de 2.4 kilómetros. Así estaba prohibido que las mujeres corrieran maratones, por ejemplo.

Cuando pensamos en la primera mujer que rompió esta regla todos visualizamos la imagen de Kathrine Switzer con su dorsal 261 en la Maratón de Boston y el director de carrera intentando echarla. Se había inscrito como K. Switzer y la organización pensó que era un hombre. Pudo terminar la carrera en un tiempo modesto de 4 horas y 20 minutos y se convirtío en la primera mujer en correr una maratón con dorsal. Se llevó la gloria para siempre por el efecto de la foto captada en el momento justo.   



Pero un año antes en 1966 una heroina desconocida había sido la primera mujer en correr una maratón. Recordemos que estamos en una época en la que todos pensaban que las mujeres no debían de correr larga distancia. Roberta "Bobbi" Gibb tenía 24 años en 1966. Era corredora y corría simplemente por placer, no era profesional de la carrera. Se había casado con un militar y se había mudado a San Diego. Quizás por el buen tiempo de San Diego y por su matrimonio con alguien acostumbrado al trabajo físico, comenzó a aumentar su volumen de entrenamiento. 



Roberta, que había quedado fascinada por la magia de la maratón de Boston en 1965, envió una carta a la Organización para que le permitieran inscribirse. Fue rechazada. Pero le dió lo mismo, se había metido entre ceja y ceja que podía acabar, quizás su entrenamiento de San Diego así se lo confirmaba, y viajó en autobús durante cuatro días a la costa este, llegando a Boston agotada apenas 24 horas antes de la salida.

Una vez en Boston se escondió y después del pistoletazo de salida saltó al circuito mezclándose con los cientos de bandits típicos de Boston. En Boston está permitido correr sin dorsal, se sale al final y se recibe avituallamiento, pero no hay oficialidad en los tiempos. Bobbi Gibb acabaría la maratón en tres horas y 21 minutos, un auténtico tiempazo. Kathy Switzer conoció la proeza de Bobbi Gibb y se inscribió de incógnito un año después en 1967, el resto ya es historia.

En carrera Bobbi nunca escondió su condición femenina, se soltó la larga melena que tenía y corrió de corto. Pensaba en que no terminaría, en que sería expulsada o incluso arrestada, pero terminó. Comenta que la camaradería runner a su alrededor fue muy reconfortante, y que los corredores alrededor le comentaban que "no dejarían que la expulsaran".

La historia de Roberta "Bobbi" Gibb es una historia preciosa, de imposibles, de consecución de un sueño. Inocente como era a los 24 años, sólo quería correr, demostrarse que podía hacerlo, y así lo hizo. Rompió un paradigma establecido, unas reglas que impedían correr a la mujer. Cuatro duros días en un autobús para correr de incógnito sabiendo que no habría oficialidad en su tiempo. Años después se haría justicia y se reconocería a Bobbi Gibb como la ganadora femenina de la maratón de Boston de 1966, 1967 y 1968. 

Es un guión digno de película de Hollywood, una historia para mí mucho más impactante que la de K. Switzer. Hoy se dedica al arte contemporáneo. Escribió un libro sobre su experiencia llamado "Wind in the Fire" y cambió para siempre con 24 años la concepción que se tenía sobre el deporte de resistencia en la mujer. Mucho respeto.

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CONVERSATION

14 Comentarios:

  1. Inspirador... da mucho de qué pensar, un gran trabajo como siempre compañero ;)

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  2. Siempre me ha atraído mucho el espíritu de los pioneros, en cualquier faceta, ese tirarse a la piscina asumiendo riesgos que a muchos les costaron muy caros y esta es una gran historia de pioneras, gracias por dárnosla a conocer.

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  3. Muy buena entrada, Gonzalo! Hoy parece sencillo atarse las zapatillas y lanzarse a correr. Para muchos, esos pioneros fueron los que allanaron un camino de espinas. Un abrazo

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  4. Gracias por el blog.
    La IAAF tiene varias marcas femeninas de maratón de antes de 1966... ➜bit.ly/1tLQwtR
    Un saludo

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  5. Interesante Joaquín, esas mujeres que indicaron el camino. Modifico título a entrada. Gracias

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  6. No conocía esta historia , pensaba que kathrine fue la pionera que rompió la intolerancia de la época.Gracias Sosaku, siempre certero.Un abrazo

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  7. Qué chica más valiente!! gracias por compartir esa historia! mujeres que cambian el rumbo de las cosas! mi gran admiración para todas! :)
    bss
    Tania

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  8. Gracias por la nota histórica...

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  9. Bonita historia Gonzalo!!! Esas pioneras tienen mucho mérito!!!

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  10. Como siempre, interesante entrada cargada de historia del atletismo. Gracias, Gonzalo.

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  11. El mito de cuquiKathy (la atleta antes conocida como Kathy Switzer y actualmente cheerleader de cuquimaratonesrosafucsia) acaba de caer por los suelos.
    Lo cual confirma que la realidad no debe estropearte una bonita foto.
    Muy, muy, muy buena entrada. Muy enciclopédica. Gracias.

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  12. Completamente desconocida esta historia, a su vez bonita y ejemplar.
    Gracias por compartirla.

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  13. Bonita historia, quizás lo triste es que no nos damos cuenta lo rápido que pasa el tiempo, el intento lo es todo, esta mujer ya será mayor y le deseo que haya conseguidos los muchos retos que el destino nos ponen a lo largo del camino.

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