Cencerra trail 2015, mi crónica


"We need more cowbell"

Si hay un instrumento musical genuinamente rockero ese es el cencerro. Cualquier otro instrumento que se te ocurra seguro que también lo comparte el jazz o el pop, pero el cencerro es puramente ROCK. Cuando escucho un cencerro en el campo, mi mente automáticamente viaja a esos grandes escenarios donde suena el "Nightrain" de Guns n Roses, "All Right Now" de Free, "Calling Doctor love" de KISS, "Roxanne" de Police, o la canción con cencerro definitiva: "Honky Tonk Women" de los Stones. 

Tan genuinamente rockero es el cencerro que los americanos usan habitualmente una de esas frases cómicas al estilo de las nuestras de José Mota que dice "we need more cowbell" (necesitamos más cencerro), que se originó en un sketch de Saturday Night Live con Will Ferrell y Christopher Walken. ¿Y por qué digo todo esto? Pues porque el sábado tuve un poco de rock duro en mi reencuentro con la montaña en Cencerra trail.

A las carreras hay que ir bien entrenado, ir sin entreno específico es perderle el respeto al terreno, a la distancia o a la velocidad y llevarte al desastre, y esto es precisamente lo que hice el sábado. Llevaba casi un año entrenando seguido en asfalto, desde la maratón de Múnich a la de Barcelona, y mis únicas experiencias con cuestas habían sido algunas subidas por asfalto a 7 Palmas y alguna salida esporádica al Confital. Y con esta "impresionante" carga de entreno de trail me presento en San José de Caideros a correr la segunda edición de Cencerra Trail, porque yo lo valgo.

Es una carrera pequeña, organizada por la Asociación cultural Montaña el Agua, donde se nota mucho cariño. No hay chips ni alfombras de salida, ni falta que hace. Es una de esas carreras que aún desprenden aroma de las de antes. Además está en una zona de medianías donde es difícil que vayas simplemente para pasar el día. La excusa de este trail era buena para conocer la zona.

Me equivoqué un par de veces antes de llegar pero pude aparcar con tiempo para saludar a Lorena Komekun y Ana Panahi, reinas de la montaña, que estaban en su terreno, antes de salir. El calor pega desde las 9 de la mañana (unos 24 grados a esa hora) con lo que deberíamos esperar al menos 6-8 graditos más a partir de la hora de carrera. Son los últimos coletazos de una ola de calor sahariano que hemos tenido toda la semana. Cuando estoy en el pequeño corralito de salida me doy cuenta de que no me he puesto la crema solar que había traido, bien!

Se da la salida y me pongo a ritmo tranquilo. No la llevo preparada y sé que voy a sufrir, así que me lo tomaré como un buen entreno y excusa para conocer la zona. Casi inmediatamente se baja a cuchillo, anticipando lo que sería esta carrera que transcurre por barrancos. Bajadas y subidas casi contínuas sin apenas tramos donde se pueda correr. 

En el kilómetro seis sí estamos en un tramo sencillo donde se puede correr algo. Pierdo la concentración por la aparente sencillez del terreno, miro hacia adelante y una pequeña piedra me tira al suelo. Noto un pequeño dolorcillo en el tobillo ya que se ha estirado demasiado hacia adelante, pero no me impide seguir corriendo.


La carrera seguía transcurriendo entre duras bajadas y fuertes subidas. Y el calor cada vez era más fuerte. Deseabas que llegaran los avituallamientos para recargar agua porque necesitabas beber como un camello. Estábamos por encima de los 30 grados y a esa temperatura la sangre acude a la piel a refrigerar, reduciendo el transporte de oxígeno a los músculos. Al mismo tiempo la sangre se espesa por la deshidratación. Los cuadriceps empezaban a doler y en alguna bajada sencilla tuve que parar para dar tregua a las piernas. Al final todo es entrenamiento, y yo no lo llevaba.


Mi carrera duró hasta el kilómetro 18 más o menos, donde un amable señor con una manguera de regar nos ofrecía ducha gratis desde la puerta de su casa. Ya las piernas no respondían como debieran y la cabeza me decía "pero si es un entrenamiento para tí, camina y simplemente llega al final". En estos últimos kilómetros caminé en zonas donde normalmente debía volar, simplemente no respondían las piernas. Llevaba ya más de tres horas de carrera y el calor seguía dando duro.

Sobre el kilómetro 20 mientras voy caminando-corriendo escucho sonido de ambulancias. Atienden a un corredor a escasos metros y me da malas sensaciones. Luego escucharía que hubo bastantes abandonos. Y era una carrera de 23 kilómetros "simplemente". A partir del kilómetro 21 parezco resucitar, supongo que el efecto psicológico de escuchar el sonido de la llegada. Quedan sólo un par de kilómetros que hago más o menos dignamente.


Al final satisfecho por haber terminado. Al finalizar me daría cuenta de que tenía el tobillo hinchado por la torcedura del kilómetro seis, pero al ser hacia adelante y no lateral me dejó terminar la carrera. La montaña es muy dura para los asfalteros. Ojalá pudiera tener más tiempo para entrenar de verdad en el terreno, pero a pesar de ir corto, la montaña tiene algo especial que te llama y yo seguiré acudiendo. Gracias a la organización de Cencerra Trail por organizar esta carrera con tanto cariño, intentaré volver el año que viene, "we need more cowbell".


 



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CONVERSATION

19 Comentarios:

  1. Bien puesto, suena de puta madre; bien corrido, da satisfacción!

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  2. Gran crónica y bien enlazado con los aun más grandes Blue Oyster Cult!

    Dont fear the reaper dude!

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  3. Jajaja, nunca había pensado en esa asociacion entre rock y cencerros! Bueno, sufriendo pero está hecha, le das a todo Gonzalo!

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  4. Parece "igual" correr por asfalto a correr por montañana, pero hasta en pistas llanas es diferente... y lo de evitar andar es algo muy asfaltero, a mi me pasó en mi primera carrera de montaña y casi echo los pulmones, pero de todo aprende uno ;)

    ¡Buena experiencia y buena crónica!

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  5. Ya estás casi preparado para afrontar con garantías la II Jaboncillo Trail...a falta de curar esa torcedura...cuídate!!! Un abrazo.

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  6. Espero que la torcedura no haya ido a más...
    montaña+calor+falta de entrenos... pues eso se sufre, pero joder mola ese sufrimiento sobre todo cuando llegas a meta...
    un abrazo socio

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  7. A lo campeón, con las zapas puestas....independientemente de que no hayas entrenado en el terreno, con esas temperaturas se hace muy complicado todo.Espero no sea nada lo de la torcedura y sigas al máximo nivel...que hay varios retos cercanos..jeje.Cuídate, un abrazo

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  8. Porque por ahí ya estáis acostumbrados pero comenzar con 24º y sabiendo que se irá incrementando paulatinamente la temperatura es ya una salvajada (aquí, Catalunya, hubiéramos caído como moscas). Al menos, lo has podido salvar dignamente, que es de lo que se trataba.

    Cuídate ese tobillo, Gonzalo.

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  9. Salir de nuestra zona de confort, siempre suma. La próxima vez lleva un cámara de fotos, y con la excusa de sacar alguna, paras, que es lo que hago yo. :-)

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  10. Felicidades amigo, siempre es bueno que la realidad nos saque del umbral del confort y nos explote en la cara. Juanmi

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  11. Para mí, "mi horquilla" climática termina allí por los 17º a la sombra. Eso pueden ser ventipico al sol y eso ya es demasiado para mi. Todas las carreras largas que he iniciado por encima de los veinte grados han concluido en grandes petadas.
    Por eso me flipa tanto la tranquilidad con las que habláis de 24 o 30 grados, aunténticos infiernos para mi.
    En el día en el que te planteas hacer un trail, así de sopetón, es muy gratificante leer lo "putas" que las puede pasar allí un asfaltero jajajaj
    Un abrazo

    PD. A mi, el sonido de los cencerros me recuerda a los slalom en los Alpes, el público agitando cencerros como locos al paso de los esquiadores....

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  12. No seré yo el que te diga que no se puede correr una carrera, y mucho menos una de montaña sin una mínima preparación específica. Bueno, pese al sufrimiento, otra carrera para la saca y das comienzo al periodo de "entre guerras" del verano....

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  13. ¿Por qué decimos que una carrera en el campo decimos que es buena o mala? No se si esta carrera aporta algo por el sitio o la organización o el nivel de la gente, si buscabas algo en particular o te has apuntado por darte el gustazo, pero tengo que recordarte que con 30 grados no se corre sino que se llega.
    Qué tío más grande eres.

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  14. Al menos acabaste tan dura prueba de la Cencerra Trail. Saludos, Gonzalo

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  15. Felicidades por terminar una carrera tan dura!!... El hecho de que en montaña se trote-corra-camine hace que, a veces, seamos demasiado valientes y vayamos por carreras demasiado duras demasiado pronto... esperemos que tanto susto no se repita porque algún día puede pasar algo grave

    Genial el sketch de SNL... curiosamente lo vi hace pocas semanas y cada vez que oigo esa canción de Blue Oyster Cult no puedo parar de reir :-)

    MORE COWBELL!!!

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  16. Como a ti, me atraen muchísimo este tipo de carreras, duras pero no excesivamente largas, y esta a pesar del calor y la falta de entreno montañero la has sabido domar, felicidades.

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  17. R&R del bueno, trail + sin preparar + calor = Sufrimiento. La ecuación no falla.

    Pero terminaste, espero que el tobillo se recupere pronto!!!

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  18. Una salida por montaña sin una caída de Sosaku no es lo mismo! Si un panzer como tú termina roto en esa carrera, yo ni me planteo ir. Bueno, como público para animar seguro que merece la pena!

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  19. Se ve que este es el año en el que los que hemos estado pisoteando asfalto no nos ha sentado bien la vuelta a la montaña, leo tu crónica y me recuerda a lo que viví en Haría en abril.
    De estas experiencias aprendemos mucho, acabaste pero no repitas el error el año que viene ;)
    PD: Me sumo al consejo de Tomás, una crónica de una carrera de montaña sin fotos es ... eso :)

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