El público y su efecto en carrera


Esta semana se ha anunciado que Cádiz (120.000 habitantes) tendrá su maratón en 2017. Hace poco se anunció también la nueva maratón de Burgos (177.000 habitantes). En Septiembre se celebró la Maratón de Logroño (166 finishers en 42K). Castellón tiene su maratón, Pamplona también, en Santa Cruz de Tenerife se celebra el mes que viene la segunda edición de sus 42K. Todas las capitales de provincia parecen querer su maratón y subirse al carro de la celebración de grandes eventos deportivos al aire libre.

Mientras salen multitud de maratones en ciudades pequeñas de toda España, las grandes parecen hacerse más grandes a cada año que pasa. San Sebastián ha anunciado ya que batirá récord de inscritos, Valencia ya ha superado su récord de inscritos a dos meses de celebrarse la carrera, Sevilla también lo hará. Es un fenómeno que se da en todo el mundo, las maratones grandes cada vez son más grandes, concentran a una gran mayoría de corredores que deben elegir qué maratón correr por temporada y se decantan por aquellas donde mejor pueden vivir la experiencia maratoniana de un gran evento. Por eso, no soy demasiado optimista con muchas de estas maratones nuevas de provincia. Algunas encontrarán su pequeño nicho y otras desaparecerán, pero no dudo de que la concentración en las maratones grandes cada vez será mayor.

En un interesante experimento que se hizo en la Universidad de Arizona, se solicitó a unos estudiantes que levantaran todo el peso que pudieran en press de banca en tres escenarios. La primera vez juntos pero sin compararse unos con otros, la segunda en una competición entre los voluntarios, y la tercera de forma individual delante de público.El resultado fue que los participantes en el experimento levantaron más peso cuando estaban delante del público y sabian que eran observados. Como media levantaron 105 kgs delante del público, 102 kgs en la competición entre ellos y sólo 92 kgs en la primera opción. Competir y ser observados hace que llevemos nuestro rendimiento al máximo.

Esto es completamente extrapolable al mundo de las carreras. Los populares valoramos positivamente una carrera cuando hay mucho público que jalea y anima. Es en ese momento cuando más rendimos, cuando podemos llevar al máximo nuestras capacidades. Sentirnos observados hace que demos más de lo que creemos somos capaces. Todos hemos pasado por situaciones donde nuestro cerebro nos decía "se acabó" y donde el público nos ha animado para poder seguir o poder correr mucho más rápido de lo que pensábamos que podíamos en ese momento.

El público diría que es fundamental en una gran carrera. Una maratón sin público, como son muchas de estas maratones pequeñas que se inician sin tradición, hace que la carrera sea simplemente una consecución de pasos fríos, más rápidos o más lentos, pero sin alma. Un buen público es el 50% de una carrera para el corredor. 

Y es por ello por lo que el maratoniano cada vez se concentra más en aquellas carreras grandes, con público numeroso, donde sabe que será llevado en volandas y que encontrará motivación en aquellos momentos de decaimiento. Larga vida al público en las carreras!
 

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15 Comentarios:

  1. Está claro que cuanto más participación más público pues en España salvo honrosas excepciones tipo Behobia, la gente que va a ver una carrera es un 90% amigo o familiar de alguien que corre... y ya le puedes traer a media Kenia que seguirá siendo igual

    .... Creo que lo de Cádiz aún es un proyecto muy muy muy en su principios y está por ver que se llegue a realizar y el de Castellón aunque modesto es de los que mejor se habla por ahí y con casi 2000 Maratonianos no sé si se puede hablar de ella como una maratón pequeña...

    Un abrazo!!

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  2. En BCN el público se vuelca en la Maratón. Conozco mucha gente que baja a ver la carrera el día en cuestión para ver el ambiente, sin que corra un amigo o familiar. Como corredora agradezco que haya público, como bien dices te creces en aquellos momentos que bajarías el ritmo de un modo brutal.

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  3. Mi mejor marca en una media la tengo en Granollers y no en Barcelona (que es mucho más rápida). ¿El motivo? Encontrar compañeros de carrera con los que te vas motivando y la gente en la calle que no para de animar. Yo estoy contigo, son unos segundos donde ellos todo el peso de encima.

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    1. *donde ellos te descargan de todo el peso que llevas encima

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  4. Coincido en gran parte con tu entrada, aunque desde un punto de vista distinto y algo más holístico. Las maratones grandes son cada vez más grandes no sólo por el público, también por los corredores, por el buen y empresarial manejo que hacen las organizaciones y también por sus peculiaridades o por lo que pueden ofrecerle al público. Y las maratones pequeñas sólo buscan la oportunidad de sacar adelante un proyecto parecido en sus ciudades como parte de su ilusión como corredores locales, aunque evidentemente no todas lo consiguen y no todas tienen en cuenta aspectos como la necesidad de que sus ciudadanos se impliquen. Partiendo de esas premisas, cualquier maratón pequeña podría convertirse en una buena y gran maratón. Sin embargo somos los corredores los que hacemos más grandes a las grandes y más pequeñas a las pequeñas. Y no es tanto por el público, sino por el afán consumista y por la fachada. No es lo mismo ir a correr a Madrid que ir a correr a Burgos. No es lo mismo pasar junto a la sagrada familia de Barcelona que darse una vuelta por Castellón. No es lo mismo. Por supuesto tampoco es lo mismo apuntarse a una maratón que lleve asociado el nombre New Balance a apuntarse a otra que tenga el nombre de Maratón Popular...eso al corredor actual no le convence. Y respecto a tu argumento, coincido en la importancia del público, pero ¡ojo! que para todos los corredores no es una prioridad esencial y de hecho, somos nosotros mismos los que podemos luchar para asistir precisamente a esas maratones pequeñas y atraer al público. Lo que ocurre es que somos corredores, y nos importa correr. Por eso terminamos yendo a donde es más fácil, donde es más cómodo y donde más nos animan. Personalmente, soy de los que prefieren apoyar a las carreras que no sólo se centran en la fachada, en el público, en el postureo y la mediatización. Prefiero intentar sacar adelante otros eventos donde tenga que sacarle una sonrisa y unos aplausos al público para convencerlos de venir el año que viene, donde el trato humano sea más cercano y, especialmente, donde no tenga que correr rodeado de 15-20.000 tíos que han pagado por decir: "yo corrí en tal sitio". Y no lo digo por ti, que eres un corredor que se toma las cosas en serio. Lo digo por el resto de corredores que rodean la burbuja. Por eso concluyo diciendo: larga vida a las maratones populares. Y esto te lo escribe alguien que lleva tres para cuatro años yendo a animar a las carreras de su pueblo sin correrlas, que a menudo escribe a tope para darle difusión y que berrea como un energúmeno ya sea como público o como voluntario en dichos eventos...todo ello con una intención: que el atletismo en mi zona, en mi pueblo, crezca y atraiga a más corredores. Y lo estamos consiguiendo. SI esto es así a pequeña escala...¿por qué no en maratón? Un saludo.

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  5. Ummmh, no es nada nuevo una persona motivada rinde más en cualquier actividad. Lo curioso es el experimento efectuado. Ahora bien, sinceramente no conozco a nadie que se mueva a una carrera por la "animación del público", creo que nos movemos por otras razones: porque los compañeros de entrenamiento (los que entrenan en grupo) ofrecen participar en en alguna prueba, por cercanía de la celebración de la prueba a tu domicilio y en mi caso particular porque la conjunción recorrido/entorno/trazado sea irresistible para mi, aún yendo a participar uno junto a otros 50 participantes, con el viento de cara y los conejillos como espectadores. Se agradece que el público anime, pero desgraciadamente en pocas carreras ocurre eso. En España la más afamada en ese aspecto es la Behobia-San Sebastián (no he tenido la suerte de comprobarlo), pero en la mayoría de las carreras en las que he participado por España adelante siempre uno se siente acompañado.... de corredores. El público suele brillar por su ausencia. Inclusive en el Maratón de Madrid, a pesar del empujón estos últimos años de la animación de bandas musicales, el público raso... va a mirar, literalmente; miran corredores pasar y animan exclusivamente a su papá, su mujer, su marido o su abuelo que está corriendo. A mi particularmente, me da igual el tema de la animación, pero me llama la atención la gente que sólo mira. He ido a carreras a ver a amigos.... y ya puestos ¿que cuesta animar? digo.

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  6. Reflexión que comparto punto por punto.

    Estos dos últimos años, preparando Valencia 2014 y Donosti 2015 (carreras "grandes"), he corrido las medias de Bilbao y de Logroño, ambas compartiendo 3 distancias bajo el mismo nombre (10k, 21k y 42k), y ambas con una cantidad de corredores afrontando los 42k más bien baja. Una vez acabados mis 21k y ya de retirada, veía a los corredores en su segunda vuelta al circuito y se me caía el alma al suelo (corriendo solos, sin público, tráfico cortado sólo cuando pasan ellos...). No soy capaz de imaginarme corriendo con ese panorama en el km 35 y no mandarlo todo a la mierda!!

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    1. Alvaro, lo que describes es justo el efecto de ciudades pequeñas organizando carreras que comparten día con otras distancias. Una vez acaba el 10K o la Media el panorama es auténticamente desolador con los maratonianos sufriendo sin animación, distanciados unos de otros, justo cuando más aliento del público necesitan. Mi maratón de casa es tal como la describes. Se convierten en carreras para tipos duros y hay que tomarla como una tirada larga cualquiera, pero no vives ni por asomo la experiencia de una gran maratón. Es por eso justamente que cada vez las grandes son más grandes, hay un efecto de retroalimentación.

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    2. Efectivamente. Las veces que he visto este escenario siempre me pregunto si habrá algún corredor debutando en la distancia... Y sinceramente, espero que no!!

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  7. Sobre el público y la animación yo, tras acabar la media maratón de Gavà de este año, con muy poco público en la parte urbana (excepción de los ultimos metros) y este sin mirar o mirando a unos tios raros pasar corriendo (o cruzándose por el medio), decidí que este el año que viene correría la de Granollers.

    O sea, que sí que le doy importancia al público :-)

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  8. Yo debute en la I Martin Fiz en el año 2003, en Vitoria, escasamente 900 corredores, después pasaron 8 años (fue devastadora moralmente hablando) hasta que volví a enfrentarme con la distancia en el 2011 en Nueva York, se que hablo de dos extremos, pero también fue como la noche y el día.Un abrazo.

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  9. La Behobia-San Sebastián posee una fantastica organización y unos voluntarios maravillosos, pero lo que la hace distinta/especial/conmovedora es el público que se congrega desde el Km. 1 para animarte sin parar. Nunca olvidaré mi debut allí a 8º C y lloviendo a mares: la gente permanecía a los lados de la calles con sus paraguas, jaleando a los corredores y valorando el esfuerzo y el sacrificio de los participantes... Y a mí se me saltaban las lágrimas de emoción. Los aplausos se los merecían ellos.

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  10. Huyo como del cielo de las maratones repletas de corredores y gente, tampoco me gustan las desérticas, claro está.

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  11. Estoy de acuerdo con Lobillo, la BBS no tiene comparación, un público que está allí animándote y llamándote por tu nombre aunque llueva, truene o granice ....quién no se viene arriba? y sí, la animación tienen mucho que ver a la hora de escoger una carrera pero bueno aquí en Madrid estabamos acostumbrados a cero animación; a parte de los familiares o amigos :)

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