El Blue Monday y el correr


Hace 11 años un investigador de la Universidad de Cardiff llamado Cliff Arnal metió en su ordenador un montón de datos relacionados con el clima, el salario, el tiempo transcurrido desde la Navidad, el tiempo transcurrido desde que has fallado con los propósitos del Nuevo Año, y llegó a la conclusión de que el tercer lunes de Enero es el día más triste del año. 

Hoy precisamente es este Blue Monday donde se nos junta el frío, la cuesta de Enero por todo lo que gastamos en Navidad, el comprobar que no hemos bajado aún los kilos ganados en Navidad y tampoco hemos empezado el gimnasio tal como nos propusimos. Si además sumamos que es lunes pues ciertamente es un día muy jodido.

En mi caso personal todo esto se junta con unas náuseas que me acompañan desde hace cuatro días y que ponen en duda mi participación en Maratón el próximo Domingo. No sé si lo he dicho ya, pero éste es un lunes muy jodido.

Los maratonianos estamos acostumbrados a estos períodos de tristeza. Cuando nos planteamos un objetivo de nivel como correr una maratón, nos aislamos del ruido exterior y nos centramos en entrenar durante meses para algo que se va a celebrar en un único día. La motivación nos invade por completo y somos capaces de hacer kilometrajes y entrenamientos imposibles. Pero hay un día en que todo eso acaba que es justo cuando se celebra la carrera.

Al terminar una Maratón casi todos entramos en una fase de desgana y tristeza que nos puede acompañar durante mucho tiempo, incluso meses. De hecho, diría que los maratonianos pasamos más tiempo en temporadas de tristeza que de euforia. El cuerpo y la mente te dicen "no más" por el desgaste y sufrimiento de tantos meses de entrenamiento y de la propia competición. Es difícil motivarse para hacer entrenamientos duros y te vas abandonando en un estado donde prefieres quedarte en el sillón de casa que salir a entrenar. Comienzas a comer todo aquello que tenías prohibido antes, con la consecuente ganancia de peso y pierdes todo o parte de tu estado de forma previo. A esto se le conoce como Marathon Blues.

Ese estado de desgana para entrenar puede durar mucho tiempo. Lo he pasado como lo hemos pasado todos. Quizás sea algo más mental que físico, pero lo cierto es que sientes la necesidad de quitar el pie del acelerador una temporada.

El que este Marathon Blues dure más o menos depende de cada persona, de sus circunstancias, de lo que se haya desgastado entrenando para el objetivo anterior y de su situación en cada momento. Como consejo, si el cuerpo te pide descanso dáselo o terminarás sobreentrenado y desgastado mentalmente. 

Si no has caido de forma muy profunda en el Marathon Blues lo ideal es ponerse otro objetivo motivador, es decir apuntarse a otra carrera a algunos meses vista que realmente te motive. De esta forma volverás a tener la motivación que te ayude a entrenar. 

La mejor manera de combatir el triste Blue Monday de hoy es calzarte las zapatillas y salir a correr. Cambiará tu percepción del día y te irás a la cama pensando que al fin y al cabo no ha sido tan malo como te decían. Si Cliff Arnal hubiera incluido en su modelo la variable de salir a correr quizás no habría ningún Blue Monday en todo el año. Correr es la mejor medicina para la tristeza.

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7 Comentarios:

  1. Yo soy un bicho raro. Cuando todos están tristes, me gusta estar contento. Por eso soy del Madrid viviendo en Barcelona. Y por eso me congratulo de haber entrenado duro las dos últimas semanas y ver el resultado ayer domingo, además de aguantar bien mi pulso con la báscula. Definitivamente, un lunes muy alegre... :)

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  2. Sólo hay un Blue Monday posible, y es con música:

    https://www.youtube.com/watch?v=SVkq8IEO4tc

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  3. Pues hace unos años, siempre me cogía una época de tristeza, muy baja de moral, hacia finales de enero/principios de febrero. Me pasaba todos los años, yo creo que era porque se me hacían psicológicamente largos los días fríos y oscuros del invierno. No sé si tiene alguna relación o es simplemente una casualidad pero, desde que empecé a correr, eso no me ha vuelto a pasar.

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  4. Vayamos al concepto más maratoniano que existe: la paja china. Esta paja consiste darse pedradas en las pelotas, básicamente; y te preguntarás que si eso da placer y la respuesta es que sí, pero cuando dejas de darte. Pues enero y febrero son una gran paja china, son meses de duro y frio invierno (cabrón, me estoy acordando de tu tuit de hace dos días y los 23 grados en Canarias) y que sirven para trazar una linea invisible entre los que no entrenan maratón y pueden permitirse no-entrenar y lo que perseguimos alcanzar un nuevo 42k. De hecho, estos meses dentro del ciclo de entrenamiento conllevan cierto mensaje subliminal, porque te están diciendo día a día que "esto es duro, ¿qué pensabas capullo?", y en el fondo mola. Mola salir a la calle en pantalón corto con un par de grados bajo cero, mola volver con la piel roja por congelación, mola que se te haga escarcha en la ropa y mola salir por el portal cuando cae una tromba de agua y un viento horrible. Porque al final cuando vuelves a casa, hecho un trapo te sientes cada día más cerca de la meta, que poco a poco vas mereciendo ser maratoniano una vez más y que pagas a Filipedes el peaje debido, es decir, sacrificio y humildad, y eso mola mucho.
    Blandengues gou-jom.

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  5. Totalmente de acuerdo con tu reflexión final. Yo ayer me subí al rodillo y arreglé un poco el lunes, que la verdad fue un día un poco raruno para mí ;-)
    Espero que te mejores y puedas disfrutar el próximo finde

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  6. Justo me encuentro saliendo no de un Marathon blues sino de un Ultra Blues, por lo que los estragos han sido mayúsculos, pero el nuevo objetivo está fijado y estos meses que esperamos frios y húmedos me encontraran en la mejor de las disposiciones.

    Ayer para acabar con el Blue Monday nada mejor que una sesión de trail nocturno, con viento y algo de agua.

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